Los lunes, revista de prensa y red

“José-Ramón Ferrandis: “Llamar ‘Calentamiento Global’ cuando algo no se calienta es demasiado”, de Rosana Ribera de Gracia ; “Avanza la cruzada contra el español en Cataluña”, de El Mundo; “Victoria”, de Florentino Portero; y “Comité del miedo”, de Agapito Maestre

(Viñeta de Morán en La Gaceta Regional de Salamanca el pasado día 25)

JOSÉ-RAMÓN FERRANDIS: “LLAMAR ‘CALENTAMIENTO GLOBAL’ CUANDO ALGO NO SE CALIENTA ES DEMASIADO”

Artículo de Rosana Ribera de Gracia publicado en Actuall el pasado día 27

‘Crimen de Estado’, de José Ramón Ferrandis, es un libro editado por el Centro Diego de Covarrubias, que intenta desenmascarar el fraude orquestado en torno al llamado cambio climático, antes calentamiento global. La ‘religión climática’ pretende la destrucción de la economía de mercado.

“Se dice, se repite machaconamente, que la atmósfera del planeta Tierra se calienta porque las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de origen humano crecen, y eso produce un efecto invernadero que calienta la atmósfera. Sencillo, ¿verdad? El único problema es que no es cierto”. Esta es una de las ideas con las que arranca ‘Crimen de Estado’, el último libro de José Ramón Ferrandis Muñoz.

La obra, editada por el Centro Diego de Cobarrubias, es un compendio de datos, estudios y estadísticas para desenmarscarar las mentiras del mal llamado ‘cambio climático’ y todo lo que realmente se esconde detrás. “Las razones científicas que sustentan la teoría del calentamiento global son insostenibles, pero hay que demostrarlo”, asegura el autor, quien concede una entrevista a Actuall para hablar del asunto.

– Hemos visto diversas denominaciones para un mismo fenómeno. ¿Por qué han cambiado el nombre desde el original ‘calentamiento global’ al más reciente y actual ‘cambio climático’’?

– Han pasado de ‘calentamiento global’ a ‘cambio climático’ sencillamente porque las temperaturas no se incrementan, al menos entre 2000 y 2015 y entre 2016 y 2021, hasta febrero de ese año, que es hasta cuando he dispuesto de datos. Llamar ‘Calentamiento Global’ cuando algo no se calienta es demasiado, incluso para los partidarios del calentamiento global originado por el hombre, así que lo cambiaron. Y ahora estamos en este sinsentido: hemos (han) caído en la tautología; el clima cambia per se, por definición. Siempre cambia. Decir eso es como no decir nada, pero están pillados, porque denominar a la nada “disrupción climática” es demasiado, incluso para ellos, los calentólogos, los progres, los socialistas de todos los partidos.

– ¿Cuál es la afirmación esencial, central, la clave de bóveda del argumentario de los calentólogos?

– Se dice, se repite machaconamente, que la atmósfera del planeta Tierra se calienta porque las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de origen humano crecen, y eso produce un efecto invernadero que calienta la atmósfera. Sencillo, ¿verdad? El único problema es que no es cierto. Y si no es cierto el elemento central, el constructo se cae. Por eso la Ciencia es tan ajena a este movimiento: porque la Ciencia no sustenta la hipótesis.

– La pregunta fundamental al respecto se puede enunciar así: ¿Es el CO2 antropogénico el único responsable del calentamiento experimentado por la atmósfera terrestre? La respuesta es que no. Ni mucho menos. Y se comprueba fácilmente: según los datos disponibles, no, no hay correlación entre CO2 y temperaturas. Sus curvas divergen y no van en absoluto correlacionadas.

– Como argumento fuerza subyacente se ha estado utilizando el llamado “Palo de Hockey”, que es un gráfico falso, sin fundamento empírico y sin base estadística consistente. Incluso tiene problemas de muestreo con el árbol clave, Pinus Aristata. Tan es así que incluso el Intergovernmental Panel on Climate Change, Organismo de Naciones Unidas, cuya única función es demostrar como sea la implicación humana (y sólo la humana) en el sedicente calentamiento, lo ha borrado de sus informes. Lo explico con detalle en el libro.

El CO2 tiene un efecto mínimo en la historia del calentamiento. Lo que pasa es que el CO2 es gravable, de donde se infieren recursos para el Estado. Han dado con la piedra filosofal. Los ecologistas jetas (en síntesis, ecolojetas) han encontrado la manera de obtener recursos para sí mismos (que colonizan el Estado por la vía de la intervención) al tiempo que destruyen la economía de Occidente, su vieja aspiración. Es un círculo que se retroalimenta: cuanto más la destruyen, más dependiente del Estado la hacen. Hay que quitarse el sombrero ante el hallazgo de estos farsantes.

– ¿Podría explicarnos algo más acerca del culpable oficial, el CO2?

Como dice el clásico, le agradezco que me haga esa pregunta. El CO2 es solamente uno de los Gases de Efecto Invernadero (GEI en la jerga), es decir, que generan ese efecto de calentamiento. El vapor de agua supone el 95% de los GEI. Lógicamente, es el gran calentador, pero no se le menciona jamás porque no se puede utilizar como palanca de políticas energéticas. Simplemente está ahí, es el responsable del ciclo del agua y ahí seguirá, no sólo condicionando sino determinando todos los cambios del clima.

El CO2 es natural en un 97%. El antropogénico (el producido por el hombre) es, por tanto, el 3% del total. No tiene sentido atacar algo que es natural en tan altísimo porcentaje como si todo ello lo emitiera el hombre y que es tan despreciable en sentido estadístico … salvo que quieras destruir las economías …  occidentales acusando a ese gas (y sólo a ese) de algo que no le corresponde en absoluto.

Pero es que hay más: el CO2 es beneficioso: de no existir, la temperatura de la Tierra sería de -33°C. Además, permite la fotosíntesis, que es la nutrición de las plantas, la base de la cadena trófica. Sin las plantas no habría vida. Es, por tanto, vital, es el elixir de la vida.

Por último, los límites del calentamiento por CO2 están calculados. La implicación del CO2 en el calentamiento está muy cerca de sus límites máximos. Ya no puede incrementar la temperatura ni siquiera en 0,5 grados centígrados por mucho que se incremente su concentración. Se acaba el fenómeno. Cuando lleguemos a 500 ppm (partes por millón) de CO2, el efecto será de entre 0,005 °C y 0,11 °C. Si llegamos a 1.000 ppm, el efecto será de entre 0,17 y 0,33°C.

– Parece estar claro. Vamos más allá: ¿qué metodología han utilizado los partidarios del calentamiento global? ¿Cómo se han manejado los datos? Se habla de trampas.

– En 11/2009 fue descubierta una abierta y extendida manipulación de la información científica y de la presentación de los datos a la comunidad internacional.  Un hacker se introdujo en el seno de la Climate Research Unit (CRU) de la East Anglia University y ofreció a la luz pública el fraude científico que sus miembros habían elaborado.

Las pruebas extraídas se hallan en los intercambios de correos electrónicos producidos en esa Universidad. El escándalo consiguiente es conocido como Climategate. En esos textos (que en el libro se transcriben en inglés, su idioma original) se aprecia claramente cómo el calentamiento antropogénico es inexistente y cómo se intenta aparentar que sí existe. Hay una frase que uno de los tramposos dice al otro que es arquetípica: Hide the decline! Las temperaturas descendían y eso estropeaba el relato. Se echó mucha tierra sobre el asunto, hasta ocultarlo en el silencio. Ellos son así.

– Organizar un fraude de este tipo no es fácil. ¿Quién está detrás de todo esto?

– Esta es una historia aleccionadora. En el libro explico los orígenes del movimiento. Al lector le será familiar el ECOSOC (United Nations Economic and Social Council), el United Nations Environment Program, El Club de Roma, la Conferencia de Río … pero el agente más relevante desde el punto de vista institucional es el IPCC, o Intergovernmental Panel on Climate Change. Es un organismo de Naciones Unidas cuya única función es demostrar como sea la implicación humana en el calentamiento de la atmósfera. El resto no le interesa, lo ignora. Además de esta institución madre podemos citar organismos nacionales y supranacionales de diversa condición, tanto públicos como privados. En el libro constan algunos de ellos, con extractos literales de sus estrategias.

Y finalmente, es obvio que los Gobiernos, los medios de comunicación, universidades, fundaciones y cenáculos de todo tipo refuerzan el mensaje apocalíptico de la más absoluta nada. Lo único cierto es la escasez de energía, sus altos precios consiguientes, su escasa fiabilidad, la dependencia de terceros poco recomendables y el negro futuro que nuestros preclaros líderes (por llamarlos de alguna manera) nos están propiciando.

– Hace usted mucho hincapié en su libro en las diferencias entre Ciencia y Consenso. ¿Puede, por favor explicar un poco esto?

– Desde luego. Aunque en el libro me explayo bastante para que quede completamente claro, es posible hacerlo con brevedad. La Ciencia opera de manera tasada, a través del llamado método científico. Y lo hace por refutación permanente, tras hipótesis. Si la realidad verifica la hipótesis, seguimos avanzando.

Esta forma de trabajar, que proporciona todas las garantías, es dejada de lado por los calentólogos porque no les sirve. Les sirve el consenso, que es algo político, y si me permite, cobarde. No hacen Ciencia, hacen Religión, religión climática, con sus dogmas, sus santos, sus sumos sacerdotes. Hay que creer sí o sí, sin pruebas. El que no lo haga u ose discrepar, al infierno civil en vida con él. Se le aparta, ningunea, despide o persigue, según.

A cambio de la no-Ciencia hablan de consenso. El consenso no es ni será nunca Ciencia. Es política. Y como no es contrastable, es Metafísica. De eso se trata al cabo.

Desde hace lustros venimos oyendo hablar de modelos matemáticos que, con toda certeza, nos adelantan cómo será el clima en el futuro: todos son acongojantes. ¿Son realmente ciertos estos modelos?

Los calentólogos hacen uso incesante de la modelización de los comportamientos del clima al objeto de ganar credibilidad en los entornos en que se mueven. Los modelos que pretenden explicar y hasta anticipar el clima no funcionan. Nunca. Ni hacia el futuro ni, lo que es muy grave y los descalifica completamente, hacia el pasado, como se ha demostrado al cumplimentar sus patrones con datos fehacientes, contrastables con la historia de las mediciones. Si nunca se ajustan a la realidad del pasado y fallan incesantemente en sus predicciones, resulta que son mero atrezo. En el libro reflejo una frase de Will Happer, de Princeton: “Los modelos no han funcionado en el pasado, no funcionan ahora y es difícil imaginar cuándo lo harán en el futuro, si ello ocurre alguna vez”

Por otro lado, son imposibles de ajustar, dada la complejidad del fenómeno que se estudia: el clima. Si ni con los más potentes ordenadores pueden reproducir todas las condiciones que intervienen, cuánto menos su interactuación en el tiempo.

Los modelizadores han fracasado siempre, pero como son arrogantes, no lo reconocen. Y siguen.

– En su libro menciona usted un enorme número de profecías incumplidas. No parece importarles, las siguen produciendo. ¿Es puro neomalthusianismo?

– Desde el Siglo XIX, con Thomas Robert Malthus, las oscuras profecías han tomado carta de naturaleza. Todas, siempre, en todo momento y en cualquier sector, han fracasado, pero venden bien. Veamos algunas de ellas

Hambre: Con esto empezó todo. Malthus afirmó que, puesto que los hombres se multiplicaban a tasas geométricas y los alimentos a aritméticas, la hambruna y el brutal freno a la demografía estaban asegurados. Ya sabemos lo que ha pasado: cada vez hay más alimentos per capita. En el Siglo XX, el Club de Roma siguió con la broma. Los avances tecnológicos y gente como Norman Borlaugh han demostrado que esa profecía era falsa. Lo vemos a diario.

Población: Sensu contrario, se decía que el crecimiento de la población era imparable, simplemente proyectando ad infinitum tasas de crecimiento de un momento dado. El Secretario de Estado norteamericano produjo el criminal Informe Kissinger, que estableció el marco para ir suprimiendo seres humanos. Hoy en día, la población en varios continentes decrece o tiende a decrecer y sólo aumenta consistentemente en África Negra y a India. Todavía no han hecho el ajuste.

Petróleo: llevamos desde 1913 escuchando que se avecina el Peak Oil, es decir, el momento en el cual la disponibilidad de petróleo habrá alcanzado su cenit y empezará a descender. Ha sido, es y será siempre falso, no sólo porque constantemente se hallan nuevos yacimientos tradicionales, sino por el fracking y las arenas bituminosas. Tenemos reservas probadas para más de 500 años al ritmo de consumo medio actual. Antes se acabará la era del petróleo que el petróleo como tal.

Minerales y recursos en general: los neomalthusianos siempre apuestan por el final de la disponibilidad de recursos, sobre todo minerales, pensando en que lo lógico es que se acaben. Pues no, no se acaban. Siempre se encuentran nuevos yacimientos y hasta baja su precio. Es un problema de demanda, de precio y de tecnología.

Desertificación: los neomalthusianos nos quieren asustar diciendo que la desertificación es imparable. Es mentira. Está demostrado que el globo reverdece cada vez más. Y es lógico: si crece el CO2, el reverdecimiento general está garantizado, rebus sic stantibus.

Contaminación atmosférica: esta alarma sólo opera en los países menos desarrollados. En los más ricos, la contaminación del aire y de las aguas cede sin cesar. Cada vez es menor en Occidente la genuina contaminación. Es un problema de pobreza o de socialismo: la URSS era uno de los países más contaminados y contaminantes, como lo ha sido China. Aprovecho para decir que el CO2 NO CONTAMINA.

Nivel del mar: este es un clásico: nos amenazan con todos los males porque el nivel del mar va a sumergir las ciudades del mundo. Se inventan grafías tremendas de Nueva York, hacen desaparecer islas en el Índico, las playas van a ser cosa del pasado… . Todo es falso. Nada ha cambiado en la tendencia del nivel del mar. Tal cual iba, va.

Frío: Recordemos que en los años 70s, había consenso en que nos acechaba otra glaciación. La única duda era cuándo. Ya sabemos lo que fue de esa profecía. Pues la del calor, igual. ¡Calor! Sólo quieren que veamos eso. Lo demás no interesa. Son tácticas propias de Goebbels, es decir, de Willi Münzemberg.

– Los organismos multilaterales han producido sedicentes soluciones a un problema que parece que no es tal. ¿Qué propuestas han sido éstas?

– Lo que se ha propuesto para combatir un fenómeno que en realidad no existe como tal es inútil, muy costoso y hasta grotesco. El Protocolo de Kyoto, que sólo afectaba a los países occidentales, fue un fiasco total. El Paris Agreement, que sólo afecta a los países occidentales, es más de lo mismo. Ni China, ni India, ni Rusia, ni Brasil, ni Indonesia ni ningún país musulmán están incluidos. Es desolador ver cómo nuestros gobiernos manipulan el Estado contra el bienestar de los ciudadanos a los que dicen representar. No sólo son soluciones gravosas, es que no van a alcanzar resultado alguno. En el libro está explicado.

En línea con ello, inventan cada vez más prohibiciones para destrozar las economías occidentales. Sólo permiten energías llamadas renovables – siempre que no sea energía hidroeléctrica, por supuesto – todas ellas inherentemente indignas de confianza y que precisan el respaldo de centrales de hidrocarburos por su intermitencia. El encarecimiento de la energía eléctrica es general y se debe a las memeces que nos obligan a cumplir.

También han intentado e intentan ocultar y demonizar la energía nuclear. Las realidades geopolíticas les están obligando a echar marcha atrás.

– ¿Dice usted, entonces, que la jaculatoria es ‘occidente debe ser destruido’?

– Es la consigna, el mantra que prevalece entre las izquierdas y los progres desde mediados del Siglo XIX. Primero el anarquismo, luego el socialismo, después el comunismo, seguido del nihilismo de postguerra mundial. El progresismo tomó el relevo, que ahora está en manos de la Woke Culture, que busca la cancelación de la civilización Occidental, con la anuencia de todos los movimientos residuales anteriores. Si a ello sumamos el suicidio demográfico prevaleciente en Occidente y la obvia y permanente amenaza del Islam, la situación es difícil para los países que han traído, mantenido, distribuido y sustentado la riqueza en el mundo.

Artículo en: https://www.actuall.com/democracia/jose-ramon-ferrandis-llamar-calentamiento-global-cuando-algo-no-se-calienta-es-demasiado/

AVANZA LA CRUZADA CONTRA EL ESPAÑOL EN CATALUÑA

Editorial de El Mundo publicado en su web el pasado día 26

El gobierno de Cataluña vuelve a pisar el acelerador  para imponer su apartheid lingüístico contra la mitad  –como mínimo– de los ciudadanos de esta Comunidad.  Y mientras se vale de su última argucia con forma de decreto que ha provocado un impasse legal que impide la  ejecución de la sentencia que obliga a impartir al menos  el 25% de la docencia en castellano hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie, da un nuevo y decisivo  paso para marginar el español en todos los espacios de  la escuela catalana. Como hoy publicamos, el Departamento de Educación, con el consejero de ERC Josep  Gonzàlez-Cambray al frente en clara desobediencia, ha  remitido una directriz a los colegios para advertirles de  que el catalán es «la lengua de la institución» y da instrucciones para que en ella se lleven a cabo todas las actividades internas de los centros tanto orales como escritas (reuniones, actas, informes…), las exposiciones de  los profesores, las actividades de aprendizaje y evaluación, la interacción entre docentes y alumnos, las actividades extraescolares o lo que concierte al comedor. El  independentismo ha hecho de la lengua un arma de segregación. Y tan lejos llega el Govern que obliga a cada  colegio a designar un «coordinador lingüístico», algo así  como comisarios políticos con trazas de censores, para  «velar por el uso institucional del catalán» .

El uso del catalán como excluyente lengua vehicular de aprendizaje –en paralelo a la demonización del castellano–, es uno de los pilares de la construcción nacionalista. Pero esta nueva provocación es imposible desligarla de la posición de fuerza de las formaciones independentistas por tener la llave para mantener a Sánchez  en Moncloa. No hay un problema de cohabitación de  Cataluña con el resto de España, sino una imposición  por parte del poder político catalán de sus tesis totalitarias sobre los derechos fundamentales ciudadanos. Esa  alianza contra natura es la que hace que una clara mayoría de españoles dé la espalda al proyecto sanchista.  La elección de la ministra de Educación, Pilar Alegría,  como nueva portavoz del PSOE obliga a un examen de  conciencia del socialismo por cuanto precisamente ella  es la obligada de que los alumnos catalanes puedan ver  garantizados sus derechos constitucionales y no de justificar los enjuagues de Moncloa con los sediciosos.

El Govern avanza en su modelo monolingüe gracias  al decreto aprobado para seguir burlando la obligación  del 25%. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña  advierte que la norma «contravienen los fundamentos  constitucionales» –en  claro fraude de ley–.  Y, aun así, baraja elevarla al criterio del  Tribunal Constitucional. Ello causaría un  grave perjuicio social  al abrir la puerta a  que pasen años en los  que el independentismo seguirá haciendo de su capa un sayo. Cuanto está ocurriendo interpela también al PP de Núñez Feijóo, al  que también corresponde aclarar cómo va a impedir este apartheid lingüístico si, como es presumible, se produce la alternancia en la que tantos españoles confían  también por asuntos cruciales como éste.

Artículo en: https://www.elmundo.es/opinion/editorial/2022/07/26/62dec103fc6c832b198b45c0.html

VICTORIA

Artículo de Florentino Portero publicado en El Debate el pasado día 26

Hoy Europa reacciona ante situaciones de distinto origen y naturaleza, pero lo hace sin un plan maestro, sin una estrategia que dé pleno sentido a sus actos. Los estados, como los individuos o las empresas, necesitan dotar a sus actos de sentido. Hacemos algo por una razón y con un objetivo. Cuando somos conscientes de que nuestro comportamiento no responde a razón sino a un conjunto de circunstancias que nos llevan de un lado para otro utilizamos expresiones como «perder el norte» o el símil clásico del «barco sin rumbo». Tengo la impresión, espero que equivocada, de que Europa se encuentra en estos momentos zarandeada por circunstancias de muy distinta naturaleza – los efectos de la globalización, del proceso inflacionario en curso y de la guerra de Ucrania – que han desbordado la capacidad de las autoridades nacionales y comunitarias para imponer una visión coherente a nuestro quehacer.

Sería injusto restar importancia a la situación que estamos viviendo. Es compleja en la medida en que se suman elementos distintos. Es inquietante porque somos conscientes de que los grandes cambios derivados de la Revolución Digital, la IV Revolución Industrial, están por llegar. Siendo todo esto cierto, la triste realidad es que hemos «perdido el norte». Hoy Europa reacciona ante situaciones de distinto origen y naturaleza, pero lo hace sin un plan maestro, sin una estrategia que dé pleno sentido a sus actos.

La aprobación de un documento de estrategia por parte de la Alianza Atlántica produjo un sorprendente alivio. En primer lugar, porque evitamos una crisis de la organización de seguridad, en sentido estricto de «defensa colectiva», más relevante. En segundo lugar, y no menos importante, porque nos aportaba una visión común, una guía para navegar por aguas procelosas que nos daba tranquilidad. Sin embargo, la crisis gubernamental italiana ha vuelto a recordarnos la fragilidad de ese acuerdo, un texto claro, bien escrito, pero que es sólo eso, un papel. Toca desarrollarlo y no va a ser fácil mantener la cohesión en el seno de cada uno de los parlamentos y de la propia Alianza. En el Kremlin están seguros de poder quebrarla.

El proceso de integración europeo ha sido el aporte de sentido para el Viejo Continente desde el fin de la II Guerra Mundial. Gracias a él hemos contenido a las fuerzas nacionalistas y radicales, hemos desarrollado políticas públicas dirigidas a garantizar nuestro bienestar, hemos vivido en paz disfrutando de un nivel de libertad y justicia nunca antes alcanzado. Sin embargo, la conjunción de la crisis de valores característica del entorno «postmoderno» y la crisis económica del 2008, la Gran Depresión, provocó una deriva tecnicista en la Unión de la que nos está costando salir. Los europeos de hoy no perciben la Unión por su proyecto implícito sino por su utilidad, en la medida en que es capaz de resolver problemas que por su magnitud escapan a las administraciones nacionales.

La guerra de Ucrania ha puesto en evidencia lo anterior. No fuimos capaces de prever. Peor aún, con el irresponsable comportamiento alemán alentamos al Kremlin a lanzarse a una operación militar de coste limitado. De nuevo tuvimos que pedir a Estados Unidos que nos sacara las castañas del fuego, cuando las autoridades de Washington nos habían advertido sobradamente de la gravedad de la situación y de su deseo de concentrarse en la contención de China. La Administración Biden improvisó una guerra económica, que en un clásico efecto boomerang se vuelve contra los miembros de la Alianza alimentando inflación y radicalismo. Ayudamos a Ucrania y hacemos declaraciones contundentes…, pero no sabemos qué queremos. Cuando hablamos de «victoria», ¿qué queremos decir? ¿Dónde está la línea que separa la victoria de la derrota? Estamos metidos en un conflicto bélico y no tenemos claro cuál es el objetivo final.

No conviene confundir los efectos con las causas. De nada vale tratar de sofocar los primeros si no nos ocupamos de resolver las segundas. Necesitamos recuperar el sentido de nuestro proyecto común para poder bandear con criterio las crisis y dificultades presentes y venideras. Los cambios de época nunca son fáciles de gestionar, mucho de lo conquistado en las últimas décadas va a ser cuestionado…, pero la vida sigue.

Artículo en:t https://www.eldebate.com/opinion/20220726/victoria.html

COMITÉ DEL MIEDO

Artículo de Agapito Maestre publicado en Libertad Digital el pasado día 24

Tengo la sensación de que a Sánchez le ha entrado la jindama. ¡Cuidado con el miedo de los tipos con mucho poder! Dan derrotes por la izquierda y la derecha como los toros mansos aculados en tablas. Pueden matar al torero que se acerca para rematarlo. Me explico. La formación de un órgano por encima de la Ejecutiva socialista, compuesto por unos cuantos miembros del Gobierno muy cercanos a Sánchez, sólo puede ser visto como un comité de control del partido y el gobierno. Este invento del presidente del Gobierno es su último escudo para tratar de salvarse de una derrota estrepitosa en las próximas elecciones. Dice Sánchez que este órgano es para preparar las elecciones autonómicas y municipales de 2023, pero, en realidad, quizá sea su último recurso para aminorar y maquillar la debacle socialista en unas próximas elecciones generales que, guste más o menos al respetable, tendrá que adelantar.

Pero, independientemente de los motivos que le han llevado al nombramiento de este grupo de afines para que le protejan de sus adversarios dentro y fuera del gobierno y el partido, es menester denunciar el carácter autoritario de este tipo de órganos, que más se parecen a los consejos soviéticos que a órganos transparentes de control democrático. Un comité de coordinación entre gobierno y partido es un Control de controles. Un Consejo a la manera soviética. Muy mal tiene que estar la situación política en el gobierno por un lado, y peor aún las expectativas electorales del PSOE, por otro, para recurrir a este tipo de añagazas totalitarias, especialmente si se tiene en cuenta que Sánchez domina por entero todas las instancias ejecutivas del PSOE. Parece que ha entrado en situación de pánico. Nadie le hace sombra y todos están amenazados. También hace y deshace a su antojo en el Gobierno. Expulsa a unos y pone a otros a su entera voluntad, aunque mantiene unas pocas excepciones con los de Podemos. Todo está bajo su absoluto control, sí; y, sin embargo, Sánchez tiene miedo de que alguien le haga sombra. Que el jefe político al que nadie le pone límites en su partido, y que jamás ha practicado la autolimitación, clave central para el desarrollo del poder democrático, recurra a nombrar un comité que esté solo a su servicio, no deja de resultar sospechoso.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/agapito-maestre/comite-del-miedo-6918742/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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