España en la Historia. La batalla de Jerez

Por Francisco Gilet. Introducción de Carlos de Bustamante

(La batalla en un incunable)

Continuamos los artículos que publica la Asociación Enraizados en su web https://espanaenlahistoria.org, en su objetivo de propagar uno de sus fines, «Defender la Tradición cristiana de España como fuente de su unidad y solidaridad», provocando un sano orgullo sobre aquellos hechos que jalonan un acontecer incomparable, dando a conocer la prestigiosa realidad que adorna la historia de España y el acervo de valores que ha aportado no solamente a la propia nación sino al mundo entero.

Vamos hoy con otro artículo de Francisco Gilet, que lleva por título “La batalla de Jerez”, en el que explica cómo con esta batalla, librada en las cercanías de la ciudad andaluza en el año 1231, el poder del rey Ibn Nasr fue debilitado, al tiempo que se acrecentaba la influencia de su rival, Muhammad ibn Nasr, rey de Arjona, facilitando la penetración de las tropas del rey Fernando III en el valle del Guadalquivir, para llegar a conquistar las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia. Cuenta cómo las tropas castellanoleonesas habían bajado desde Toledo para dirigirse hacia Andújar y avanzar devastando la tierra cordobesa, especialmente el municipio de Palma del Rio, población que exterminaron para llegar a las cercanías del rio Guadalete, en las proximidades de la ciudad de Jerez, en donde instalaron el campamento. El emir Ibn Hud, que había logrado reunir un numeroso ejército, muy superior al cristiano, vino a interponerse entre éste, con Alvar Pérez de Castro al mando, y la ciudad de Jerez. La desventaja cristiana no solamente era numérica sino también de posición, pero el ejército cristiano logró abrir una brecha en las filas musulmanas, que se vieron rodeadas por sus flancos, lo que provocó su pánico. Los hermanos Garci y Diego Pérez de Vargas tuvieron una gran presencia en la batalla, y se llamó a este último “Machuca” como consecuencia de que al haber roto en la lucha lanza y espada, desgajó un verdugón de olivo con su cepejón y blandiéndolo, con suma destreza, a cada golpe caía un musulmán, escena que provocó que Pérez de Castro al ver tales prodigios de valor, exclamase; “Machuca!, Diego, ¡Machuca!” Y desde entonces se llamó Diego Vargas Machuca. El ejército cristiano atribuyó su victoria en la batalla de Jerez, así como su ausencia de bajas, a la presencia durante la misma del apóstol Santiago, patrón de España, quien, según las crónicas de la época, fue visto durante la batalla, portando un estandarte blanco y una espada, combatiendo junto al lugar donde luchaba Álvaro Pérez de Castro el Castellano. Veámoslo todo.

“Los siglos durante los cuales trascurrió la Reconquista contemplaron grandes gestas o renombradas batallas como la de las Navas de Tolosa o de Covadonga, sin embargo, otras victorias cristianas, de menor resonancia, tuvieron importantes consecuencias. La de Cutanda es un ejemplo al provocar el éxito de Alfonso I de Aragón la consolidación de la conquista de Zaragoza. Igual sucedió después de la batalla de Jerez, librada en las cercanías de la ciudad andaluza en el año 1231; el poder del rey Ibn Nasr fue debilitado, al tiempo que se acrecentaba la influencia de su rival, Muhammad ibn Nasr, rey de Arjona, facilitando la penetración de las tropas del rey Fernando III en el valle del Guadalquivir, para llegar a conquistar las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia.

Mientras Fernando III recorría las principales ciudades de su reino de León, envió a su hijo Alfonso a tierras andaluzas, con la imprescindible compañía de Alvaro Pérez de Castro, el Castellano, señor de la Casa de Castro, junto con el magnate Gil Manrique,  mandando aquel las fuerzas de la corona cristiana. Hay que señalar  que existen dudas sobre la persona de este Alfonso, dado que el hijo del rey en aquellas fechas tendría nueve años, por lo cual, algunos historiadores  tienden a señalar a este personaje como el hermano del rey, el infante Alfonso de Molina, hijo del difundo Alfonso IX de León. Sin embargo, la versión que afirma tratarse del hijo del rey Fernando lo hace en estos términos: “Mandó a don Alvar de Castro, el Castellano, que fuese con él, para guardar el infante y por cabdillo de la hueste, ca el infante era muy moço e avn non era tan esfforçado, e don Alvar Pérez era omne deferido e muy esforçado”.

Las tropas castellanoleonesas, descendieron desde Toledo para dirigirse hacia Andújar y avanzar devastando la tierra cordobesa, especialmente el municipio de Palma del Rio, población que exterminaron para llegar a las cercanías del rio Guadalete, en las proximidades de la ciudad de Jerez, en donde instalaron el campamento.

El emir Ibn Hud, que había logrado reunir un numeroso ejército, muy superior al cristiano, vino a interponerse entre las tropas de Pérez de Castro y la ciudad de Jerez. La desventaja cristiana no solamente era numérica sino también de posición, ya que tenía imposible la retirada. Alfonso Pérez de Castro arengó a sus tropas proclamando que el repliegue era imposible, por lo cual solamente cabía la esperanza de morir combatiendo. Ordenó, pues, el ataque del ejército cristiano, el cual avanzó y logró abrir una brecha en las filas musulmanas, las cuales se vieron rodeadas por sus flancos, lo cual provocó su pánico al verse deshechas sus filas, imperando el desorden.

Emprendieron los musulmanes de Ibn Mad la huida, convirtiéndose la batalla, desde ese momento, en una masacre de musulmanes huyendo hacia Jerez. Los hermanos Garci y Diego Pérez de Vargas tuvieron una gran presencia en la batalla, apelado este último “Machuca” como consecuencia de la acción que ejecutó durante la contienda; al haber roto en la lucha, su lanza y espada, desgajó un verdugón de olivo con su cepejón y blandiéndolo, con suma destreza, a cada golpe caía un musulmán, escena que provocó que Alvar Pérez de Castro al ver tales prodigios de valor, exclamase; “Machuca!, Diego, ¡Machuca!” Y desde entonces se llamó Diego Vargas Machuca.

El ejército cristiano atribuyó su victoria en la batalla de Jerez, así como su ausencia de bajas, a la presencia durante la misma del apóstol Santiago, patrón de España, quien, según las crónicas de la época, fue visto durante la batalla, portando un estandarte blanco y una espada, combatiendo junto al lugar donde luchaba Álvaro Pérez de Castro el Castellano.

Es decir, que Santiago parece ser que no solamente ayudó a la reconquista cristiana en Clavijo, sino que también hizo acto de presencia en Jerez, si bien Alfonso X, quién seguramente estuvo presente en la batalla, no lo menciona. Aunque sí alabó y grandemente la batalla de Jerez, con estas palabras;

Conviene que sepades los que esta estoria oyredes que la cosa del mundo que más quebrantó a los moros, por que el Andaluzía ovieron a perder e la ganaron los christianos dellos, fue esta cabalgada de Xerez, ca de guisa fincaron quebrantados los moros, que non pudieron después auer el atreuimiento nin el esfuerço que ante avíen contra los christianos, tamaño fue el espanto e el miedo que tomaron desa vez”.

Después de su victoria en la batalla de Jerez de la Frontera, Pérez de Castro se dirigió a Castilla y entregó al infante Alfonso a su padre el rey, que se hallaba en la ciudad de Palencia.”

Bibliografía

Ansón Oliart, Francisco (1998). Fernando III, rey de Castilla y León.

Martínez Díaz, Gonzalo (2000). «La conquista de Andújar: su integración en la Corona de Castilla

 

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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