Montalvo gana 30.000 euros por descarte y Noemí Merino se cabrea

‘Campamento de verano’ se despide como la tomadura de pelo que es: ganador injusto, indignación y aburrimiento

Pruebas absurdas, falta de emoción y decepción en la gala final de un programa que, para bien o para mal, ha marcado el verano de 2013

'Campamento de verano' se despide como la tomadura de pelo que es: ganador injusto, indignación y aburrimiento

La final de ‘Campamento de verano’ (T5) emitida el 9 de septiembre de 2013 fue irrelevante. Sin duda, una despedida muy por debajo de las expectativas y de un programa que ha dado los escándalos televisivos más fuertes del año. José Montalvo fue el ganador injusto en una gala marcada por la incoherencia y la crispación.

Cuando Telecinco dice que ‘Campamento de verano’ ha sido un éxito, en realidad está diciendo, palabras textuales de Paolo Vasile, que «ha superado las expectativas». Las audiencias no han sido para tirar cohetes, pero hay que tener en cuenta que éste ha sido un producto de ‘aquí te pillo, aquí te mato’, algo que se encargó de pronto y que el equipo tuvo tres días para prepararlo. Se tiró de la casa para el casting (colaboradores de ‘Sálvame’, ‘MyHyV’, ‘Corina’…), lo que significa que muy caro no les ha salido.

 

 

CAMPAMENTO DE VERANO: RENTABILIDAD A GOLPE DE ESCÁNDALOS

‘Campamento de verano’ nunca ha ocultado su naturaleza de formato sustituto. Los problemas técnicos han sido una constante y la utilización descarada del mismo plató de ‘Sálvame’ no ha hecho sino reforzar la idea de cutrerío (podrían haberlo decorado mejor). Pero, con todo, esta enésima versión clónica de reality de famosos ha dado más titulares en casi dos meses que ‘GH14’ en cuatro.

Este campamento comenzó con un bombazo de nombre Lucía Etxebarría. La ganadora del premio Planeta nos sorprendió ‘rebajándose’ a participar en tal circo y su decisión traspasó la pantalla cuando inició un debate social sobre el estado de mundo editorial, la crisis y la dignidad de las personas.

Etxebarría se fue por voluntad propia a las dos semanas y con ella las posibilidades de éxito del programa. Para compensar la marcha, los creadores (La fábrica de la tele) se pusieron las pilas y se inventaron conflictos de donde no había. Si no hubiese sido por estrategias poco éticas de guión (como al de tirarle chocolate a Noemí Merino, meter a la novia de Esteban de visita o enseñarle a Gaby su vídeo porno, entre otras muchas) el espacio habría sido un eterno devenir de ‘excursionistas’ tomando el sol a la bartola.

También quisiera destacar la labor de los maestros de ceremonias. Joaquín Prat y Sonia Ferrer han sido una versión B de Jorge Javier Vázquez y Raquel Sánchez Silva. Prat ha sido excesivamente brusco, carente de sentido del humor y Ferrer, simplemente está verde.

A la final llegaron cuatro personajes ‘sorprendentes’ para mal. Noemí Merino (ex de GH12+1), José Montalvo (ex mister y ex ‘Superviviente), Jeyko ( ex de ‘Fama’ y de ‘Supervivientes’) y Esteban (ex de ‘gandía Shore’). Ninguno de ellos merecía estar allí. Puede que Merino (quejica a más no poder, aunque buena compañera al fin y al cabo) y Montalvo (manipulador y soso, pero nunca metido en grandes conflictos, a excepción de la dichosa galleta que, dicen, se comió) sí que tuviesen un puesto justificado en la última gala, pero los otros dos, no).

ESTEBAN, A LA CALLE

El primero en irse fue Esteban. Competía con Merino, ya que ambos estaban nominados mientras que Jeyko y Montalvo ya era finalistas. La audiencia decidió que fuese el musculitos el que se quedara a las puertas del premio y ante de abandonar el Campamento, me sorprendió mucho que el presentador, Joaquín Prat, le dijese lo buenísimo concursante que había sido. ¿Perdón? vale, sí, el de ‘Gandía Shore’ ha dado grandes momentos como cuando se lio con Gaby y lo negó ante su novia pero en realidad ha sido un tipo agresivo que perdía los nervios a la mínima de cambio.

En plató, Esteban dijo cosas como:

Cuando estás dentro, no sabes cómo estás quedando fuera. Sé que se me vio agresivo en algunas pruebas y ya pedí perdón por ello porque yo no soy así. Soy muy buena persona, soy leal y muy amigo de mis amigos.

Gaby dijo que entre nosotros había habido tocamientos y no hay ni una sola imagen de eso y creo que es algo que me da la razón. A mí lo que diga el polígrafo me da igual, sé que ella va a mantener su postura hasta el final, pero eso no ocurrió. Cuando yo dormí abrazado a ella me puse a llorar por lo que estuviera pensando Carmen fuera.

Antes de entrar en el campamento mi novia me había mandado a paseo. Y luego, cinco minutos antes de que empezara, me dijo que volvíamos a estar juntos. Y entre tantas idas y venidas yo no sabía si me iba a esperar o no.

Lo que pasará es que Esteban se hará unos cuantos Deluxe y si es listo cortará con su novia (o dirá que lo ha hecho) y será tronista de ‘MyHyV’.

 

 

LA ‘TRAMPA’ DEL BARRO

Las madres de Jeyko, Noemí y Montalvo se presentaron en la Sierra de Gredos y se abalanzaron sobre sus hijos en una escena ñoña y excesivamente larga.

Luego, los tres exploradores jugaron a meterse en el barro para buscar letras y quien antes completara la palabra Finalista, se libraría de la expulsión. Lo del barro, por si alguien no se había dado cuenta, era un órdago para ver si a la Merino se le veía algo pero la chica aprendió la lección del famoso baño de chocolate y esta vez se puso un bañador más monjil. Bien por ella.

EL CABREO DE NOEMÍ MERINO

La prueba la ganó Montalvo, lo que significaba que Noemí y Jeyko se jugaron la expulsión en otro juego injusto (el público decidiría al ganador entre los dos últimos finalistas). La prueba consistía en tener a los dos exploradores agarrados a una tabla de madera y sujetados a dos troncos. Sus madres tenían que responder a una serie de preguntas estúpidas sobre el concurso. Por cada fallo, se retiraba uno de los troncos se sujección. Al, final, la madre de Noemí no acertó ni una y su niña se dio de bruces contra el suelo.

Como es costumbre en ella, Noemí se quejó (aquí con razón, y es que la prueba no podía depender de alguien externo al programa) y una vez en plató (tras llorar lo suyo) dijo:

Creo que deberíamos haber hecho que el público votase desde el principio y me parece injusto por ellos. Podría estar en su situación. Estoy contentísimo de ser finalista, pero me duele por ella.

Yo vine concursando sola. Yo era la concursante y me ha parecido injusto que metieran a mi madre en esa prueba final.

Joaquín en Prat, en nombre del programa, quiso zanjar la cuestión, al menos por el momento:

«Nos ha parecido adecuado una competición en la que compitais al lado de tu madre igual que hacía Jeyko… Aquí los que deciden el reality somos nosotros. Si quieres guerra, el jueves en el debate te doy la guerra que quieras

Tampoco nos echemos las manos a la cabeza. Esto no es una democracia, es un reality. La justicia y la injusticia no existen.

 

 

MONTALVO, GANADOR

Con su discurso pasivo agresivo (y moralista) y su cara de no haber roto un plato en su vida, Montalvo se llevó el gato al agua (30.000 euros) con un 52% de los votos, en una votación muy reñida puesto que a Jeyko le votó el 48%.

 

 

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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