Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Mujeres desesperadas

Parece mentira que el tiempo vuele de esta manera, pero han transcurrido ya veinte años desde que se estrenó Mujeres al borde de un ataque de nervios, el comienzo del idilio de Pedro Almodóvar con el espectador internacional que a día de hoy perdura. La cinta, con una estética claramente ochentera muy a lo Andy Warhol que tiene el estilo almodovariano, con esos característicos coloridos y los cuidadísimos escenarios –mención aparte merecen los maravillosos títulos de crédito y cartel, fiel e irrefutable seña de identidad-, fue coronada con los laureles de la Academia española con cinco Premios Goya –Película, Guión, Actriz principal (Carmen Maura), Actriz de reparto (María Barranco) y Montaje-, además de la nominación a otros once; pero el verdadero boom le vino por su nominación -comienzo de una gran amistad- al Oscar de Hollywood a la película de habla no inglesa, que finalmente no ganó.

Así, ¡Pedrooooooo! se revindicaba como el director europeo del momento, o al menos el de moda, y su legión de seguidores (casi tan grande como la de detractores) podían sacar pecho sin necesidad de implantes de silicona. La original y originalmente narrada historia de divertidos enredos toca de lleno el punto fuerte del realizador manchego: ese universo femenino que tantas alegrías le ha producido y en el que sin duda es el gran maestro del cine mundial. El personaje de Carmen Maura (actriz con la que acabó Almodóvar fatal en este rodaje, y cuyo desencuentro ha durado hasta Volver) representa la desesperación de una mujer que ve que ha perdido al hombre que ama, y ello empieza a darle la vuelta a todo su mundo. Entre diálogos ingeniosos e hilarantes, histrionismo destilado y situaciones demenciales con momentos que han quedado para la historia como ese taxi de Guillermo Montesinos o el famoso “lanzamiento de disco” de Maura por la ventana, el director tiene sus momentos de intimidad fílmica para subrayar la angustia interior de algunos protagonistas que se ven devorados por la noctámbula fauna de asfalto del Madrid de la época.

Para algunos, uno de los mejores trabajos “almodovarianos”, aunque personalmente piense que la madurez como director serio le llegó después. Con todo, uno de los títulos de la filmografía de la década de los ochenta en España que hay que ver al menos una vez en la vida. Además, hoy por hoy se torna complicado volver a ver a Antonio Banderas -jovencísimo aquí en un papel secundario que le significó un escaparate de lujo para su futuro salto a Hollywood- trabajar, al menos como actor, en el territorio nacional.

El particular homenaje de hasta dónde puede llegar la desesperación humana cuando de sentimientos se trata acaba de cumplir nada menos que veinte añitos, sigue vivo, y remasterizado en un DVD conmemorativo cargado de extras con el que recomiendo hacerse a aquel que conserve esta película en la sección de favoritos de la videoteca de su memoria.

Dirección y guión: Pedro Almodóvar. Año: 1998. Intérpretes: Carmen Maura (Pepa Marcos), Antonio Banderas (Carlos), Julieta Serrano (Lucía), Rossy de Palma (Marisa), María Barranco (Candela), Kiti Manver (Paulina Morales), Guillermo Montesinos (taxista), Chus Lampreave (portera Testigo de Jehová), Eduardo Calvo (padre de Lucía), Loles León (secretaria), Fernando Guillén (Iván), Ángel de Andrés López (Policía), Joaquín Climent (Policía Spot). Montaje: José Luis Alcaine. Música: Bernardo Bonezzi.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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