Por José María Arévalo

(Curiosa representación de la inteligencia artificial)
Uno de mis hijos se ha especilizado en inteligencia artificial y me viene hablando hace ya tiempo de las enormes posibilidades de estas nuevas tecnologías, y que van a cambiar nuestra sociedad y forma de trabajar y vivir increíblemente, más que la cambiaron los ordenadores e internet. Así que no me ha extrañado esta información, que reproduzco para los que pueden no estar al tanto todavía, y por dar fe en nuestro blog de lo que está ocurriendo en la vida real.
Así que recojo de la prensa, que está plagada de información sobre una de estas tecnologías novedosas, y que subraya cómo ha llegado su problemática a la Universidad: “ChatGPT, expectativas y sobreexpectativas: La novedosa herramienta tecnológica, que asombra por su capacidad de escribir textos de calidad, tiene también limitaciones y cierto riesgo de uso no ético. Un nuevo año, un nuevo miedo a ser reemplazados por robots con inteligencia artificial”.
El producto -explican- desarrollado por OpenAI, una empresa de la que son inversores Elon Musk y Sam Altman, entre otros, se llama ChatGPT y fue lanzado al público en noviembre de 2022. En sus pocos meses de vida, la herramienta ha causado furor en todos los sectores, desde la tecnología hasta la educación. Muchos de sus usuarios auguran que puede representar un cambio tan grande para la humanidad como lo fue la revolución industrial en su momento. Se trata de una novedosa ‘app’ capaz de elaborar textos completos y homogéneos a partir de varias preguntas; basada en Inteligencia Artificial que es capaz de elaborar textos completos con un lenguaje homogéneo, que resuelve problemas y traduce textos con gran fidelidad.
Llega a la Universidad
“La novedosa ‘app’ capaz de elaborar textos completos y homogéneos a partir de varias preguntas -titulaba La Gaceta Regional un artículo de Rosa Domínguez León – ha llegado a la Universidad. Los profesores ven ventajas en esta herramienta, sin embargo, aún no tienen claro cómo abordar su uso”.
El ChatGPT -continuaba en el texto-, la aplicación de conversación basada en Inteligencia Artificial que es capaz de elaborar textos completos con un lenguaje homogéneo, que resuelve problemas y traduce textos con gran fidelidad, ha supuesto una revolución a todos los niveles, también en el ámbito educativo donde ya se están analizando las posibilidades que ofrece esta novedosa tecnología.
“Cambia las reglas del juego”, asegura Francisco García Peñalvo, catedrático del Departamento de Informática y Automática en la Universidad de Salamanca, que acaba de publicar el artículo “La percepción de la Inteligencia Artificial en contextos educativos tras el lanzamiento de ChatGPT: disrupción o pánico”. Su idea es clara: “Es una herramienta y hay que utilizarla, no se puede frenar, hay que ser consciente de que existe y ahora el profesorado tiene que sacarla provecho”, explica y reconoce que la irrupción de esta tecnología terminará con aquellas prácticas del sistema educativo que a todos los niveles se han quedado obsoletas. “Si quieres tener competencias tendrás que demostrarlas con pensamiento crítico, más allá de la elaboración de ensayos, hay que ir hacia la comprensión”, añade el experto que compara el ChatGPT con el uso adecuado de las calculadoras.
Al respecto, Fernando Galindo, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca y profesor de Tecnología de la Comunicación, comenta: “Como toda tecnología que irrumpe en la sociedad, en la comunicación, en la educación, la aplicación de conversación ChatGPT debe ser considerada una herramienta más con la que poder trabajar. A lo largo de las últimas décadas, la tecnología propone permanentemente nuevas ‘agilizadoras’ de trabajo que al principio asustan, pero paulatina y silenciosamente se van acoplando a nuestro día haciendo al ser humano más versátil, más eficaz en sus tareas”.
El tema está encima de la mesa. El vicerrector de Postgrado y Enseñanzas Propias, Nicolás Rodríguez, asegura que tendrán que tenerlo en cuenta en la adaptación de los títulos al nuevo decreto de enseñanzas, sobre todo en lo que se refiere a las pruebas de evaluación. “Lo determinante será el sistema de evaluación y las tutorías previas”, asegura el vicerrector, que reconoce que esta herramienta complica la situación. “Aquí no podemos meter el Turnitin (sistema para detectar el plagio) porque está redactado con una escritura homogénea de manera que no se detecta si se ha copiado”, pero in siste en que la clave está en un sistema de evaluación adaptado a estas nuevas tecnologías. “Ya no puede tener un planteamiento tradicional”, subraya.
De momento, la Universidad de Salamanca lanzará en junio un curso de formación para que el profesorado se ponga al día de las posibilidades de este chat. “Claro que tiene posibles malos usos, pero esos no dependen de la tecnología en sí, sino de quien la usa. Como siempre los educadores, la universidad que debe ser la punta de lanza del progreso de la sociedad, debe acoger no solo esta, sino todas las nuevas propuestas y adaptarlas a sus dinámicas”, hace hincapié Fernando Galindo y pone un ejemplo: “Clase de Redacción en el grado en Periodismo. Pedirle a ChatGPT un artículo de opinión sobre un tema concreto. Una vez producido, pedirle a los alumnos, que lo contrasten y lo mejoren”.
Francisco García Peñalvo avanza que hasta al verano los avances en esta línea van a ser constantes: Google sacará su propia versión con vínculos a las fuentes y también saldrá un nuevo modelo de pago más completo. “Es un antes y un después y estamos solo en los inicios”, advierte.
Y finaliza la opinión de Nicolás Rodríguez, Vicerrector de Postgrado: “La evaluación no puede tener ya un planteamiento tradicional”. “Es un tema que está encima de la mesa para tenerlo en cuenta en la adaptación de los títulos al nuevo decreto”, reconoce el vicerrector, sobre el nuevo sistema de conversación basado en Inteligencia Artificial.