Estas semanas podemos ver desfilar por la cartelera a ilustres cineastas que han contribuido a dignificar el género de acción y a revindicar que el cine como concepto y pasárselo bien sin mayores aristas que una buena sensación ante la pantalla es absolutamente necesario para la salud de la industria. Junto a Cronenberg con Cosmópolis o a Steven Soderbergh con Magic Mike, tenemos de relativamente reciente estreno Salvajes, la aportación de Oliver Stone a la ensalada de nombres de tronío.
Con esta cinta, el sobreoscarizado Stone vuelve por sus fueros y se sumerge en una historia brutal y demente de puritito cine negro, que dirían algunos de los personajes principales de la obra. En otras palabras, lo que mejor sabe hacer, confeccionado con efectividad artesanal, fiel a sus sellos estéticos de identidad y casi con el piloto automático.
El director de Platoon, Nacido el 4 de julio o Un domingo cualquiera parece haber superado sus necesidades de narrar al universo su visión sobre “iconos políticos de la historia” y pasa radicalmente del documental a la más palomitera ficción de disparos, explosiones y la canallesca más variopinta. Para ello Stone retrata la agonía de dos amigos superados por los acontecimientos (Taylor Kitsch y Aaron Jonson), que se ven envueltos en asuntos más que sucios y violentos con un cartel mexicano encabezado por Salma Hayek haciendo de mala malísima jefa del tinglado. Pero para malo malísimo, un desmedido e interpretativamente delicioso Benicio del Toro que interpreta a una bestia parda de opereta sin sentimientos ni rubor que da miedito con solo verle, tan excesivo e inverosímil como divertido. A todo ello se tendrán que enfrentar los protagonistas, que pobrecitos ellos, sólo se ganaban la vida honradamente vendiendo marihuana y sin meterse con nadie, pero cuando el pez grande puso los ojos en ellos, fueron empujados al despiporre pirotécnico y sanguinolento porque el mundo les hizo así. Por eso y porque su chica ha sido secuestrada (sí, de los dos, que además de amigos son modernos), a la que Blake Lively pone rostro y lo que no es rostro.
Bastante de más a menos, la trama maniquea y sin rodeos comienza enganchando para volverse tramposa e inconsistente, a ratos tediosa, en su tramo final; eso sí, con destellos de buen cine de acción y manufactura más que correcta por parte de Stone y sus artesanos técnicos de la puesta en escena explosiva, auténticos especialistas de lo que se traen entre manos que sin pestañear hacen creer al espectador que están ante el Apocalipsis sin salir de un estudio en Los Ángeles.
Sin ser el mejor trabajo de la filmografía de Oliver Stone, es bienvenido al redil de hacer lo que mejor sabe: entretener al personal.
Dirección: Oliver Stone. Título original: Savages. Duración: 131 min. Género: Acción, drama, thriller. Intérpretes: Taylor Kitsch (Chon), Benicio del Toro (Lado), Blake Lively (O.), Aaron Johnson (Ben), Salma Hayek (Elena ‘La Reina’), John Travolta (Dennis Cane), Emile Hirsch (Spin), Demián Bichir (Alex). Guión: Shane Salerno, Don Winslow y Oliver Stone; basado en la novela de Don Winslow. Producción: Eric Kopeloff y Moritz Borman. Música: Adam Peters. Fotografía: Dan Mindel. Montaje: Joe Hutshing, Stuart Levy y Alex Marquez. Diseño de producción: Tomas Voth. Vestuario: Cindy Evans.