Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

Valor de ley: parche de oro

El día que un emocionado John Wayne subió a recoger su único Oscar (sin contar el honorífico) dijo en su discurso que “si lo llega a saber se tapa el ojo antes”, y es que el papel de Rooster Coghburn es un caramelo listo para comerse, que le otorgó el preciado galardón a un Wayne imperial e inolvidable y que, de momento (que le quiten lo bailado) ya ha aportado a Jeff Bridges, muy digno heredero, una nominación cuarenta y dos años después. Como para discutir que el personaje tenga fuerza…

Con otras nueve nominaciones más, entre ellas la de Mejor Película, la versión de los hermanos Cohen, más cerca del subgénero propio de los autores que del western, es una certera forma de contar exactamente lo mismo, respetando mensajes y matices, pero de una manera completamente nueva. Mientras que el True grit de 1969 era una muy divertida cita con el lucimiento personal de John Wayne, con lo que el actor representaba en la época, la actualizada versión no defrauda a los seguidores de los Cohen, y rezuma con su austera estética un mensaje de personas endurecidas que viven tiempos salvajes, y bucea con mayor precisión que su versión clásica en el alma de los personajes.

El citado Bridges borda a Rooster Coghburn, el viejo e implacable agente de la ley, en esta ocasión con un enfoque más crepuscular, que ayudará a una niña de catorce años (estupenda Hailee Steinfeld, debutante y estrella de un plumazo) a cazar al asesino de su padre (Josh Brolin, un lujo para un papel tan interesante como corto), con la única ayuda de una determinación feroz, poco sentido común y un joven ranger de Texas ansioso de gloria interpretado a la altura de las circunstancias por Matt Damon.

En contra de lo que pueda parecer antes de su visionado, esta versión de Valor de ley no resulta innecesaria (con la dificultad de que a la original no le sobre ni le falte nada), y el centro de atención del film no se reduce a Jeff Bridges (que aporta su personalidad a la figura protagonista sin omitir un fantástico homenaje a John Wayne con su simbiosis en la escena del juzgado). Especial atención merecen la estupenda música de Carter Burwell y unos trabajos de fino estilista en los complementarios campos de dirección artística y fotografía, que se centran, a diferencia de lo académicamente estipulado por el supuesto género en el que se enmarca, en primeros planos y rostros humanos, lejos de bonitos parajes naturales.

Ambas visiones de esta historia merecen la pena, cada una con sus fortalezas y mínimas debilidades, pero si algo debe decir este humilde fan que echa de menos de la cinta originaria, seguramente sería el personaje del General Sterling Price: los que la hayan visto lo entenderán, y los que no, espero que suponga un aliciente para echarle un vistazo…

Dirección: Joel Coen y Ethan Coen. Duración: 108 min. Intérpretes: Jeff Bridges (Rooster Cogburn), Matt Damon (LaBoeuf), Josh Brolin (Tom Chaney), Barry Pepper (Lucky Ned), Hailee Steinfeld (Mattie Ross). Guion: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela de Charles Portis. Producción: Scott Rudin, Ethan Coen y Joel Coen. Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Robert Graf, David Ellison, Paul Schwake y Megan Ellison. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Roderick Jaynes. Diseño de producción: Jess Gonchor. Vestuario: Mary Zophres.

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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