España en la Historia. La Biblia hispalense

Por Francisco Gilet . Introducción de Carlos de Bustamante

(Biblia hispalense )

Continuamos los artículos que publica la Asociación Enraizados en su web https://espanaenlahistoria.org, en su objetivo de propagar uno de sus fines,  «Defender la Tradición cristiana de España como fuente de su unidad y solidaridad», provocando un sano orgullo sobre aquellos hechos que jalonan un acontecer incomparable, dando a conocer la prestigiosa realidad que adorna la historia de España y el acervo de valores que ha aportado no solamente a la propia nación sino al mundo entero.

Reproducimos ahora un artículo de Francisco Gilet, que lleva por título “La Biblia hispalense”, que nos explica que el obispo Servando de Sevilla, que promovió su edición, regaló el libro a su amigo el obispo de Córdoba, quién en 988 lo entregó a la iglesia de santa María de Sevilla. Tiene un contenido claramente cristiano pero la influencia mora está claramente contenida en los motivos decorativos como flores y hojas, así como por la ornamentación y el arte de herradura doble, típicamente árabes. Se observan en el códice dos expresiones o tendencias plásticas diferentes: por un lado, un realismo figurativo que se denuncia en la reproducción de animales  y otro más convencional que se revela en la decoración que cubre la estructura arquitectónica. Es decir, la primera tendería al naturalismo, mientras la segunda nos hablaría de un arte antiguo. Entre todo ello los vegetales recuerdan la típica decoración islámica del tapiz. Vamos a verlo.

“El obispo Servando fue quién a finales del siglo X solicitó la edición del llamado Codex Toletanus o Biblia hispalense. Se trata de un manuscrito escrito en latín en letra minúscula visigótica por al menos cuatro copistas. Hay títulos que aparecen en hebreo con notas marginales en árabe. Son 375 folios, distribuidos en cuadernos de ocho hojas en pergamino, siendo su texto insertado en tres columnas de 63 y 53 líneas. Su contenido no podía ser otro, dado su título, que texto del Antiguo y Nuevo Testamento. También se encuentran un prefacio, prólogos y comentarios de san Jerónimo y de san Isidoro.

Nos hallamos curiosamente ante un contenido claramente cristiano, sin embargo, la influencia mora está claramente contenida en los motivos decorativos como flores y hojas, así como por la ornamentación y el arte de herradura doble, típicamente árabes. Los símbolos de san Lucas, el toro, y de san Juan, el águila, se hacen visibles, así como dibujos del profeta Miqueas, de Nahum y de Zacarías. Algunas mayúsculas y leyendas figuran pintadas en azul y rojo. Según opiniones hay dos expresiones o tendencias plásticas diferentes: por un lado, un realismo figurativo que se denuncia en la reproducción de animales  y otro más convencional que se revela en la decoración que cubre la estructura arquitectónica. Es decir, la primera tendería al naturalismo, mientras la segunda nos hablaría de un arte antiguo. Entre todo ello los vegetales recuerdan la típica decoración islámica del tapiz.El Códice sufre un cierto deterioro, principalmente en sus primeras páginas, mientras que las últimas contienen un fragmento de un glosario en latín que se adjunta a un códice diferente. Llama la atención una nota en la página 375 con un verso que afirma que el obispo Servando de Sevilla regaló el libro a su amigo el obispo de Córdoba, quién en 988 lo entregó a la iglesia de santa María de Sevilla.

En 1869 fue entregado a la Biblioteca Nacional de España, junto con otros materiales de la Catedral de Toledo, en donde permanece.”

 

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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