El nominado al oscar y camaleónico Viggo Mortensen, que en su carrera ha hecho mejores papeles que el que nos atañe, se embarca junto al realizador Vicente Amorim en este proyecto que pretende llevar a buen puerto la historia con moraleja de un pusilánime e independiente profesor de literatura alemán en plena llegada al poder de Hitler; sus ideas nada comulgan con las del nuevo régimen nacional socialista, pero por azares del destino acaba envuelto en líos políticos y con un puesto de relevancia en el partido del poder. El protagonista se verá superado por su complicada vida y lo que la rodea, y la inercia de los acontecimientos que aquí no se desvelarán irá arrastrándole de una forma directamente proporcional a su forma de dejarse llevar por los mismos: ¿víctima de las circunstancias o traición a sí mismo?
Precisamente interesantes reflexiones que planean de manera constante alrededor de la cinta como la de que cualquiera puede llegar a la cúspide con un poco de suerte, cuál es el precio para comprar voluntades o en qué estaban pensando en Alemania cuando le otorgaron plenos poderes a un chalado (muchos eran los que lo sabían y no movieron un dedo) son lo mejor de una película desastrosamente dirigida, con altibajos de ritmo constantes, que atraen el interés del espectador de la misma forma que cinco minutos antes o después le hace mirar el reloj desconcertado.
El personaje de Mortensen, que centra todo el sentido de la realización, roza más de lo deseable lo caricaturesco, y el pusilánime egoísta se transforma en soplagaitas irreal por obra y arte de actor y director que no se ponen de acuerdo sobre el verdadero fondo del papel. Los toques estrambótico-alucinógenos de dicho protagonista de la historia tampoco ayudan a tomar en serio el proyecto, por mucho que esté ideado como alegoría y vía de escape de un tipo superado, porque lo ridículo en el cine que pretende seriedad suele tener un efecto negativo a menos que se posea un talento que, a día de hoy le falta a Amorim.
En pleno duelo por la taquilla de Ben Stiller y su noche en el museo con Viggo Mortensen, yo me decanté por uno de mis actores favoritos, de los que más ha evolucionado positivamente en los últimos años, con lo que parece fácil la elección, pero no siempre todo es tan sencillo, y una película no es quien la interpreta, sino quien le da sentido; y ni Mortensen acierta demasiado con su trabajo ni el sentido es precisamente la característica principal del proyecto. Qué le vamos a hacer. Uno puede equivocarse eligiendo de vez en cuando…
Dirección: Vicente Amorim. Países: Reino Unido y Alemania. Duración: 96 min. Intérpretes: Viggo Mortensen (John Halder), Jason Isaacs (Maurice), Jodie Whittaker (Anne), Mark Strong (Bouhler), Steven Mackintosh (Freddie), Gemma Jones (madre de Halder), Anastasia Hille (Helen), Ruth Gemmell (Elisabeth), David de Keyser (Mandelstam). Guión: John Wrathall; basado en la obra de C.P. Taylor. Música: Simon Lacey. Fotografía: Andrew Dunn. Vestuario: Györgyi Szakács.