Voy a ser “original” hablando de una cinta de superhéroes y, a la vez, de una segunda parte. Así tenemos el panorama de la cartelera veraniega. Y, con todo, no toca quejarse demasiado en esta ocasión, porque Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, si bien no es un ejemplo de creatividad, supera claramente a su antecesora, lo cual no suele ser demasiado corriente. Así que encima hay que estar de enhorabuena.
En esta entrega de la familia con superpoderes de la factoría Marvel, la adaptación se presenta mucho más sólida y entretenida que la primera entrega, con acción (por supuesto), pero también con minutos para las relaciones personales, las dudas, la comedia, e incluso algún toque de glamour en sociedad.
Hasta el Doctor Doom, el lamentable, incongruente y ridículo supervillano de la primera, en ésta, en la que vuelve a aparecer, resulta menos esperpéntico y bastante más digerible.
Pero en la nueva historia, la verdadera amenaza será mucho más grave y cercana a lo que suelen tratar en los cómics Los 4 Fantásticos: Silver Surfer ha llegado a la Tierra, y eso no quiere decir otra cosa que ésta tiene sus horas contadas, ya que el personaje –advertencia: o lo llamamos Estela Plateada como en el cómic, o mejor lo dejamos en inglés, porque he podido leer por ahí cada “Surfero de Plata” que atenta directamente contra el buen gusto- viene como avanzadilla de su amo Galactus, el devorador de mundos, que con ese nombre ya se imaginarán que no viene a nuestro planeta a saludar y continuar su viaje cósmico…
Me han gustado en especial detalles como la agradable banda sonora o que, sin abusar, y sólo cuando han hecho falta, los efectos de maquillaje y digitales son portentosos –especialmente bueno ha sido el resultado final de Silver Surfer, interpretado por Doug “Fauno” Jones, especialista en el difícil arte de la interpretación bajo una máscara de maquillaje.
Los actores vuelven a estar bastante bien (Jessica Alba, a la que le sigue costando creerse su personaje, la más flojita),
y no sólo podremos volver a disfrutar de la desternillante relación de amor/odio entre La Cosa y La Antorcha Humana, sino que hasta Mr. Fantástico, personaje soso donde los haya, tiene sus momentos de gloria. Los lectores de antaño son mimados en la producción con momentos como la ya clásica “hora de las tortas” de Ben Grimm (un Michael Chiklis estupendo con un vestuario más estupendo aún), o los amagos de “abandono Los 4 Fantásticos” de alguno de sus miembros, así como las muy libres adaptaciones de la boda de Reed y Sue, o los 4 poderes en 1 del Superskrull, que no aparece en la cinta, pero cuya idea se utiliza en otro personaje. Todo ello sin haber mencionado todavía que “papá” Stan Lee, creador de los personajes, productor de la cinta, y dios en el mundo de la viñeta, realiza un cameo sencillamente genial; se me antoja el mejor de los que ha hecho, y eso que han sido muchas películas de superhéroes en las que sale, ¡y las he visto todas!
Los “comiqueros” van a disfrutar. Sin embargo, no creo que se trate, como en el caso de gratas excepciones como Spider-man, de un film que deje encantados a aquellos que ni leen cómics, ni éstos les interesan lo más mínimo. Después que nadie diga que no les avisé…