“Indignación en el Tribunal de Cuentas: `La causa del 1-O se ha archivado sin que se dictara sentencia en 7 años`”, de Miguel Ángel Pérez; “Al presidente se le acaban las pilas”, de José Ignacio Wert Moreno; “«Europa ha muerto», avisaban Los Ilegales”, de Luis Ventoso; y “La extinción de los pisosaurios sociatas y el último beso del Tiranosaurio”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Dávila en Faro de Vigo el pasado día 20)
INDIGNACIÓN EN EL TRIBUNAL DE CUENTAS: «LA CAUSA DEL 1-O SE HA ARCHIVADO SIN QUE SE DICTARA SENTENCIA EN 7 AÑOS»
Artículo de Miguel Ángel Pérez publicado en Libertad Digital el pasado día 20
Fuentes del Tribunal de Cuentas consultadas por LD afirman que «la consejera Elena Hernáez decidió hace meses no dictar sentencia y recurrir al TJUE».
El Tribunal de Cuentas que preside Enriqueta Chicano ha desatado una gran indignación interna tras archivar la causa contra el expresidente catalán fugado Carles Puigdemont y otra treintena de encausados por el desvío de fondos para el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la acción exterior. Todo ello, después de que el tribunal no haya dictado sentencia en 7 años. El archivo se acordaba la semana pasada en aplicación de la Ley de amnistía del Gobierno de Pedro Sánchez.
Fuentes del Tribunal de Cuentas consultadas por Libertad Digital afirman que «la indignación del tribunal no es como consecuencia directa del archivo de la causa, sino por el hecho de que la consejera encargada de la causa, Elena Hernáez, decidiera hace meses no dictar sentencia sobre el procedimiento y en su lugar presentar una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)».
«El Tribunal Supremo en su sentencia sobre el golpe del 1-O, dictada en octubre de 2019, encomendó al Tribunal de Cuentas analizar la responsabilidad contable de los golpistas. Sin embargo, 7 años después el procedimiento se ha archivado en aplicación de la Ley de amnistía sin que hubiera sentencia del propio Tribunal de Cuentas», añaden.
Cabe destacar que Elena Hernáez, consejera del Departamento 2º de la Sección de Enjuiciamiento, fue designada a propuesta del PP de Pablo Casado tras alcanzar un acuerdo de renovación del Tribunal de Cuentas y del Tribunal Constitucional con el PSOE de Pedro Sánchez en noviembre del 2021.
Las mismas fuentes consultadas por LD subrayan que «el Tribunal de Cuentas ha estado casi 10 años trabajando en la responsabilidad contable de los golpistas del 1-O en balde. El archivo del procedimiento por la amnistía molesta, pero lo que realmente indigna es que ni siquiera el tribunal que preside Chicano llegara a dictar sentencia previamente. No es la primera vez que sucede esto con la consejera Elena Hernáez, ya que algunos procedimientos relacionados con los ERE del PSOE de Andalucía que eran su responsabilidad han corrido la misma suerte».
Recordamos que el Tribunal Constitucional sentenció que la acción exterior del 1-O era inconstitucional y el Tribunal de Cuentas aprobó en el Pleno de abril del año 2019 un informe que analizaba la responsabilidad contable de la Generalidad de Cataluña tras dedicar un total de 417 millones de euros a promocionar el golpe fuera de nuestras fronteras a través de las llamadas embajadas catalanas y el Diplocat.
El informe sólo obtuvo un voto en contra durante su aprobación en el Pleno del Tribunal de Cuentas, e incluso recibió el aval de su presidenta actual Enriqueta Chicano. Sin embargo, de los 417 millones denunciados inicialmente, el tribunal sólo llegó a reclamar únicamente 3,4 millones en un solo procedimiento en el que se unificaron los gastos de la acción exterior y del propio referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.
El archivo de la causa
Según consta en la resolución del Tribunal de Cuentas en la que se archiva el caso del 1-O, no se ha demostrado que los gastos del proceso independentista se realizaran con fondos públicos provenientes del presupuesto de la Unión Europea. El órgano indica que los encausados llevaron a cabo los gastos vinculados al referéndum ilegal y a la denominada «acción exterior» de la Generalidad desarrollada desde 2011 a 2017 con el fin de difundir en el ámbito internacional el proceso independentista, «un hecho sobre el que no ha existido real controversia entre las partes y que, por lo demás, cuenta con sólido sustento probatorio».
«Al no haber quedado acreditada, en relación con los hechos aquí enjuiciados, una afectación a los intereses financieros de la Unión Europea en la vertiente relativa los gastos contemplados en su presupuesto, y debiendo considerarse incluidos en el ámbito de aplicación de la ley de amnistía los referidos gastos por los que los demandantes reclaman responsabilidades contables en este proceso jurisdiccional, debe concluirse que procede aplicar lo establecido y, en consecuencia, declarar extinguidas las presuntas responsabilidades contables que podrían derivar», concluye.
AL PRESIDENTE SE LE ACABAN LAS PILAS
Artículo de José Ignacio Wert Moreno publicado en La Razón el pasado día 20
Hacer apuestas sobre Pedro Sánchez es casi garantía de perder dinero. Cuántas veces antes pensamos que era imposible seguir en esas condiciones. Y aquí estamos.Pedro Sánchez se ha convertido en Buzz Lightyear. ¿Es un guardián espacial? Bueno, más bien ha alcanzado un grado de mimetismo casi absoluto con su manera de comunicarse. Las mismas tres o cuatro frases pregrabadas, que suenan una y otra vez sin importar el contexto en el que se pronuncian. De momento no consta que, para escuchar al presidente, haga falta pulsar un botón. Pero los mantras salen al aire con la misma falta de variedad y tono repetitivo. «Internacional ultraderechista». «Bulos en las redes sociales». «Tecnoligarcas». «Cooperación de Marruecos». «Think Tanks». «Tertulianos sesudos». Es el estudiante que cuela la respuesta del único tema que se ha estudiado aunque la pregunta del examen no tenga nada que ver. No faltó la enumeración de las calamidades que le han sobrevenido cuando él sólo aspiraba a desempeñar con placidez ese puesto de trabajo rutinario y aburrido de primer ministro de una potencia europea.
Sospecha confirmada: el verano de 2026 no ha surtido los mismos efectos que el de 2025. Hay algunos trucos que sólo salen una vez. Ahora, en cambio, todo suena a (muy) repetido. Lo de fusionar al líder del PP con Santiago Abascal ya lo hizo repetidamente con Pablo Casado. Los intentos de elevar cualquier nimiedad a la categoría de asunto de Estado para desviar la atención están plenamente instalados en el delirio. No hay revés para el relato gubernamental al que no se intente dar la vuelta. Consejo para los juglares: cuando tienes que especificar que algo es «muy grave» suele ser porque, en realidad, no lo es en absoluto.
El argumentario respecto a Marruecos ha alcanzado un tono de servilismo tal que se empiezan a considerar menos descabelladas las teorías más disparatadas que uno pueda escuchar sobre el expolio, vía Pegasus, del contenido del teléfono presidencial. El caso es que al «action man» empiezan a fallarle las pilas. Es el fondo y también son las formas. Esas «paradinhas» parlamentarias no las hacía antes. (Ayer tuvo un par de momentos de desconcierto total en tribuna). La coherencia argumental nunca fue lo suyo. Pero sorprende que, de todos los frentes que puede abrir frente a Abascal, opte precisamente por el de estar rendido ante mandatarios extranjeros. El índice de contradicciones estuvo por encima de sus ya de por sí altos estándares. Algún asesor debería ponerse serio con lo de la «empatía». El término ya está llamativamente manoseado en nuestra conversación pública. Pero escucharlo de su boca produce esa incomodidad de los que se dicen buenos en algo que todos los demás saben que se les da fatal.
Así las cosas, la gran pregunta es «¿hasta cuándo?». Algunos llevan percibiendo aroma de fin de ciclo desde el minuto posterior a la investidura de 2023. Hay teorías que apuntan a que la larga estancia en La Mareta era algo así como una despedida bajo la lógica del refrán que habla de conventos y el tiempo que a uno le queda en un sitio.
Mucho tendrían que equivocarse las encuestas para que las próximas elecciones no se salden con un resultado que enseñe a Sánchez la puerta de salida. Pero para eso puede quedar todavía cerca de un año. Incluso en el caso de disolver dentro de algunos meses –pongamos este invierno– se podría hablar de adelanto meramente técnico. En otras palabras: que ya puede decirse que ha aguantado la legislatura que parecía inviable. Quizá sea eso por lo que realmente lo recuerde la Historia: con él dejaron de servir las comparaciones. (Todavía quedan analistas lo suficientemente cándidos como para trazar paralelismos con sus predecesores).
De modo que da igual la profundidad a la que le haga caer esta o cualquier otra crisis. Sabe que los mecanismos que pueden destituirle sin llamar a las urnas son harto improbables de despertar. Significaría sacrificar el relato de buenas personas contra malas que, desde hace ya mucho tiempo, supone todo el capital tanto del PSOE como de sus socios. El único mensaje que ya transmiten a sus votantes es que, por malos que sean ellos, siempre serán preferibles a la alternativa.
Hacer apuestas sobre Pedro Sánchez es casi garantía de perder dinero. Cuántas veces antes pensamos que era imposible seguir en esas condiciones. Y aquí estamos. Ya se sabe. «Hasta el infinito y más allá».
Artículo en: https://www.larazon.es/espana/presidente-acaban-pilas_202609046a99b4bb3bfe5d1eff4246dc.html
«EUROPA HA MUERTO», AVISABAN LOS ILEGALES
Artículo de Luis Ventoso publicado en El Debate el pasado día 19
Todavía no ha fenecido, pero está bastante enferma, con un malestar y una desesperanza que empiezan a quemar las calles.
Jorge Martínez, difunto jefe de Los Ilegales, era un valioso borrachuzo, que tras una máscara agreste ocultaba su amplia cultura y buena cuna. En 1988 cantó uno de sus primeros éxitos: «Europa ha muerto». Pero en realidad ni siquiera hoy ha fenecido, pues sigue siendo el espacio con mejor nivel de vida del mundo (eso sí, sostenido a deuda en una fuga alocada).
Europa está muy achacosa. El malestar y la desesperanza gritan en las calles. Arde Francia, el paciente crónico, y la protesta aflora en Bélgica, Bolonia y España. Aquí vivimos ya el ensayo general de las barricadas que veremos si cae el Frente Popular y Feijóo y Abascal llegan al poder.
No se trata de ser cenizos, pero sí realistas. Ningún partido, nuevo o viejo, va a revertir el declinar europeo, porque atiende a un cambio de ciclo. Del mismo modo que hubo siglos donde Europa forjó los imperios que dominaron el mundo, ahora hemos entrado en la era de China, gigante que ya exporta más manufacturas que Estados Unidos, Alemania y Japón juntos.
Como bien señala el ex premier inglés Sunak en un brillante artículo, «con la estrategia dual de Xi, el mundo depende de China y China no depende del mundo». Tras piratear nuestras patentes, han reducido drásticamente sus importaciones de bienes europeos, al tiempo que en solo diez años duplicaban sus exportaciones a la UE. Ante nuestra mirada bobalicona, se están zampando la primera industria que poseemos, la del automóvil, que nos hemos cargado nosotros mismos con una ilusa cruzada verde.
A la crecida china, con la amenaza añadida de su modelo autoritario, se une un Washington que ya no está dispuesto a seguir pagándonos nuestra defensa. Ese giro provoca un gasto en rearme que obligará a empequeñecer el Estado de bienestar. Pero ni siquiera invirtiendo más en armamento parece poseer la UE la diligencia, el valor y la capacidad tecnológica necesarios para lidiar con Rusia. Putin mantiene una guerra por agotamiento en Ucrania desde hace cuatro años y medio y está testando otra híbrida en Europa Occidental, porque nos ve flojos.
¿Francia? Una calamidad. Lo sabe todo el mundo. Empezando por los franceses. La gráfica de su deuda pública es como subir al Tourmalet: un 118% del PIB, cifras no vistas allí desde el crack del 29 (Alemania, con todos sus males, la mantiene en el 64,4%). Los franceses se han vuelto haraganes, con baja productividad y horarios de chufla. La prima de riesgo se calienta. La integración de sus diez millones de musulmanes ha sido pésima. De hecho es harto discutible que el Islam quepa en el modelo de libertades occidental.
«La Grandeur» es historia. El 85% de los franceses creen que su país sufre un declive inexorable. La crisis es incluso cultural: muchos ya no reconocen su idea de Francia en el país que ven. Además, una nación antaño inventiva es un cero en el presente digital y de la IA.
Los diez años del figurín Macron solo han agravado las dolencias de la V República. Ahora habrán de elegir entre un obsoleto comunista o una especie de etno-nacionalismo estatista, que a pesar de sus soluciones populistas anuméricas acierta en parte en el diagnóstico del problema.
Francia refleja de manera crítica los males europeos, que son también -o sobre todo- espirituales. Europa se quiso apear del cristianismo, alardeó incluso de «matar a Dios», y abrazó un relativismo hedonista que la deja sin raíces. Se ha creado la sociedad de la comodidad y el sacrificio cero. Su epítome son un temible invierno demográfico y unos salvajes «nuevos derechos» contra la vida. Los europeos ya no quieren asumir la responsabilidad y esfuerzo de sacar adelante una familia con hijos.
Nuestra dejación de funciones se parcheó de dos maneras: importando bienes baratos de China y abriendo las fronteras para que mano de obra foránea a bajo coste desempeñase las labores engorrosas (y se encargase de tener hijos). Como agravante, la espada de Damocles de un globo colosal de deuda, riesgo que las sociedades beneficiarias de esa anestesia prefieren ignorar (y no digamos ya la izquierda). El castillo en el aire se tambalea. El pico de inflación por la aventura de Trump en Irán nos ha situado ante nuestro deprimente espejo.
¿Soluciones? Trabajar más, volver a la familia tradicional, recuperar el esfuerzo y el mérito en educación, fomentar la innovación… Pero eso no lo puede imponer ningún partido por decreto. Depende de la propia sociedad. A cambio se oferta el viejo socialismo multifracasado. O un repliegue nacionalista contrario al club europeo, que es muy dudoso que ayude al enfermo, porque yendo cada uno por libre seremos todavía más inanes frente a Pekín y Washington.
España tiene sus ventajas dentro del funeral. Todavía no se han perdido del todo las ganas de trabajar, ni una cierta creatividad, ni los valores católicos. Además hemos contado con la ventaja de la inmigración hispanoamericana, que se integra mejor. Si en lugar de imitar a la revuelta francesa cambiamos de gobierno, abrazando la seguridad jurídica y unas gotas de liberalismo económico, podríamos ser la sorpresa positiva de Europa (como Irlanda, con su fiscalidad competitiva, o algunos países del Este, tipo Polonia, que avanza con una deuda de solo el 61%).
Quemar la calle, ese deporte tan gabacho, no va arreglar nada.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20261019/europa-muerto-avisaban-ilegales_470959.html
LA EXTINCIÓN DE LOS PISOSAURIOS SOCIATAS Y EL ÚLTIMO BESO DEL TIRANOSAURIO
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 18
No había prensa y no sabemos a qué olía la Tierra cuando se extinguieron los dinosaurios, pero debió oler a Sánchez.
Montse Mínguez, portavoz del PSOE, esa señora hidrogenada con tallarines en la cabeza y rubio de lejía en las raíces profundas, bienes raíces, se diría, por lo sólidamente asentadas en la tapa cerebral, se extinguió este viernes con un ruido leve, una flatulencia sin apenas sonido, pero con una pestilencia a lo Jackson Lamb en Slow Horses. Su verdugo y enterrador, Sánchez, dijo de ella que «estaba rota», pero, como le pasa últimamente, en la siguiente frase victimista se le escapó un sonido, entre el miedo y la risa floja, y no consiguió dar pena. En rigor, su presidencia es ya esfínter vago, cloacas rotas y hedor a difunto. No había prensa y no sabemos a qué olía la Tierra cuando se extinguieron los dinosaurios, pero debió oler a Sánchez.
«Fuera caretas», dijo la pisosauria y se arrancó la cara
Si no imitaran tan perrunamente al Perro Sánchez, y no carecieran de recursos gramaticales básicos para expresarse (lo que revela PISA no lo arregla el Ibex 35) los socialistas catalufos no harían tanto el ridículo al hablar en público. Pero llevan tanto tiempo robando con la protección de Hacienda y hace tantísimos años que perdieron el mínimo dominio del español, siquiera de rebote en las bodas, que repiten, como si de verdad las entendieran, frases hechas, más o menos castizas, que, cuando se refieren al dinero, se les vuelven como bumeranes y les dejan la cara como a Tebas. A la pisosauria más adinerada de la cloaca-partido-gobierno de Sánchez se le ocurrió ponerse farrruca en las Cortes, y antes de recordar la recalificación en Palafruguell, con tala masiva de árboles, respaldada por un velocísimo silencio administrativo de tres días, que la hizo millonaria con su quotidie, empezó su intervención gritando «¡Fuera caretas!», y una semana después lleva la mandíbula colgando y la prosa a la altura de la virtud de Ábalos.
En la hora dels adéus Mínguez ha dicho que se va «con la conciencia tranquila, la cabeza alta y la fidelidad intacta a mis principios». Los principios del PSC, cuna de la pisosauria, están grabados en mármol desde la condena por corrupción, caso Filesa, de su secretario de Organización, Josep María Sala, que, al salir de la cárcel, fue elegido jefe de formación del PSC, pensando en la moral de los jóvenes como, entonces, Montse Mínguez; y fue también el más votado en el siguiente congreso del hoy fructuoso tinglado político-financiero-separatista de Illa, que con 130.000 muertos del Covid en su haber, es otra de las referencias morales del PSC.
El socialismo, del siglo XX al XXI: el mismo crimen, más cursilería
Una de las características del socialismo del siglo XXI, desde Cuba a Venezuela, pasando por todos los peronismos posibles, es la cursilería. De Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot o Abimael Guzmán podía decirse y era cierto, que eran asesinos de masas, los peores en la historia de la humanidad. Lo que no cabe llamarlos es cursis. Alguna efusión sentimental se les atribuye, fuera de sus limitadas y tortuosas excursiones sexuales, pero o eran falsas o, como la de Lenin ante los acordes de un piano, un recuerdo de que la lucha revolucionaria no admite distracciones con el arte y la belleza, que sólo son astutas trampas seculares que ocultan la explotación capitalista.
Pero desde La Entrada de Cristo en La Habana, como llamó Sarduy a la de Castro en «De donde son los cantantes«, hasta los delirios verbosos de Hugo Chávez y su «democracia con cojones», como la llamaba Pablo Iglesias, Marqués de Sadepagar y azotador virtual de marilós, no dejan de exhibirse los sentimientos con la falta de ellos que siempre ha definido a la Izquierda. O se cree en el Materialismo Histórico y la lucha de clases o en el amor a todos y el perdón, como el cristianismo. Mezclar lo trascendente y lo inmanente, lo divino y lo humano son sólo estafas de la Teología de la Liberación, como el Cristo pistolero o el Gulag pasado por agua bendita. Ver a Pedro el Témpano y Begoña Airlines besándose en Fuenlingrado, como los Kirchner al inaugurar la gran corrupción conyugal argentina, es, más que cursi, decididamente siniestro. Como el beso octogenario de Fred Astaire y Ginger Rogers en «El coloso en llamas», una obscenidad evitable. O el de Breznev y Honecker, antes de caer el Muro: las babas del Diablo.
La dote de Begoña y el silencio en los juzgados
Hay dos razones para que Sánchez le diga «te quiero» a su señora, aparte de respaldar la iniciativa parlamentaria de Patxi López, «yo con Begoña». Una es la dote que, con el dinero paterno proveniente de la trata de blancas y chaperos, en saunas y prostíbulos, aportó a la pareja la hija de Sabiniano. Otra, el silencio deseable en cuanto a la actuación de su marido en los dos delitos por los que será juzgada en los próximos meses. «Te quiero callada» habría sido una fórmula menos melosa pero más sincera, porque Begoña tiene en su mano implicar más directamente al presidente del Gobierno en los delitos por los que es juzgada, imposibles sin su eficaz colaboración.
Lo ridículo es su costumbre de victimizarse siendo verdugos, ir de limpios y apestar a cloaca, fingirse enamorados los que pronto pueden ser imputados. Todo viene en los catecismos de la propaganda bolchevique, en «los clubes de inocentes» que Willi Münzenberg sembró en todo el mundo, de París a Hollywood y de Oxford y Cambridge a Madrid y Barcelona, donde cobraron la pieza más elegante de la NKVD: Ramón Mercader. A su lado, Pedro Sánchez, es sólo un vigoréxico con problemas de epidermis. Por último, entre la dote de Begoña y la acumulada como pareja hay un patrimonio inmobiliario muy notable, de auténticos pisosaurios sociatas. Si Sánchez lamenta la dimisión de Mínguez es por hermandad de propietarios.