Por José María Arévalo

( Las dos páginas de El Norte de Castilla dedicadas a la acuarela de Chema el domingo 9 de febrero)
En la sección “Pinceladas de Valladolid” que lleva los domingos Jesús Bombín en El Norte de Castilla, de la que ya hemos sacado en este blog, el 20.11.19, con el título “Acuarelas de Isa Menéndez” la que dedicó a esta compañera el día 3 de aquel mes, de nuevo dedica dos páginas completas del diario impreso a otro compañero acuarelista, Chema Fraile, del que hemos publicado bastantes artículos y fotos en estas páginas, pues es muy buen acuarelista y además compañero de salidas a pintar al campo y de las sesiones de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León. Entre los artículos que le hemos dedicado, el 23.11.18 “Acuarelas de Chema Fraile en Rafael”, sobre su última exposición en la sala de la calle Miguel Iscar; el 23.06.18 “Acuarelas de José Mª del Fraile” sobre la muestra que ofreció en su sede el Colegio de Arquitectos de Valladolid, «Pintura y dibujo. Herramientas del arquitecto y urbanista José Mª del Fraile”; el 27.09.14 “Acuarelas de Chema Fraile en la Galería Rafael”; y el 23.11.18 otra del mismo en la misma sala, por no remontarnos más atrás, que bien podríamos pero no acabaríamos nunca, pues, además de sus exposiciones individuales, ha participado todos los años en las colectivas de nuestra Asociación, que también he reseñado y comentado sus aportaciones.
Pero vayamos a las dos páginas que ha dedicado El Norte de Castilla el pasado domingo día 9 de febrero a una de las acuarelas de Chema Fraile en la que ha hecho su personal e interesantísima interpretación. Nos comentaba el autor –en el chat de la Asociación por whatsapp- que al ver publicada la foto de la acuarela, dividida entre las dos páginas del periódico, se dio cuenta de que sobraba en ella la parte derecha, que, como suele decirse, había pintado dos acuarelas en una. Le llevé la contraria en el mismo chat pero al final tuve que reconocerle que quizá sí sobraba la zona del Campo Grande que también había incluido. Yo mismo he pintado ese tema hace años, pero en dirección hacia la Plaza de Zorrilla, con la casa del Principe –que es el tema principal- a la derecha y la hilera de plátanos a la izquierda; lo recuerdo bien porque lo hice en óleo pero dejando los blancos –reservando, estilo acuarela- sin pintar y obtuve con aquel cuadro el segundo premio –o tercero, no recuerdo bien- del Salón de Otoño de la Unión Artística Vallisoletana. En fin, que es este tema de la acera de Recoletos uno de los más bellos de los muchos que ofrece el paisaje urbano vallisoletano.

(Foto de la acuarela pintada por Chema Fraile)
Vamos ya al interesante artículo de la serie “Pinceladas de Valladolid” de Jesús Bombín en El Norte de Castilla el pasado domingo día 9, que titula “El bulevar del paseante”:
“Arquitecto y urbanista, José María Fraile Galán no concibe sus acuarelas sin rastros de vida cotidiana: tráfico peatones y paisaje. Aquí, en una otoñal y plácida Acera de Recoletos”.
Después de esta entrada, continúa: “Raro es el álbun de fotografías del Valladolid antiguo que no incluye una escena en éste bulevar, alzado a tal categoría a finales del siglo XIX como nexo de la ciudad con la estación de ferrocarri1. El arquitecto y urbanista José María Fraile Galán (Palencia, 1944) se paró a pintar en este entorno animado por recuerdos familiares y de una infancia de la que se le vienen retazos de imágenes. «Esta era la zona de paseo en Valladolid; no teníanos un duro y por allí pululábamos porque era el único lugar amplio y paseable de una ciudad sin zonas peatonales».
En esta calle que tormó su nombre del desaparecido convento de.Recoletos y que diferentes vicisitudes denominaron a lo largo de la historia como Campo de Marte, Avenida de Alfonso XIII, Avenida de la República, Acera de Recoletos, Avenida del General Franco y, de nuevo con la llegada de la democracia, Acera de Recoletos, plantó su caballete el pintor con la idea de atrapar la atmósfera de un día otoñal. «Suelo pintar al natural porque me detengo donde encuentro inspiración; es mejor así que hacerlo a partir de una fotografia o en mi estudio, aunque aquí suelo dar los últimos retoques». Lo menos agradecido de pintar al aire libre, previene, es en ocasiones la gente que se detiene a mirar. «Algunos son respetuosos y solo observan mientras pintas; pero otros no lo son tanto y te cortan la digestión con sus comentarios».
Habituado a convertir en acuarela imágenes de paisaje urbano -suyos son, entre otros, los proyectos de la urbanización Valparaíso y de varios bloques de Arturo Eyries-,José María Fraile Galán tiene predilección por dotar de vida los entornos llenándolos de detalles de naturaleza, paseantes, vehículos y escenas cotidianas. «Soy arquitecto urbanista y no concibo la calle sin actores que le den vida y circunstancia; sin ellos, estaría dormida o muerta».”
Tras este texto de lo que, diríamos, el grueso del artículo, el Norte incluye una foto de medio cuerpo de Chema Fraile supongo que en su casa, en la que se ven varias otras acuarelas suyas, entre las que distingo una del estanque del Campo Grande que creo recordar pintó a mi lado una mañana de las muchas en que hemos ido juntos a pintar allí. Y bajo esta foto, en dos apartados:

(Parte del artículo de Jesús Bombín en su sección “Pinceladas de Valladolid”)
“Inspiración y velocidad
«La acuarela es el método más veloz a la hora de captar la inspiración; pinto al natural y después remato detalles en el estudio».
José María Fraile Galán
Acuarelas para clientes. Ha ejercido la arquitectura y el urbanismo en Valladolid, principalmente para cooperativas, donde echaba mano de su destreza con la acuarela para elaborar obras apetecibles gráficamente para los clientes. Ha expuesto en galerías y salas de las antiguas cajas de ahorros, también en el Colegio de Arquitectos y en muestras colectivas como miembro de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León.”
En fin, estupendo artículo, enhorabuena a Chema y al Norte de Castilla por su iniciativa.