Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

La torre de Suso: la vida vista desde arriba

Los estrenos en DVD traen la posibilidad de disfrutar otra vez y en casita de La torre de Suso, ópera prima de Tom Fernández, guionista de la exitosa serie 7 vidas. Los que en su momento la vieron en el cine y se quedaron con ganas de re visionar algún detalle o lo que, como yo, no pudieron verla debido al poco tiempo que duró en cartel, pues ahora ya no tienen excusa.

Si bien tanto en el ritmo de la acción como en la construcción final del trabajo se evidencia la enorme inexperiencia del realizador, así como lo mucho que deslucen algunas situaciones imposibles de creer, también queda patente la buenísima intención de innovar, y de tocar el corazón del espectador sin excesos de sensiblería, de manera sencilla y basándose en la sensatez y la exploración de las relaciones personales, con los demás y con nosotros mismos. Porque La torre de Suso, más que una película se convierte por momentos en una experiencia vital de reflexión.

A la habilidad de Fernández para pasar del drama humano a la comedia (no se trata de ninguna sorpresa que lo suyo sea el guión) sin despeinarse y sin que nos demos cuenta hasta que lo tengamos en las narices, hay que añadirle la inteligencia de rodearse de valores seguros como son los escenarios paradisíacos de Asturias para que la fotografía quede portentosa, y la maravillosa música acorde con la ambientación de José Manuel y Javier Tejedor, de esas bandas sonoras que uno se compraría para oírla cuando te encuentres “sensiblón”.

Javier Cámara se enfrenta a uno de los personajes más complicados de su carrera y sale airoso al interpretar con lucidez a Cundo, el más descarriado de una pandilla de amigos, muy descarriados de por sí, que se fue de su tierra hace diez años y no habría vuelto de no ser por que a uno de sus compañeros de mala vida le ha dado por morirse de sobredosis. Arropando a Cámara en el plantel tenemos a los Gonzalo de Castro (el prudente), César Vea (el sensible con aspecto de duro), José Luis Alcobendas (el bruto) o Malena Alterio (la rara), que harán que la vuelta de Cundo a su Asturias se convierta en un viaje introspectivo, un paréntesis en sus vidas -a veces ocurre cuando muere un ser querido que se le para el reloj a todo el mundo por unos días- que hará cómplice al espectador de que no siempre se puede esconder la cabeza debajo del ala y huir de uno mismo. Porque, aquí nos topamos con el detalle que hace moverse a la historia, el difunto Suso, ironías del destino, era “el listo de la tropa”, y antes de morir dejó algunos “deberes de recuperación” para sus amigos (cuando descubran lo que plantea Suso entenderán el título del artículo); y, además de una buena juerga de reencuentro en su memoria, quién le negaría un último deseo a un amigo de siempre…

Quizá me ha pillado en un momento de debilidad o simplemente me ha recordado mis propias añoranzas, pero no podía desaprovechar la oportunidad que el DVD me brinda para recomendarles una película, para variar, amable (sin tocar lo burdo o chabacano), que te deja una sonrisa cuando acaba y encima española; difícil combinación.

Dirección y guión: Tom Fernández. Duración: 100 min. Intérpretes: Javier Cámara (Cundo), Gonzalo de Castro (Fernando), César Vea (Mote), José Luis Alcobendas (Pablo), Malena Alterio (Marta), Mariana Cordero (Mercedes), Fanny Gautier (Rosa), Emilio Gutiérrez Caba (Tino). Producción: Jaume Roures. Música: José Manuel y Javier Tejedor. Fotografía: Carlos Suárez. Montaje: Ángel Hernández-Zoido. Dirección artística: Soledad Seseña. Vestuario: María Reyes.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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