Los lunes, revista de prensa y red

“El independentismo mira la sentencia como el último recurso para salvar el ‘procés’”, de El Confidencial, “La rebelión institucional en Cataluña puede revolucionar las elecciones”, de Federico Jiménez Losantos, y “Amenábar miente hasta en el ‘tráiler’”, de Pedro Fernández Barbadillo

 

( Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 1 )

EL INDEPENDENTISMO MIRA LA SENTENCIA COMO EL ÚLTIMO RECURSO PARA SALVAR EL ‘PROCÉS’

Artículo de El Confidencial publicado el pasado día 2

El independentismo entra en letargo. El segundo aniversario del 1-O pasó con mucha más pena que gloria en las calles de Cataluña. Desde el centenar de personas de Girona por la mañana a las 18.000 —según los datos de la propia Guardia Urbana— que cerraron la jornada en Barcelona. El rupturismo se aferra ya a la sentencia del Supremo como el último recurso para permanecer vivo, porque la jornada del 1 de octubre no sirvió para mucho. O, si acaso, para constatar el cansancio de los ciudadanos y la poca (escasa) movilización. “Es que es un día laborable”, se excusaba un conocido forero. El propio consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, había alardeado de que los 250.000 funcionarios de la Generalitat podrían tomarse el día de fiesta sin miedo, que no se les descontaría. Pero ni por esas.

La jornada sirvió, no obstante, para tres cosas: primero, para que las fuerzas independentistas hiciesen un alto en el camino y pactasen una imagen conjunta, presentando de forma unitaria (JxCAT, ERC, CUP, ANC y Òmnium Cultural) una respuesta única ante la sentencia. En segundo lugar, sirvió para visualizar que ya existe un independentismo de dos velocidades. Y, en tercer lugar, para sentenciar que el fallo del Supremo será la última oportunidad de mantener vivo el ‘procés’.

La sentencia se abordará, así, en una doble vertiente: primero, una política, en la que se pondrán a disposición del independentismo todas las instituciones autonómicas de Cataluña para facilitar un choque dialéctico y de intereses con el Estado, con la esperanza de desgastarlo. Y segundo, con una campaña estratégica de desobediencia civil y confrontación permanente en la que no todos los actores están dispuestos a caer. Hoy por hoy, la sentencia es la única que puede tensar la situación, volver a llenar las calles de manifestantes y ejercer de argamasa que visibilice la precaria unidad de todas las fuerzas soberanistas.

Las dos características de la estrategia antisentencia son la combinación de “la unilateralidad y la desobediencia civil”. La unilateralidad es institucionalmente más difícil de suscribir. “Torra no está dispuesto a ir a prisión. Lo cierto es que habla mucho, pero a la hora de actuar, no quiere ir a la cárcel. Sabe que con determinados actos se expone a la inhabilitación y a él ya le interesa ser un mártir en ese sentido. Pero otra cosa es cometer delitos penados con cárcel. En ese terreno no entrará”, admite un alto cargo posconvergente a El Confidencial. Por la unilateralidad abogan no solo ANC y Òmnium, sino también el núcleo duro de Carles Puigdemont y el grupo parlamentario de JxCAT, así como la extrema izquierda liderada por la CUP.

La desobediencia, en cambio, es un campo en el que más actores pueden jugar. Y en ella están prácticamente de acuerdo todos los partidos, aunque con matices. Quien ha adoptado una postura más moderada o de ‘seny’ (de sentido común) es ERC, reacia, en principio, a vulnerar la ley o a facilitar un choque de trenes con el Estado. “En un choque de trenes, el más grande siempre lleva las de ganar”, zanjaba la cuestión un republicano de los de la vieja escuela.

Una unidad precaria

El tema de la unidad de acción, en cambio, está en el aire, a pesar de la foto de familia que se hicieron todos los partidos este martes. A la postre, al acabar la manifestación, cada uno se fue por su lado. ERC, por ejemplo, a Fonollosa, donde todos sus líderes se concentraron en un acto de partido. JxCAT y ANC participaron en la marcha sobre Lledoners para realizar otro mitin a la puerta de la cárcel, monopolizado por la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, que reclama para sí el timón del ‘procés’. En Girona, los CDR que se mantuvieron todo el día plantados ante la subdelegación del Gobierno abandonaron sus posiciones para ir a la ‘marcha de antorchas’ de las ocho de la tarde. “Recuperemos las calles”, clamaban.

Pero respecto a la imagen conjunta, unidad muy escasa. Y, especialmente, si hay cámaras enfrente. La manifestación de Barcelona no fue, ni de lejos, lo numerosa que hubieran preferido los organizadores. “Pleno absoluto en la plaza de Cataluña”, se vanagloriaban por las redes. Eso significa un puñado de ‘patriotas’, a lo sumo pocos miles. Y, según la Guardia Urbana, 18.000. Poco más que añadir. La pancarta de la cabecera partía de una realidad mágica: ‘Lo hicimos y ganamos’. Las consignas fueron las de siempre: ‘Libertad presos políticos’, ‘1 de octubre, ni olvido ni perdón’, ‘Lo volveremos a hacer’, ‘Fuera las fuerzas de ocupación’, ‘Fuera la Justicia española’ y ‘Nuestra sentencia es la independencia’.

No fue un día para lanzar las campanas independentistas al vuelo, aunque intentan no rasgarse las vestiduras. De hecho, hubo una noticia con la que el soberanismo saca pecho: a última hora del martes, una comunicación interna de Alerta Solidaria rezaba: “En la cuenta solidaria con los detenidos y encarcelados del 23-S hemos excedido con holgura nuestras previsiones en solo 24 horas. Conscientes de los casos represivos que han de venir, os pedimos que si aún no habéis hecho ningún donativo, no lo hagáis. Reservadlo para futuros llamamientos que iremos publicando”.

Independentismo de dos velocidades

Pero en las entrañas del independentismo existe otro submundo. “Cuanta más imagen de gente liándola, menos votos ‘indepes’ del sector moderado… Y sin sector moderado, no hay más del 50% de votos. Haced servir las neuronas en lugar de la testosterona”, advertía un veterano activista por la red a sus colegas. Y eso que es partidario de abrir peajes, de boicotear a las empresas españolas, de repartir lazos amarillos, de pagar 10 euros a la caja de solidaridad para los presos o de acampar permanentemente ante el Parlament.

Y advertía luego: “Quien crea que la lucha y la victoria pasan por liarla, romper cristales y quemar contenedores o repartir hos.. contra la policía, que vaya a Euskadi y pregunte cómo estaban antes y cómo están ahora. O que mire cuántos votos tenían antes y cuántos ahora. Lo único que necesitan y pueden hacer servir para justificar su represión (y para ganar votos) sería nuestra violencia. Más neuronas y menos testosterona”.

Hay un sector del independentismo que se radicaliza cada día más. Pero otro empieza a estar harto. “Por lo que estoy viendo, la cosa está bastante floja”, decía un activista ante la menguada movilización de este 1 de octubre. Y añadía luego: “Mucha culpa es de los políticos. Mucha gente de los menos radicales están desmotivados”. Ahí es donde entra en escena la errática (así la denominan incluso algunos independentistas) estrategia dictada desde el Palau de la Generalitat y, especialmente, desde Waterloo por Puigdemont.

Por eso, el suflé del núcleo duro se mantiene arriba. “El primer y gran problema nunca ha sido el Gobierno de España, sino que el problema está en Cataluña misma y se llama ‘lirismo’ [de lirio, los que van con el lirio en la mano]. Eso ha hecho y está haciendo mucho mal al movimiento independentista. Y hay otro que se llama ‘dobles caras’. Este es un cáncer en todas las sociedades, pero ha hecho mucho daño dentro del Movimiento. O sea, los Judas”, alertaba la administradora de una de las plataformas radicales más influyentes, repartiendo las culpas del desencanto entre los moderados y los de ERC, a quienes desde algunos sectores se empieza a atacar precisamente por sus posicionamientos posibilistas.

En otra de las plataformas con influencia, Fem Xarxa, una activista señalaba ante la poca movilización de este martes: “Es muy triste. Hoy no estoy frustrada por España, ni siquiera por la Generalitat. Hoy me da pena mi pueblo. Pena de tristeza”. Y le respondía otro colega: “Por eso te digo que el problema lo tenemos en casa y habríamos de manifestarnos ante la sede de los partidos. Yo, ya desde el 21-D, cuando Sánchez vino a provocar [se refiere al 21 de diciembre, en que fue convocado el Consejo de Ministros en Barcelona] y éramos cuatro gatos, ya me decepcioné”. Otro añadía: “Estamos desanimados, ¡¡pero no doblegados y menos arrodillados!!”.

«Nos reafirmamos en la hoja de ruta aprobada por el Consell el pasado 14 de septiembre: hacer efectivo el mandato del primero de octubre»

Ante este independentismo de dos tiempos, el moderado y el radical, Puigdemont ya ha escogido a través del Consell per la República con un comunicado, señalando: “Nos reafirmamos en la hoja de ruta aprobada por el Consell el pasado 14 de septiembre: hacer efectivo el mandato del primero de octubre y constituir la república catalana”. Y ayer reclamó públicamente la convocatoria de la Asamblea de Electos como respuesta a la sentencia del Supremo.

Esta Asamblea no es una cosa nueva, sino una propuesta de la ANC que lleva años esperando en un cajón. En ella estarían representadas solo las fuerzas independentistas y su cometido debería ser suplantar al Parlamento catalán. Un despropósito legal y un brindis al sol, pero que entre una parte de la parroquia independentista puede cosechar y fidelizar un puñado de votos.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/el-independentismo-mira-la-sentencia-como-el-último-recurso-para-salvar-el-procés/ar-AAI8v0H?ocid=spartandhp

LA REBELIÓN INSTITUCIONAL EN CATALUÑA PUEDE REVOLUCIONAR LAS ELECCIONES

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 29 de septiembre

El golpismo se llevó por delante al partido y al Gobierno de Rajoy. Y dado que Sánchez sigue el mismo camino, será lógico que corra la misma suerte. Todo lo que pasa en España desde hace años es fruto podrido de lo más podrido de la política nacional, que es la complicidad de los gobiernos de Madrid con el nacionalismo-separatismo-golpismo catalán, que todo es uno y lo mismo desde hace casi cuarenta años, cuando Pujol se hizo con el Poder en Cataluña y con los escaños suficientes para someter al PP y al PSOE a sus planes. Algo que ni sociatas ni peperos han lamentado jamás.

En los últimos cuatro años, el golpismo catalán se ha llevado por delante al partido y luego al Gobierno de Rajoy. Y dado que Sánchez sigue exactamente el mismo camino, sería lógico que corriera la misma suerte en las urnas del 10 de noviembre. Algunos dicen que, dada la acreditada falta de escrúpulos del Greto del PSOE, podría aplicar un 155 que no fuera sólo el anuncio como con Rajoy, apoyado en su inacción por Rivera y el propio Sánchez, sino de verdad, con todas las consecuencias. ¿Sánchez oportunista y heroico? Lo dudo muchísimo.

El parlamento catalán vitorea a los terroristas

Sobre todo, tras ver la abyecta actuación de Iceta ofreciendo apoyo a Torra si se porta mejor o disimula un poco, en el aquelarre golpista del Parlamento catalán, cuya mayoría asnal -el burro es el símbolo del separatismo- proclamó a gritos y con Torra a la cabeza su apoyo a los terroristas encarcelados por la Audiencia Nacional cuando preparaban, con abundancia de explosivos, una cadena de atentados por el 1-O y la sentencia del Golpe. Nunca en el Parlamento Vasco se levantaron nacionalistas y comunistas a apoyar a los etarras. Sólo el partido de la ETA. Y a los cedarras los han jaleado Torra, ERC, JxCat y la CUP, con la abstención cómplice de los Comuns de Asséns, un separatista que parece más de la CUP que de ERC. La diferencia prueba que el nacionalismo mal llamado «moderado» está más radicalizado que el PNV, EA, Madrazo y demás cómplices de la ETA. Y que el nuevo terrorismo catalán cuenta con absoluto apoyo institucional.

Es evidente el paralelismo con las jornadas de desconexión del 5 y 6 de septiembre (incluido el aviso de los letrados) que precedieron al Golpe callejero, con el referéndum permitido por Rajoy y la proclamación de la República por 64 parlamentarios durante unos minutos -los suficientes en cualquier país serio sin pena de muerte para pasar veinte años en la cárcel-. Pero esta vez es aún más grave, porque se trata de una rebelión previa a la posible condena por rebelión -cuando la vea me la creeré- de los golpistas de 2017. Con el aderezo esencial del terrorismo como parte legítima de ese Golpe que Rajoy no quiso desactivar y Sánchez ha querido reactivar para que los separatistas lo apoyen en su estadía monclovita, que anhela eterna. Veremos si no se lo lleva por delante, por cobarde, como al propio Rajoy.

Celáa, Marlaska y un Gobierno desnortado

El calendario de rebelión institucional de la Generalidad y su banda en Cataluña se ha visto alterado por la acción de la Audiencia Nacional y la Guardia Civil a espaldas del Gobierno, que, como se ha visto en la reacción de Sánchez, Marlaska y Celáa, no es que hubiera perpetrado otro faisán, sino que lo ha echado de menos. Marlaska no ha dudado en corear a Torra y Torrent atacando a la AN, a la que perteneció cuando parecía juez. Celáa ha calificado de «declaraciones» los vítores al terrorismo, como si el Supremo no fuera a juzgar una «declaración», la de la República Catalana. Y el Gobierno en general, con Sánchez falconeando por Nueva York, ha dado la sensación de estar absolutamente superado por los acontecimientos.

Han coincidido dos circunstancias para esta especie de colapso en la habitualmente arrolladora presión publicitaria del Gobierno. La más grave es que le salgan vitoreando a la ETA catalana todos sus socios de Moción, pero la que realmente les ha afectado es la evolución de las encuestas, que empieza a ser, sencillamente, calamitosa. Por resumir, el PSOE ya no sube sino que hasta baja en escaños, Podemos se ha roto pero debilitar a Iglesias no refuerza a Sánchez, aunque drene la abstención de izquierdas; el PP sube, Vox se mantiene, y lo único positivo es el desplome de Ciudadanos. Pero, el PSOE no podría formar gobierno ni siquiera juntando a Podemos, Errejonemos y el PNV. Necesita a ERC, que a la hora de la verdad siempre se pliega a Cocomocho y Torra, con los cedarras como fuerza de choque.

La abstención de la derecha puede frenarse

Si el hecho de no formar Gobierno PSOE y Podemos alentaba una gran abstención de izquierdas -que se frena fletando el partido de Errejón– la abstención de las derechas, desanimadas por la falta de cualquier acuerdo electoral, puede convertirse en movilización ante el golpismo catalán, que es algo que solivianta al votante derechista más que los pactos de partidos. Vox se ha blindado, creo yo, quedándose solos en la defensa de la tumba de Franco. Casado ha dado una asombrosa voltereta y ha vuelto al discurso de Rajoy, asumido ahora por Sánchez: veremos si esas «declaraciones» son tan graves y en su momento se verá si se aplica el 155, que ahora no está claro. Así que Ciudadanos tiene la posibilidad de salir de la fosa que cavó Rivera.

Lo único sobre lo que no se puede decir que Rivera no haya insistido hasta la extenuación en las dos sesiones de investidura frustradas ha sido en la necesidad de aplicar ya, pero ya, el 155 en Cataluña. Y lo que parecía prematuro o aventurado, porque Junqueras y los presos andaban indecisos antes de la sentencia, de pronto se ha convertido en el principal argumento electoral. Porque ya no se trata de la estabilidad del Gobierno sino de la continuidad nacional. Y el votante de Ciudadanos, que es siempre el que más duda antes de votar y por eso el que menos se clarea en las encuestas, se puede movilizar, olvidando los dislates, ausencias y caprichos de Rivera, ante un factor que, como a los que votaban al PP y votan a Vox, les saca de quicio y de casa: el golpismo catalán y la inacción del Gobierno de España. Si se añade la gallarda actuación de Carrizosa -ah, si fuera el candidato- la vuelta del voto naranja decepcionado puede ser algo más que una hipótesis.

La resurrección de Rivera

Esa cobardía, esa pasividad, ese recurso al recursito a los tribunales que patentó Rajoy y la brigada Aranzadi de Soraya, y que está siguiendo al pie de la letra Sánchez, es lo que, tras la deserción de voto por la izquierda, que se fue a Cs, llevó a la salida del voto del PP por la derecha, hacia Vox. Cuando pareció que Rajoy iba a aplicar el 155 en letra y espíritu, acabando con las instituciones golpistas, de TV3 a la Generalidad, el PP subió una barbaridad. Cuando se vio que huía convocando nuevas elecciones y sin tocar el poder golpista, se hundió. Y Vox pasó de 40.000 votos a 2.700.000. Tal vez, casi seguro, podría haber subido, pero no esa barbaridad en un año.

Si el PP rebla, vuelve al sorayismo y se pega al Gobierno del PSOE, deja a Vox campo libre para asentarse; y a Ciudadanos, para recuperarse. El factor nuevo es que la movilización de la derecha contra el golpismo favorece a Cs, Vox y PP; y perjudica a las izquierdas, sobre todo al PSOE. Y tanto la participación como la resurrección del centro nacional español puede poner patas arribas todos los cálculos que llevaron a la repetición electoral. Cuando peor se porten los golpistas catalanes, mejor le irá a Rivera, que es lo peor que le puede pasar a Sánchez. Hete aquí como el Mal, sin pretenderlo, por su propia maligna naturaleza, puede ayudar al Bien, aunque no pase de regular.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/la-rebelion-institucional-en-cataluna-puede-revolucionar-las-elecciones-88872/

AMENÁBAR MIENTE HASTA EN EL ‘TRÁILER’

Artículo de Pedro Fernández Barbadillo publicado en Actuall el pasado día 2

Para dedicarse al mundo del cine, es decir, del fingimiento, del disimulo y la interpretación, los directores y actores españoles no saben disimular sus filias, sus fobias y sus mentiras. En ‘Mientras dure la guerra’, Amenábar mete en el mismo puchero a Dios, a Franco, al fascismo y a la bandera rojigualda.

Según TVE, la de todos y todas, la que dirige la ridícula Rosa María Mateo, el general José Millán Astray fue el fundador de la Falange. ¡Serán brutos! Si todos sabemos que los fundadores de ese partido en el que militaron tantos columnistas de El País (Antonio Tovar y Pedro Laín Entralgo, entre otros), lo fundaron los Reyes Católicos. Fernando, que era un machista, se concedió el carné nº 1; Isabel, callada como toda mujer católica, el nº 2. A Cisneros le tocó el nº 3 y al Gran Capitán, el nº 007, con licencia para matar, sobre todo franceses.

Así es España, esta provincia del Imperio Progre, atemorizada por el “qué dirán” y la incultura, donde cualquiera puede decir cualquier estupidez sobre la historia y recibir un sueldo público o una subvención o un premio. Como el productor y etarra José María Lara, que ha recibido un premio del también subvencionado Festival de San Sebastián. En su opinión, los vascos tenemos mucho que agradecerle a ETA:

“Quiero decirle a los vascos que desde los años 50 hasta el 82 la lucha de ETA consiguió muchas cosas y fue importante. Hubo gente que se arriesgó a luchar contra un Estado represor, hijos de la gente que participó en la guerra. Despertaron tarde pero despertaron”.

¿Qué pasaría si alguien dijese “la represión del franquismo consiguió muchas cosas y fue importante. Como acabar con los maquis asesinos y los rojos que causaban huelgas y, también, no meternos en la Segunda Guerra Mundial”?

El alzamiento de julio de 1936 se hizo en nombre de la República y para acabar con el caos y los asesinatos causados por el Frente Popular

A Chus Visor, las Stormtrooper del Imperio Progre se le echaron encima por decir, desde la experiencia que le dan sus décadas de editor de poseía, que no hay poetisas (palabra prohibida y por eso la uso yo) de calidad.

“Lo siento, la poesía femenina en España no está a la altura de la masculina. No hay mujeres poetas comparables a lo que suponen en la novela Ana María Matute o Martín Gaite (…). Desde la generación del 98 y todo el siglo XX no hay ninguna gran poeta, ninguna”.

Las verdades, o las opiniones fundadas, son silenciadas, mientras que las mentiras son recompensadas. ¡Y luego algunos ponen el grito en el cielo por la hipocresía de la Inglaterra victoriana!

El último caso es la película de Alejandro Amenábar, cineasta siempre al servicio del Poder, con sus películas a favor de la eutanasia y contra el cristianismo. En ‘Mientras dure la guerra’ se miente ya desde el ‘tráiler’.

Ni Franco ni ningún otro de los generales sublevados invocaron “la ayuda de Dios” en sus bandos

El oficial que en la Plaza Mayor de Salamanca lee el bando de proclamación el estado de guerra pronuncia la expresión “con la ayuda de Dios”. Pues mira, Alejandro, no. El alzamiento no se hizo en nombre de la religión católica, aunque te sorprenda, sino en nombre del orden y la legalidad republicanas, para poner fin al caos que fomentaba el Gobierno del Frente Popular y del que era prueba máxima el secuestro y asesinato del diputado José Calvo Sotelo por policías y pistoleros del PSOE.

Los bandos de los generales Queipo de Llano (leído en Sevilla), Mola (Pamplona) y Franco (Santa Cruz de Tenerife) no contienen ninguna mención a la divinidad. Como tampoco la contiene el bando proclamado por el capitán general de Cataluña, el general Miguel Primo de Rivera, en 1923.

Tampoco se arría la bandera tricolor para izar en el mástil la bicolor. El golpe fue republicano. Queipo de Llano anuncia que el Ejército tomará “a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde, cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles preparados para ello”. En la mayoría de las capitales de provincia donde los militares se hicieron con el poder, ondearon la bandera tricolor. Sólo en Pamplona y Vitoria, por el peso de los carlistas, aparecieron las rojigualdas. El teniente coronel Yagüe y sus legionarios entraron en Badajoz el 14 de agosto con la tricolor.

Con unos trucos ya muy gastados, Amenábar trata de hermanar a Dios, a Franco, al fascismo y a la bandera rojigualda

La bandera tradicional española recuperó su lugar con una ceremonia en Sevilla el 15 de agosto a la que asistió Franco y luego con un decreto de 29 de agosto de 1936. Y encima el escudo, hasta febrero de 1938, fue el mismo que aparecía en la republicana.

¿Pero con quién se documenta Amenábar?, ¿tan ratas son los productores que no quieren pagar mil euros a un historiador para que lea el guión y les haga unas sugerencias o es que no quieren que nadie les estropee el adoctrinamiento, digo, el mensaje?

Amenábar no oculta su sesgo ideológico, pues ha declarado que su película quiere llamar la atención “sobre el repunte del fascismo”. ¿Convicción o profesión de fe antifascista para medrar en el Ministerio de Propaganda del Imperio Progre, tanto más necesaria cuando a Alejandro le trajeron en 1973 sus padres a la España franquista huyendo del Chile socialista?

Pretende dar lecciones de antifascismo un ‘pensador’ al que sus padres sacaron del Chile de Allende para traerlo a la España de Franco

Sea como fuere, asocia en el cartel y el ‘tráiler’ la bandera rojigualda y la religión católica con los crudelísimos militares sublevados, que encima, para que no haya dudas ni matices, relaciona con el fascismo. ¿Cuándo se filmará una película en que aparezcan socialistas y ugetistas violando monjas en una casa del pueblo?

Cuenta Elentir en su blog que, en el primer fin de semana de exhibición, ‘Mientras dure la guerra’ ha recaudado aún menos que la anterior película de Amenábar, de la que ya nadie se acuerda. Si yo fuese de la Academia del Cine, me preguntaría por qué más de media España detesta las películas ‘made in Spain’.

Y, sinceramente, trataría de salirme de los clichés como “hay mucho facha que nos odia a nosotros, los escogidos, que hemos sufrido por traer la democracia”. Quizás la respuesta esté en que, además de mentirosos, son, como dice mi admirada Candela Sande, malos a rabiar. ¡Pero si la mayoría de los actores españoles no sabe vocalizar!

Artículo en: https://www.actuall.com/historia/amenabar-miente-hasta-en-el-trailer/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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