Por José María Arévalo

(Representación de la Loa en el Solano de La Alberca, con la pérfida “serpiente” en escena)
Aunque no he tenido ocasión de verla en mis años salmantinos ni después, he oído siempre decir grandes alabanzas tanto por su originalidad como por lo profundo de su mensaje y sus raíces históricas, sobre esta especie de auto sacramental que es La Loa, que se celebra todos los años en el maravilloso pueblo de La Alberca, en la Sierra de Francia salmantina. Y leo en La Gaceta Regional que este año “será la novena manifestación cultural de la Comunidad por su “alto valor patrimonial”, que recibirá este reconocimiento, que ya tienen la tauromaquia y la cetrería”. Lo escriben en un artículo conjunto I. Alonso y S. Dorado (no Nicolás Dorado, que fue nuestro subdirector en La Gaceta a finales de los años sesenta y que murió poco después en accidente de tráfico)
La de La Alberca tiene además la importancia de que es una de las pocas obras teatrales vivas de lo que podemos llamar el teatro asuncionista; es decir, el teatro en honor de la Virgen de la Asunción, que tiene como máxima expresión el Misterio de Elche, que también se representa cada quince de agosto y que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad.
“La Loa de La Alberca será el primer Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial de la provincia, después de que la Junta haya iniciado la incoación del procedimiento para reconocer esta representación “de alto valor patrimonial”, como destaca la Consejería de Cultura y Turismo en su argumentación, al constituir “un referente identitario de la población que lo ha impulsado”. El reconocimiento de la Loa de la Asunción de Nuestra Señora es el mismo que la Junta concedió en su día a la tauromaquia y la cetrería, y también la misma protección que tienen ya en León los pendones concejiles y la lucha; la Semana Santa de Medina de Rioseco, y la función de la Cruz y la plaza de toros de la Empalizada en Montemayor de Pililla, ambas en Valladolid; la Pasión de Zamora y las celebraciones del Jueves y Viernes Santo en Bercianos de Aliste (Zamora)”.
Transmitido de boca a boca
El objeto de la declaración de la Loa albercana como BIC inmaterial “es la propia representación del texto, transmitido de mano en mano –primero, desde hace siglos, de boca a boca, y ahora en texto escrito variable-, compartido y retocado de continuo por los propios actores, pero siempre manteniendo su estructura invariable”, señalan desde la Junta de Castilla y León, donde ponen en valor además “el aprendizaje dentro de la familia para cada una de las representaciones que tienen lugar todos los años en la misma fecha y en el mismo lugar”. Entre los retos de la Consejería de Cultura y Turismo está el de seguir promoviendo el reconocimiento cultural y protección “de aquellos conjuntos complejos y de aquellas tipologías menos representadas en los catálogos de patrimonio cultural”.
La Junta de Castilla y León establece ocho categorías culturales para englobar a los bienes de interés cultural: monumento, jardín histórico, conjunto histórico, sitio histórico, con[1]junto etnológico, vía histórica, zona arqueológica y bien cultural inmaterial.

(Los vecinos y Cateja Teatro forman el elenco de actores de la Loa.)
Mortales entre pecados y virtudes
La Loa ilustra al aire libre un acto sacramental acerca del triunfo del bien sobre el mal, y brilla por su fusión de elementos religiosos y profanos. Incontables años, siglos, de hecho, han pasado desde la primera Loa, que nunca se ha dejado de hacer, ni siquiera por la pandemia. El año pasado, incluso, se celebró en el interior del teatro de la localidad y se lanzó a las redes sociales.
La Loa de la Asunción de Nuestra Señora se trata de la representación teatral de un auto sacramental que escenifica la victoria del bien sobre el mal, con alegorías como los pecados, encarnados por niños, y las virtudes, representadas por niñas. El personaje más destacado es el ya conocido como “la serpiente”, un ominoso monstruo con cuerpo y cabeza de chivo, y siete cabezas ofídicas que representan los ya mencionados pecados capitales. Sobre los lomos de este ser grotesco hace su aparición el demonio, y comienza un espectáculo pirotécnico que simula el fuego del infierno y envuelve la actuación. El demonio tienta a los “galanes” que van a celebrar la fiesta de la Asunción, cuando aparece el Arcángel San Miguel para dar un giro a la narración.
Con indumentarias antiguas y populares
Aunque son profesionales quienes, al aire libre, en el Solano de la localidad, y frente al atrio norte de la iglesia, proyectan sus voces bajo la atenta mirada de vecinos y turistas, esta fiesta, que mezcla lo profano y lo sacro, invita a cualquiera con aptitudes teatrales a participar en la misma. Los propios habitantes se sirven de indumentarias antiguas y populares para este dantesco y a la vez hermoso espectáculo. El ambiente bucólico también impregna la representación, y el drama se sirve de pinceladas de humor para perfilar su ya indudable arte.
“Expertos como José Luis Puerto han quedado prendados de su magia, publicando este reconocido poeta un libro sobre la Loa de la Sierra hace exactamente veinte años. La de La Alberca ya ostentaba el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Lo que hicimos fue simplemente dignificar la fiesta”.
Cateja Teatro representa la Loa desde 1980 junto a los vecinos que solicitan un papel en la representación Tanto vecinos devotos de esta fiesta tan peculiar como actores profesionales hacen posible a día de hoy la magnética representación de la Loa. “Sobre los años sesenta y setenta se juntaban unos cuantos albercanos y con todo el amor del mundo soltaban la Loa basados en la tradición oral, ya que no había textos en los que fundamentarse”, cuenta Isidro Luengo, de Cateja Teatro, el grupo responsable de la fiesta junto con el Ayuntamiento. “Lo que hizo Cateja fue dignificar la Loa”. No obstante, recuerda que la Loa “es una fiesta del pueblo”, tal y como también señala el alcalde albercano Miguel Ángel Luengo, por lo que cualquier vecino que lo desee puede solicitar su papel, eso sí, teniendo nociones y aptitudes suficientes. De hecho, uno de los más solicitados últimamente es el codiciado papel del demonio.

(La temática pastoril ocupa una parte importante de la obra)
A pesar de la popularidad de este acto “semi-profano”, el público joven aún se resiste a comprometerse con la actuación, bien sea por timidez y miedo a salir ante cientos de vecinos y turistas, o bien por “el cansancio de haber estado de fiesta el día anterior”. Así, cada 16 de agosto los actores de Cateja y quienes se unan a ellos, dan vida a un texto arreglado previamente y que surge a raíz de otros cuatro textos de tradición oral. “Le dimos un empujón al vestuario, a los personajes, se introdujeron los pecados…”, recuerda Isidro Luengo. Y es que solo esporádicamente, dependiendo de si había gente o no, salían dichos pecados. Desde hace cuarenta años se introducen sistemáticamente esos pecados y se adorna el escenario con la carismática “serpiente”.
“Hemos procurado embellecer el escenario” e insiste en que la obra se ha representado con sumo cariño a lo largo de cientos de años por todos los albercanos implicados. Tres meses antes de la representación, Cateja difunde mediante avisos la convocatoria para participar en la misma. En estos últimos años el monopolio de ciertos personajes se ha abierto a una libre competencia por conseguir los papeles principales, aunque muchos aún se retraen.
Cateja Teatro representa la Loa desde 1980 junto a los vecinos que solicitan un papel en la representación. La actual Loa se basa en un texto reformado que encuentra su origen en la antigua tradición oral Las fiestas patronales atraen a la Loa cada año a más de 1.500 personas. “La declaración de BIC ha puesto la guinda al pastel, es un reconocimiento a la gente de La Alberca y el sentimiento que les guía, es un premio para ellos”, añade el regidor de la villa. También se espera que la repercusión turística sea notable
Una de las pocas vivas en esos pueblos
Dice José L. Puerto que La Loa de La Alberca es prácticamente la única viva, que se sigue representando, que nunca se ha dejado de representar. “Curiosamente la Loa de Sotoserrano se perdió, como se han perdido las de otros pueblos. Hice todo lo posible para que se recuperara. La de La Alberca tiene además la importancia de que es una de las pocas obras teatrales vivas de lo que podemos llamar el teatro asuncionista; es decir, el teatro en honor de la Virgen de la Asunción, que tiene como máxima expresión el Misterio de Elche, que también se representa cada quince de agosto y que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad. Además La Loa albercana conecta con lo que era la fiesta teatral del Siglo de Oro español —siglos XV y XVI—, donde el teatro estaba vinculado con las fiestas religiosas y donde de alguna manera se van mezclando elementos tanto religiosos como profanos. En concreto, en la Loa de La Alberca tiene una gran importancia el elemento pastoril, que surge con la figura del “gracioso”, un pastor con el que se encuentran unos lugareños conocidos como los “galanes”, que van a la fiesta de la Virgen, y a los cuales hace gracietas.
Muy propio para involucrarse todo el pueblo, como ocurre en La Alberca. Habrá que ir a verlo.