Los edificios desaparecidos de la Universidad de Valladolid

Por José María Arévalo


( Portada a la calle Librería Dibujo: Ventura Pérez a mediados del s.XVIII) (*)

El Museo de la Universidad de Valladolid, hasta su reciente reapertura con la exposición de dibujos y acuarelas de Marta Úbeda, que había quedado suspendida durante el confinamiento y que ya hemos comentado en estas páginas el pasado día 4, ha venido proporcionándonos por correo electrónico amplia información de exposiciones anteriores, de las que nos hemos hecho eco también aquí. Una de ellas fue la titulada “Traza de los edificios desaparecidos de la Universidad de Valladolid, s. XVI – s. XX (1909)”, que aunque no incluía textos explicativos nos parece del mayor interés. Así que vamos a incluir los planos y fotos de esta exposición, y relatar las obras realizadas en ese periodo sirviéndonos de los textos que publicamos hace tiempo en dos capítulos de la serie “Rincones con fantasma”, en la que recogíamos textos del libro de Juan Carlos Urueña “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, y los complementábamos con otros de la web Vallisoletvm. Aquellos post incluían muy interesantes fotos de reconstrucciones de lo que fueron los edificios de la Universidad, que sustituimos ahora por los incluidos en la exposición del MUVa, así que quien quiera ver también aquellas puede acceder a estos post, el primero de 23.10.13. titulado “El Palacio de Santa Cruz y su entorno, que puede verse en https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20131023/rincones-con-fantasma-27-el-palacio-de-s-689403952222/ y el segundo de 30.10.13 titulado “La Plaza de la Universidad”, que aparece con https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20131030/rincones-con-fantasma-28-la-plaza-de-la-68940395225


( Acceso desde el claustro gótico a la Capilla y Paraninfo. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
La Universidad de Valladolid se fundó en la antigua plaza de santa María, que fue “del mercado” a comienzos del siglo XII; también estuvieron en ella en su tiempo el Concejo o Ayuntamiento y la Inquisición. Se hizo una radical reforma del antiguo edificio a principios del siglo XX, del que no quedó más que la fachada, cambiándose entonces el nombre de “plaza de santa María” por “plaza de la Universidad” ( J. José MARTÍN GONZÁLEZ. Catálogo monumental de la provincia de Valladolid)

Antes de su desafortunado derribo, denostado entonces hasta la saciedad por las fuerzas intelectuales de la ciudad, el edificio conservaba aún varias partes de su primitiva estructura gótica. Lástima que se perdieran la portada de la calle Librería, la capilla universitaria, la cercana “casa de las Veneras” y la “del Cordón”, pues junto al colegio de Santa Cruz, al ser obras de entre finales del gótico y principios del Renacimiento, conservaría la zona un cierto parecido con su equivalente de la Universidad de Salamanca.

La llamada “Casa de las Veneras” tuvo ese nombre por las conchas de piedra que decoraban su fachada. Perteneció a la familia Carrillo y Bernalt. Estaba situada en la plaza de Santa Cruz, y se encuentra perfectamente descrita en el libro Arquitectura y nobleza de Jesús Urrea (Pág. 194). Lamentablemente, no existe ningún testimonio gráfico de ella.


( Fachada de entrada al claustro gótico. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
Tuvo nuestra universidad, como la de Salamanca, gran poder y mucha autonomía en el ámbito de la ciudad. Sorprende leer en el “Diario de Valladolid” de Ventura Pérez cómo su rector puso “a la sombra” al mismísimo corregidor, a consecuencia de un lance ocurrido en 1710: sucedió que un sargento chulesco que iba al mando de una patrulla, pasó al lado de cierto estudiante que no se dio cuenta de quitarse el sombrero al paso de “las justicias” como era costumbre. El sargento, en vez de llamar la atención al joven verbalmente, agarró una alabarda y le quitó el sombrero de un porrazo abriéndole la cabeza. El mozo, más herido en el amor propio que en la frente, se fue a por un pistolón y hallando al sargento le pegó un tiro al momento.

Dándose cuenta del alcance de su fechoría, el estudiante huyó a sagrado, metiéndose en la iglesia de Santiago. Se enteró el corregidor de los hechos y, ni corto ni perezoso, mandó descerrajar la puerta de la iglesia y capturó al homicida, llevándole preso. Se enteró a su vez el rector quien, quizá ofendido por la chulería del difunto sargento y la del corregidor por atreverse a violar un espacio sagrado, puso el grito en el cielo y ocasionó grandes disputas entre los poderes de la ciudad. Como el corregidor difamó e hizo caso omiso de la autoridad del rector, éste lo mandó prender y «…le llevaron a la “cárcel de escuela”, y el corregidor llevó penitencia pública por la censura y por el atentado de haber descerrajado la iglesia; el rector le castigó con destierro a un presidio…»

La fachada de la Universidad

“La fachada de la Universidad –nos dice Urueña, citándo el “Catálogo monumental de la provincia de Valladolid” de Martín González- data de 1715. Es de estilo barroco y está decorada con esculturas de los hermanos Narciso y Diego Tomé. Tienen una tradición los leones de piedra que marcaban su jurisdicción, y es que los estudiantes “evitan contarlos”, pues dicen que si los cuentan suspenden lo que estén estudiando.


( Capilla y Paraninfo. Vista hacia la cabecera. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
Como testimonio de la antigüedad de la zona han quedado varias crónicas y, precisamente de cuando se levantó la fachada, describió Ventura Pérez las obras que se hicieron: «…Para sacar cascajo, arena y lo demás que fuese necesario, abrieron unos hoyos grandes en la plazuela de Santa María, en donde se encontraron muchos sepulcros antiguos de romanos, hechos unos cajones con cuatro piedras y dos testeros…»

Para completar con datos históricos tan simpáticos comentarios, no nos pareció excesivo incluir lo que sobre la historia de la Universidad vallisoletana nos cuenta Vallisoletvm, primero una visión de conjunto, después en un curioso texto del que fue nuestro compañero Joaquín Martín de Uña, en que se pregunta por qué se derruyó el edificio antiguo, y finalmente otro a cerca del reloj de la Universidad. Así cerrábamos los dos capítulos dedicados a nuestra Universidad.

“Edificio de la Universidad (Facultad de Derecho)” titula Vallisoletvm un artículo de Noviembre de 2009, con muy buena información: “El primer edificio de la Universidad del que tenemos noticias de su entidad arquitectónica es el construido a finales del siglo XV, tras el traslado de la institución desde la Colegiata hasta su nuevo emplazamiento. Constaba de un claustro de cuatro lados, al que se abrían las aulas, y una capilla tardogótica de cierta magnitud. Al claustro se entraba por una portada, también tardogótica, que se abría a la calle Librería.


( Capilla y Paraninfo. Vista hacia el Coro. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
A principios del siglo XVIII, este edificio resultaba insuficiente, por lo que se amplió con otro claustro cuadrangular, con cuatro galerías, al que se abrían varias aulas construidas en el mismo momento. Cerrando el conjunto a la plaza de Santa María (hoy plaza de la Universidad), se realizó una interesante fachada barroca proyectada por el carmelita Fray Pedro de la Visitación y que se construyó en 1715.

En ella se encuentran distintos grupos escultóricos de calidad y que representan alegorías de las materias que se impartían en el edificio. Es de destacar el cuerpo central, organizado por cuatro columnas gigantes y rematado por una gran peineta. En la balaustrada se disponen cuatro esculturas que representan a los reyes que favorecieron a la Universidad vallisoletana.
Este conjunto, formado por estos dos claustros, el del siglo XV y el del XVIII, sus aulas respectivas y otras edificaciones anexas, como la capilla o la torre del reloj -construida en el siglo XIX-, subsistió hasta 1909.


( Acceso desde el claustro gótico al claustro barroco Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
En 1909, y con gran polémica, se decidió derribar el antiguo edificio (incluyendo la portada del siglo XV que se abría a la calle librería), para construir un nuevo edificio siguiendo líneas eclécticas y proyectado por el arquitecto Teodosio Torres. De este derribo sólo se salvó la fachada barroca de Fray Pedro de la Visitación y parece ser que la idea inicial contemplaba también su destrucción. El proyecto de Torres planteaba un edificio universitario con dos claustros, como el preexistente. Su organización se efectuaba mediante una caja de escalera situada entre ambos claustros y una gran vestíbulo que se abría a la la calle Librería. La fachada del edificio universitario a esta calle se basaba en una reinterpretación de la fachada barroca de Fray Pedro, pero utilizando elementos decorativos provenientes del plateresco, barroco, neoclasicismo y grandes huecos propios de la mentalidad higienística de la época. A un lado de la fachada se encontraba la torre del observatorio y a otro, la nueva torre del reloj que solucionaba la esquina entre la plaza de la universidad y la calle librería.

El proyecto poseía algunos problemas no solucionados: se construía una grandiosa fachada representativa a una calle estrecha como era la de la librería, por lo que estaba ahogada, y la fachada barroca se encontraba incorporada al edificio de manera muy torpe. En 1939, este edificio sufre un incendio. Para paliar el problema de la integración de la fachada barroca en el edificio de Torres, Constantino Candeira proyectó en 1939 una gran escalera y vestíbulo, siguiendo líneas historicistas, a los que se accede mediante la fachada barroca. Esta escalera es una muestra de la arquitectura triunfalista e historicista propia de la Posguerra española. En 1968 se realizan las últimas obras que conforman el actual edifico, derribando el segundo claustro y construyendo en el solar del mismo, un edificio de cinco plantas para alojar al alumnado, cuyo número había crecido considerablemente en los años 60, colapsando el edificio de Torres, pensado para un alumnado mucho menos numeroso. En esta misma reforma, se derribó la torre del observatorio de Torres y el grandioso paraninfo de 1909. También la fachada de la calle Librería fue entonces remodelada, perdiendo el ropaje historicista de Torres. El nuevo paraninfo se construyó flanqueando la fachada de Fray Pedro de la Visitación por uno de sus lados”.


( Acceso desde el clautro barroco a la Escalera de subida a Sala de Claustros. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
Incluimos ahora el anunciado artículo de Joaquín Martín de Uña, “La antigua Universidad”, publicado por Vallisoletvmen en Diciembre de 2009. “Los oscuros orígenes de la universidad Vallisoletana, siempre me hicieron creer que la desaparición de las instalaciones de la primitiva edificación debía remontarse, al menos, a los siglos XVII o XVIII, así como el que no existiera referencia alguna sobre cómo era esta universidad surgida, al parecer de los antiguos Estudios Generales de Valladolid o Palencia. Por todo ello me causó auténtica sorpresa, y satisfacción, encontrar en una colaboración periodística, en la que Félix Beltrán Calvo se refería a esta primera Universidad.

La primera de las sorpresas la constituyó el saber que el citado colaborador (el artículo se publicó en el año 1937), había llegado a conocer la primitiva edificación gótica y que según el citado periodista, la robustez de las construcciones existentes daban un rotundo mentís al pretexto de ruina invocado para su demolición al tratarse de una construcción de planta baja con claustros de fuertes pilares de sillería, que únicamente tenía en mal estado las cubiertas, fruto de la incuria oficial que tradicionalmente había abandonado su mantenimiento y por ello gota a gota orada la piedra.


( Sala de Claustros, acceso y cabecera. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
De los dos claustros de que disponía la referida construcción, sobresalía en belleza el segundo, de líneas góticas correspondientes al siglo XV. De aspecto catedralicio. Entre las hendiduras de las grandes losas del patio crecía la hierba y le habitaba el árbol de hoja perenne, Alma Mater de la Sabiduría. Allí la capilla dedicaba a San Nicolás de Bari, con sus escaños de coro canónigos, marco incomparable de celebraciones académicas, en cuyas paredes y en letras de oro, se hallaban escritos los nombres de gloriosos maestros. Entre ellos el de Fray Luis de León y el de Don Luis Mercado. La Cátedra de Cánones, con balconada de nogal y artesonado de lienzo, con heráldica real parecida a la de Coimbra y a la de los Reyes Católicos, de Sevilla, ésta de menor sabor que tenía la nuestra, y retablito de papas y monarcas.

Cátedras austeras, reducidas, proporcionadas a más exigua población escolar, que no se consiguió al hacerlas nuevas y que no recibían otra luz que la cenital por unas claraboyas abiertas en los tejados, y que en caso de nevada determinaba la suspensión de las clases, por no contar con instalación alguna de luz artificial.


( Fachada, fray Pedro de la Visitación y Atrio a plaza de Santa María. Foto: Carlos de la Cuesta hacia1900) (*)
El Salón de Actos estaba dotado de arañas de cristal de roca (sin duda provistas de un buen número de velas de cera) así como de Paredes tapizadas en damasco rojo, recuadrado por cañitas doradas, con retratos de toda la dinastía Borbón.
Según afirmación de Gratiniano Nieto en la obra Guía Artística de Valladolid, el derribo se realizó por causas ajenas al sentir del Claustro, pero sin que dé referencia a cuales fueron estas y porqué se produjo el derribo si existía una oposición de la propia Universidad. La historia de nuestra Universidad después del derribo de su primera edificación, y una vez que su solar se poblara de aulas más amplias y luminosas que las desaparecidas, pero carentes de cualquier otro atractivo, está marcada por una continua expansión obligada por el sucesivo aumento de Facultades Universitarias, que condujeron a la desaparición de las edificaciones que flaquearon su fachada churrigueresca, así como un jardín existente al fondo de la misma con salida a la calle de Tercias, subsistente en nuestros días. También se vio afectado el edificio por un incendio ocurrido el día 19 de junio de 1939, que entre otros daños, fundió la maquinaria del reloj situado en una torreta construida al lado izquierdo de la fachada, en cuya base hubo un pequeño jardín cercado por una reja de forja.


( Plano general UVA) (*)
Del inutilizado reloj resta memoria en la campana instalada en el tejado de la referida torreta en el interior de un armazón de hierro artísticamente forjado y rematado por una veleta que puede apreciar cualquier paseante de la Plaza de la Universidad (antes Plazuela de Santa María o del Mercado Viejo)”.

El reloj de la Universidad

Y precisamente sobre este reloj nos ilustra Vallisoletvm en el artículo de Nicolás García Tapia, en Noviembre de 2011 “El reloj de la Universidad de Valladolid”. “Hubo un reloj anterior encargado por la Universidad de Valladolid a Juan de Pedregal en 1579. Las autoridades académicas vallisoletanas pusieron como condición que diera las medias horas con sones semejantes a los del reloj de la Universidad de Salamanca, apareciendo tres carnerillos igual que el reloj de Medina del Campo y con una calidad semejante a la del reloj que se había fabricado para el Colegio de los Jesuitas de Valladolid. El reloj de la universidad salmantina había sido construido en 1503 por fray Francisco de Salamanca, causando admiración sus toques de horas y del de la Colegiata de San Antolín de Medina del Campo aún se conservan sus autómatas, lo que justificaba estas referencias.

( s. XVI Edificio gótico) (*)
El reloj de la Universidad de Valladolid siguió funcionando con ciertas mejoras y, al menos desde 1768, se habían incorporado al mismo una serie de leones articulados de madera que movían sus cabezas, además de varias campanillas y estrellas metálicas, quizás sustituyendo a los carnerillos del siglo XVI. […]

A principios de 1857 las autoridades de la Universidad de Valladolid decidieron comprar “un buen reloj”, porque el antiguo ya no funcionaba bien. El torreón en que se había levantado estaba ocupado por el observatorio astronómico, instalado poco antes, por lo que se encargó una nueva torre de reloj al arquitecto Antonio Iturralde. En los inicios de 1858 se decidió emplazar la nueva torre en el centro de lo que era entonces el edificio de la Universidad. El reloj tenía dos esferas, en dos caras de la misma, lo que permitiría ver la hora desde los dos patios de la Universidad. […]

Después del derribo del edificio de la Universidad y de la construcción de uno nuevo, según el proyecto de Teodosio Torres, el reloj con la esfera al exterior, se colocó en el cuerpo alto de la torre cilíndrica que hacía esquina de la calle de la Librería con la Plaza de la Universidad, en cuyo remate iba el templete con la campana de las horas, en dicho lugar estuvo hasta 1970 pero tras fallar, fue desmontado y llevado a un almacén de la UVA.


( s. XVIII Ampliación barroca) (*)
Por fín la reparación del reloj
Un profesor de Ingeniería de Sistemas y Automática recuperó el reloj histórico de la Universidad de Valladolid con un «innovador» sistema cuyo objetivo era convertir esta reliquia del siglo XIX en una máquina de absoluta precisión, sincronizada por las señales horarias transmitidas por la red de satélites GPS. Las instalaciones de Cartif en el Parque Tecnológico de Boecillo albergaron durante 2 años los trabajos de reparación del reloj. Tras el análisis preliminar, todo parecía indicar que a la maquinaria le faltaban 2 piezas: un piñón de montado de pesas y una corona dentada de transmisión de movimiento de sombrería, que hubo que reconstruir. Posteriormente, se realizó un proceso de decapado químico para limpiar y tratar las superficies con el fin de protegerlo de la oxidación.

Pues bien, el remozado reloj decimonónico salió el 11 de septiembre de 2011 de las instalaciones de la empresa para recalar en lo que es su emplazamiento definitivo en el claustro del noble edificio del Palacio de Santa Cruz.

( s. XVIII. Fachada, fray Pedro de la Visitación 1716-18. laustro barroco 1724
Esculturas de la familia Tomé 1724. s. XIX Torre del reloj y campanario Antonio Iturralde 1858) (*)

 

 

 

 

 

 

( s. XX Estado del conjunto de los edificios antes de su derribo. Teodosio Torres 1909) (*)


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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