Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Saw V: otra vez

La primera entrega de la que a la postre se convertiría en una de las sagas más famosas del cine de terror fue todo un hallazgo, por su originalidad e ingenio. A nivel personal supuso, además, una de mis primeras publicaciones por estos lares, por lo que, poco a poco y casi sin pretenderlo, escribir sobre cada una de las secuelas de Saw se ha ido convirtiendo en una pequeña broma sentimental conmigo mismo. Es por ello que me he ido molestando en verlas, porque desde que rompió moldes y taquillas la mente perversa del inquietante asesino, el interés de sus andanzas ha ido cayendo en picado y sin remisión, aportando cada vez menos, hasta llegar a la nada más vacía de contenido, fundamentado en estética gore o rizar rizos ya inverosímilmente rizados. Bien me podía haber fijado yo en otra cosa, pero siendo fiel a la dudosa costumbre que he ido contrayendo de fijar mi atención un ratito a cada estreno del malogrado productor Greg Hoffman, debo advertir al respetable que en esta ocasión ni siquiera es una cinta recomendable para los amantes del cine violento con toques desagradables, porque la producción ha suavizado un punto el impacto sangriento que imponía Saw IV; centra su trama en dar sentido o explicación a detalles detrás de los famosos jueguecitos del asesino, convirtiendo así la producción en una especie de “detrás de las cámaras” o “making off” de las perversiones que usa para distraerse este tipo con complejo de McGyver y una billetera considerable llamado Puzzle. Porque sí, en este recorrido del cómo de algunas de sus últimas bromas asesinas, aparece nuevamente el actor Tobin Bell –oh, sorpresa, el mismo que ya estaba muerto y enterrado en la entrega predecesora y al que se buscan la manera de volver a sacar con calzador- formando a un gruppie (otro más, de esos que le salen como setas) que continuará su legado. Nada nuevo en el panorama.

Lo peor de que los guionistas con sus vueltas resulten más retorcidos que el propio protagonista es que la historia con ese policía (Scott Patterson) que sigue la pista de un caso supuestamente cerrado y se topa con la peligrosa verdad ni sorprende ni entretiene por pura reiteración. Es lo malo que tiene lo de empezar la casa por el tejado y luego intentar dar solución o explicaciones a lo que ya ha sido contado por otros y en otras películas anteriores: el pastiche es inevitable.

Sería algo injusto si dijera que Saw V es muy mala, pero advierto que no tiene ni un solo segundo recordable tras acabar la escasa hora y media de metraje (no da para más), porque, ¿para qué mantener una buena película en la memoria si podemos forrarnos con cuatro secuelas, haciendo trizas dignidad y honestidad por el camino?

Si bien en la segunda parte cabía decir “¡vuelve Puzzle!”, tras pegarle cinco estirones a la goma hasta deformarla, la afirmación se transforma en un “ya está Puzzle aquí otra vez (el muy pesado)”.

Dirección: David Hackl. Duración: 92 min. Intérpretes: Tobin Bell (Jigsaw), Costas Mandylor (Hoffman), Scott Patterson (agente Strahm), Betsy Russell (Jill), Mark Rolston (Erickson), Carlo Rota (Charles), Julie Benz (Brit), Greg Bryk (Mallick), Laura Gordon (Ashley), Mike Butters (Paul), Meagan Good (Luba). Guión: Patrick Melton y Marcus Dunstan. Producción: Greg Hoffman, Mark Burg y Oren Koules. Música: Charlie Clouser. Fotografía: David A. Armstrong. Montaje: Kevin Greutert. Diseño de producción: Tony Ianni.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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