Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Punisher war zone: crash, boom, bang

Después del absoluto desastre del film de 2004 sobre el Castigador en el que se vio deambular a John Travolta con un peinado muy poco afortunado perpetrando el papel de más malo que la carne de pescuezo, la valentía humana a veces no parece tener límite y llega a nuestras retinas Punisher War Zone, sin recontar lo ya (mal) contado, un acierto desde mi punto de vista, ni continuar el tema donde se quedó, desmarcándose así del estropicio anterior sin ignorar que existe. Semejante ataque de osadía creadora, y ante los resultados en las taquillas estadounidenses, donde la cinta ha resultado un verdadero fiasco con pérdidas millonarias, no ha sido secundada por las distribuidoras y el miedito que provoca un posible descalabro mundial ha hecho que las nuevas aventuras de Frank Castle (Paco Castillo para hispanos con confianza) se estrenen directamente en DVD.

Si bien el libreto es más lineal que el cómic en el que está basado (que ya es decir) y los personajes son estereotípicos a veces hasta la risa (el que no se vista de riguroso negro desde la corbata hasta la ropa interior no tiene derecho a llamarse mafioso), con interpretaciones que no pasarán a la historia, peores cosas he visto estrenadas en el cine. En “puritanilandia” la película ha sido altamente criticada por su carga violenta, pero seguramente es lo que la hace llevadera, ya que si entendemos tanta violencia como simple espectáculo inverosímil, la que envuelve esta producción está francamente bien presentada ante los sentidos del público ávido de ritmo vertiginoso. Ello conecta con la imagen oscura al estilo del Punisher de la línea MAX de Marvel (para lectores más adultos) del mejor Garth Ennis, con un protagonista repeinado con gomina, cara de haba seca y a un subfusil pegado.

El encargado de llevar a la luz (lo de luz es una forma de hablar) al responsable de hacer salvajadas con los malos malosos que pretenden mafiosear a diestro y (sobre todo) siniestro es Ray Stevenson, que encaja bien en el perfil de bestia parda y que los aficionados a la exitosa serie de la BBC “Roma” recordarán haciendo igualmente el bestia en el papel de Tito Pullo, pero en este caso cambiando la munición por una espada, que para el caso viene a ser ídem de lo mismo…

No sé qué tiene el pobre Frank Castle, que nadie es capaz de tomarle en serio a la hora de hacer una adaptación en la gran (o en el caso que nos atañe, pequeña) pantalla; ni siquiera en la era del cine de supertipos y vigilantes varios salidos directamente de las viñetas. Para eso nos bastaba con el ochentero clásico de Dolph Lundgren, la más agraciada de las tres; pero ya que se vuelve a rodar el tema en la actualidad, prefiero mil veces asistir a un espectáculo insulso (pero espectáculo a fin de cuentas) que no se toma a sí mismo en serio y con complejos de hermano pequeño antes que tragarme un desaguisado infumable y pretencioso con caras conocidas como reclamo, que es lo que se nos planteó en 2004. Dicho esto: ¡viva Dolph Lungren!

Dirección: Lexi Alexander. Duración: 107 min. Intérpretes: Ray Stevenson (Frank Castle), Dominic West (Billy Russoti/Jigsaw), Julie Benz (Angela), Colin Salmon (Paul Budiansky), Doug Hutchison (Loony Bin Jim), Dash Mihok (Martin Soap), Wayne Knight (Micro). Guión: Nick Santora, Art Marcum y Matthew Holloway. Música: Christopher Franke. Fotografía: Steve Gainer. Montaje: William Yeh. Vestuario: Odette Gadoury.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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