Actor, guionista, productor y lo que se tercie, John Wells explora ahora su faceta de director a los mandos de una oportunista realización sobre el apenas de actualidad mundo del desempleo.
The company men trata el asunto que afecta a tantísimos millones de personas desde la óptica de un alto ejecutivo que vive a cuerpo de rey y se sabe o cree un gran triunfador… hasta el inesperado e impactante día en el que le llaman de la sección de recursos humanos para darle una patada en el trasero, agradecimientos y los mejores deseos futuros: en otras palabras, ponerle de patitas en la puñetera calle por recorte de personal y para que los cargos más altos aún que él cuadren números y los beneficios (y consiguiente ritmo de vida) no dejen de crecer. Por algún sitio se tiene que romper la cuerda.
El caso es que un tema tan terrorífico como este no sale mal parado (perdonen el fácil juego de palabras) en una cinta amable e incluso optimista que se deja ver y no trata el asunto con excesiva ligereza ni más humor que el estrictamente necesario (algo sí, que no todo va a ser sufrir); para la ocasión Ben Affleck, sin alardes (no hay que pedir peras al olmo), tiene la cara de pena idónea para estar convincente y correcto en el papel de protagonista desempleado con familia, acostumbrado a lo bueno y en plena crisis existencial. Tan brutalmente voraz como la vida misma. Y es que, como dice uno de los personajes de la película «el caso es que encima de todo, el mundo sigue sin ti».
Cierto es que los hay que están mucho peor que un puñado de trajeados adinerados en la cola del paro (o equivalente en Yankilanda), pero es interesante la reflexión sobre el choque de mundos, lo difícilmente que se asume en ese estatus la nueva situación y la necesidad de un reciclaje tanto profesional como humano. Hablando de reciclajes, por el reparto hace acto de presencia en papel secundario Kevin Costner, bastante desaparecido los últimos años (o lustros), además de rostros ilustres y conocidos como los de Tommy Lee Jones, Chris Cooper o Maria Bello.
Que a nadie se le encienda la luz de alerta antidramones, puesto que cuando me refiero a esta cinta como «amable», quiero decir que entretiene y está inspirada en hechos reales, pero raramente alguien se puede sentir identificado, si bien como ejercicio de empatía y/o rato libre que rellenar un fin de semana o lunes al sol, seguramente merece que el espectador le dé una oportunidad, porque prestando a cada cosa su importancia, a veces o desdramatizamos un poco o mejor meterse debajo de la cama y no volver a salir aunque la casa esté ardiendo…
Dirección y guion: John Wells. Duración: 104 min. Intérpretes: Ben Affleck (Bobby Walker), Chris Cooper (Phil Woodward), Kevin Costner (Jack), Maria Bello (Sally), Tommy Lee Jones (Gene McClary), Craig T. Nelson (James), Rosemarie DeWitt (Maggie Walker). Producción: Claire Rudnick Polstein, Paula Weinstein y John Wells. Música: Aaron Zigman. Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Robert Frazen. Dirección artística: John R. Jensen. Vestuario: Lyn Paolo.