Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Wanted: vivo o (mejor) muerto

Tras unos instantes deliberando he llegado a la conclusión de que la mejor palabra (y la primera que se me vino a la cabeza) para definir esta película es «trepidante». El exitoso cómic homónimo de Mark Millar y J.G. Jones inspira (y sólo inspira) el trabajo del realizador ruso Timur Bekmambetov (Guardianes del día, Guardianes de la noche), que está basado en puro espectáculo visual y sonoro de comer palomitas mientras no se quita la vista de la pantalla (cuanto más grande, mejor) ni un instante.

En la onda estético-modernista de Matrix (salvando grandes distancias) o Shoot´ em up, el realismo brilla por su ausencia de manera deliberada en beneficio de un relax mental que acomode el disfrute del espectador con el show; en otras palabras: no busques explicación, sino disfruta. Y, desde luego, más nos vale centrarnos en el preciosismo técnico, con revueltas de cámara videocliperas, ángulos y velocidades imposibles, persecuciones vertiginosas y… balas, miles de balas: algunas esquivan, otras buscan y encuentran, otras son disparadas con efecto -sí, como suena, como los balones de fútbol- y otras muchas, simplemente se unen a la fiesta haciendo de coro.

James McAvoy (El último rey de Escocia, Expiación) interpreta a un muchacho harto de su lamentable vida -la sombra de Matrix es muy alargada en esta cinta-, que se topa con una chica dura (Matrix, Matrix, Matrix) que le cuenta que no es quien cree que es; el resultado es que acaba reclutándolo -la tipa está interpretada por una Angelina “morritos” Jolie muy cautivadora en su papel, a la que seguiría el más pintado a pegar tiros por ahí– para formar parte de una selecta hermandad de asesinos. Si a eso le añadimos que susodicha hermandad está liderada por el gran Morgan “presencia” Freeman, el pobre diablo no tiene más opción que meterse de lleno en una vida más dura y complicada de lo que puede abarcar… ¿o no?

Si el argumento parece algo simple, es porque todavía no he mencionado que los protagonistas asesinan a gente porque el azar así lo transmite por mediación de los códigos que se ocultan en las imperfecciones de telas que la hermandad fabrica. Así de contundentemente absurdo: “Hola, buenas tardes, soy un asesino letal y te voy a matar porque me lo ha dicho un trozo de tela de elaboración propia”. En cualquier momento te puedes esperar que alguien responda “a mí me ha dicho un pepinillo que te equivocas”, y que el mercenario tenga una duda de fe. En fin…

El caso es que empiezo a estar algo harto de películas que están desfilando que enseñan mucho sin contar nada, sin más argumento que el espectáculo y que se escapan de la quema porque éste realmente merece la pena. Nada que contar, pero una nada contada maravillosamente. Que cada cual decida según le dicte su paciencia o las ganas que tenga de no complicarse la vida en el cine.

Dirección: Timur Bekmambetov. Duración: 110 min. Intérpretes: James McAvoy (Wesley Gibson), Morgan Freeman (Sloan), Angelina Jolie (Fox), Terence Stamp (Pekwarsky), Thomas Kretschmann (Cross), Common (el Armero), Marc Warren (el Reparador), Dato Bakhtadze (el Carnicero). Guión: Michael Brandt, Derek Haas y Chris Morgan; basado en un argumento de Michael Brandt y Derek Haas; sobre el cómic de Mark Millar y J.G. Jones. Música: Danny Elfman. Fotografía: Mitchell Amundsen. Montaje: David Brenner. Diseño de producción: John Myhre.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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