Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Quantum of Solace: arma letal

El archifamoso agente al servicio de Su Majestad comenzó en Casino Royale a reinventarse y adaptar su perfil a los nuevos tiempos (siguiendo la estela exitosa de Jason Bourne) con la imagen de Daniel Craig y los guiones supervisados por el talentoso Paul Haggis; su nueva faceta más ruda y brutal era atractiva y no estaba reñida con la elegancia histórica del personaje: era una evolución inteligente, un evitar el estancamiento, un lifting de espíritu para seguir siendo protagonista en la historia más actual del cine. En Quantum os Solace, incomprensiblemente y con el mismo Haggis al que achacábamos el lavado positivo de cara de Bond a los mandos de un guión en servicio del buen director Marc Forster (Monsters Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo), el resultado no alcanza las cotas de interés de su predecesora –comparar se hace inevitable cuando lo que se intenta es fotocopiar éxitos pasados-. Y quizá es pretender ser como Jason Bourne, el espía del siglo XXI, el principal pecado de este film, porque posiblemente se ha cruzado la línea limítrofe de no ser fiel a lo que el protagonista representa que se bordeaba peligrosa, aunque seductoramente en Casino Royale.

Persecuciones muy espectaculares a diestro y siniestro, diálogos corrosivos facilones y un James Bond que sigue siendo una bestia parda que se alimenta de bocadillos de escombros con pasteles de dinamita de postre, considera una pérdida de tiempo interrogar a nadie y se le da fatal hacer prisioneros son la seña de identidad asentada en la franquicia que lleva ya veintidós entregas.

La cara femenina (y sobre todo el cuerpo) lo pone la modelo Olga Kurylenko, a la altura de un papel simplón con pocas exigencias y centrado en iluminar la figura de Craig, por mucho que se pretenda vender aquello de la coprotagonista de armas tomar. También llama la atención el papel ultrasecundario de un Fernando Guillén-Cuervo que arrastra palmito como malo maloso policía corrupto boliviano, vendiendo su alma a Hollywood por poco más que un cameo.

Eso sí, las palomitas son constantes y la adrenalina se exhibe a borbotones por todos los poros de esta divertida producción que mira de reojo a la competencia a medida que se va “asilvestrando” y que cumple con todo aquel que adore la pose de machote de 007, con más licencia para matar de la que nunca ha tenido.

En resumidas cuentas, no parece probable que Quantum of Solace sea recordada como parte memorable de la filmografía que protagoniza el personaje creado por Ian Fleming, pero el tiempo dirá si supone el éxito a la hora de embarcar en el futuro el mito del pasado.

Dirección: Marc Forster. Duración: 108 min. Intérpretes: Daniel Craig (James Bond), Jeffrey Wright (Felix Leiter), Mathieu Amalric (Dominic Greene), Gemma Arterton (agente Fields), Olga Kurylenko (Camille), Judi Dench (M), Giancarlo Giannini (Mathis), Jesper Christensen (Sr. White), Joaquín Cosio (general Medrano), Anatole Taubman (Elvis), David Harbour (Gregg Beam), Rory Kinnear (Tanner), Fernando Guillén Cuervo (jefe de policía), Glenn Foster (Mitchell), Paul Ritter (Guy Haines). Guión: Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade; basado en los personajes creados por Ian Fleming. Música: David Arnold. Fotografía: Roberto Schaefer. Montaje: Matt Chessé y Richard Pearson.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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