Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Kung-fu Panda: be Panda, my friend

Tras algunos titubeos en los últimos tiempos, Dreamworks vuelve a cumplir con el papel que se ha ganado a pulso de referente en el cine de animación, y Kung Fu Panda demuestra sin complejos que se puede reunir a toda la familia para ver una misma película sin que nadie tenga por qué pasar un mal rato.

La historia nos lleva hasta el misterioso oriente, y se centra en las peripecias de Po, un oso panda que trabaja en un restaurante, posee la habilidad de hacer una sopa de fideos que quita el sentido, y tiene como pasión el noble arte del kung-fu. Las circunstancias le harán verse elegido de forma absolutamente inesperada como el legendario guerrero del dragón, y la dura realidad dejará claro que toda esa habilidad que despliega en la cocina se transforma en torpeza en su amada arte marcial. Así, nuestro protagonista, más fuera de lugar que una croqueta en una macedonia, va a tener que entrenarse con sus idolatrados grandes maestros del kung-fu, y posteriormente enfrentarse al terrorífico Tai Lung, malo oficial de la región cuya simple apariencia da miedo (impresionante la huída de la prisión que protagoniza). Todo un reto y toda una aventura.

A diferencia de algunas predecesoras de la misma productora, esta cinta es decididamente de corte infantil, sin humor ácido y socarrón, con el (en esta ocasión efectivo) sistema de personificación de animales. Pero todo ello no quiere decir que el público adulto no vaya a divertirse, como debe ser en las buenas películas dirigidas a niños, ya que, como siempre digo, “dirigido a niños” no quiere decir “para espectadores idiotas”, y Kung Fu Panda es tan inteligente como sana e inofensiva.

La falta de carisma del protagonista se ve suplida por situaciones que arrancan la risa y unos “secundarios” estupendos –me quedo especialmente con la venerable tortuga, cuyo aspecto es el más logrado de todos–, muy trabajados técnicamente y que recuerdan a los mejores momentos del cine de artes marciales. No faltarán minutos imprescindibles al más puro estilo “joven inútil entrenando duro” de Kill Bill o Karate Kid ni escenas de acción mejores que muchas del cine de carne y hueso.

Florentino Fernández está (afortunadamente) a la altura del reto de poner su voz en la versión doblada del protagonista en nuestro país, aunque debe ser una gozada verla en su versión original con las voces de Jack Black, Dustin Hoffman, Jackie Chan, Lucy Liu y Angelina Jolie entre otros.

Con la sencillez como bandera y sin buscar el gag facilón sin nexo con la historia, Kung Fu Panda, además de éxito de taquilla, despeja los fantasmas de la mediocridad del dinero por la vía rápida que se había instalado en Dreamworks con Shrek Tercero. Se agradece mucho el soplo de aire fresco veraniego. Disney puede seguir preocupándose, porque la competencia no deja un segundo de respiro, y los tiempos del reinado del monopolio acabaron con una arriesgada producción hecha íntegramente por ordenador a la que llamaron Toy Story y que supuso un punto de inflexión en el cine moderno de entretenimiento.

Dirección: John Stevenson y Mark Osborne. Duración: 92 min. Doblaje original/español: Jack Black/Florentino Fernández (Po), Dustin Hoffman (Shifu), Jackie Chan (Mono), Ian McShane (Tai Lung), Lucy Liu (Víbora), Angelina Jolie (Tigresa), David Cross (Grulla), Seth Rogen (Mantis). Guión: Jonathan Aibel y Glenn Berger; basado en un argumento de Ethan Reiff y Cyrus Voris. Música: Hans Zimmer y John Powell. Fotografía: Yong Duk Jhun. Montaje: Clare De Chenu. Diseño de producción: Raymond Zibach.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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