Voz del sur

Julio Frank Salgado

Mala cara del cincuentenario del 11S chileno

Hace más de 30 años, Pinochet habló de “esfuerzo individual” y “progreso en libertad” como dogma. Hoy, aumentan los que responden “los militares tenían razón en dar el golpe de estado”.

Mala cara del cincuentenario del 11S chileno
Sí, 16% a 36%; No, 68% a 41%. Barómetro de la Política Cerc-Mori, marzo de 2023. lopezdoriga.com

Entrevistado en el libro “Transición a la chilena” (1989), del periodista Luciano Vásquez, el dictador Augusto Pinochet explicó fríamente que su obra no estaba en riesgo, pues ya se había producido un “profundo cambio de mentalidad” en los chilenos, quienes habían tomado conciencia, agregó, de que el trabajo y el esfuerzo individuales eran las “únicas herramientas válidas” para progresar “en libertad”.

Esa convicción, subyacente en la Constitución aún en vigor, tomaría cuerpo y se fortalecería a lo largo de las siguientes décadas; tanto así, que terminaría por disipar la inédita movilización social de 2019, derribar la nueva Carta Magna que ésta impulsó e iniciar un proceso constituyente acatado por dicha “mentalidad”.

Cincuenta años después del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, el brusco aumento de quienes opinan que los militares “tenían razón” ha dejado a éstos a sólo cinco puntos porcentuales de quienes responden que “nunca hay razón” para eso y la diferencia se ha estrechado de 52 puntos a sólo cinco (Barómetro de la Política Cerc-Mori, marzo de 2023).

Considerando el categórico vuelco del electorado hacia el mensaje pinochetista, representado protagónicamente por el gran empresariado durante más de 30 años y recreado diariamente por un sistema de medios de comunicación en sintonía y también fuertemente concentrado, no parece que sean los horrores y las víctimas de la violencia institucionalizada de entonces, los mensajes de “nunca más” posteriores o la abusiva e injusta distribución de la riqueza generada lo que vaya a prevalecer en el marco de la conmemoración de medio siglo de la fecha más trascendente de la historia reciente chilena.

¿Qué hicieron al respecto los políticos avezados, sensibles y con ideales, aquellos que sobrevivieron a la asonada, se arriesgaron, se unieron y llamaron al pueblo de Chile a derrotar pacíficamente al dictador para recuperar la democracia perdida? ¿Qué hizo la coalición política que los agrupó, calificada más de una vez como “la más exitosa de la historia de Chile” por el hecho de haber conquistado democráticamente veinte años de ejercicio gubernamental consecutivos? Mucho, es cierto, aunque sólo “en la medida de lo posible”, esto es, esquivando la mirada de las urnas para corresponder a la de Pinochet y los albaceas de su herencia política.

Aquí, un cronograma personal.

Pinochetismo versus Concertación

1988

El pueblo chileno, liderado por la coalición de centroizquierda Concertación de Partidos por la Democracia, dice mayoritariamente “No” a la continuación de Pinochet como gobernante por otros ocho años bajo su propia Constitución. El 44% le da el “Sí”.

1989

La triunfadora Concertación presiona a la dictadura para que negocie reformas de fondo a la Constitución pinochetista y logra, entre otras, eliminar el artículo (8°) que perseguía ideas. Cede y acepta, a cambio, modificar el mecanismo de aprobación de proyectos de ley, pensado originalmente, como el resto del texto, para una eventual administración del entonces dictador como Presidente constitucional.

1990

Transcurrido menos de un año del gobierno de Patricio Aylwin, el Ejército, siempre al mando del general Pinochet, ejecuta un “ejercicio de enlace” de advertencia ante una supuesta persecución contra éste y su familia. Tres años después hay un “boinazo”.

Cierran en el período varios medios impresos “de trinchera” contrarios a Pinochet, presionados por el gobierno de Aylwin, mientras se consolida la televisión privada y la recuperación, con auxilio estatal, del duopolio de la prensa escrita. “La mejor política comunicacional es no tener política comunicacional”, declara para siempre el nuevo gobierno.

1994

Asume como Presidente, con una aplastante mayoría (58%), Eduardo Frei Ruiz-Tagle, democratacristiano e hijo de Eduardo Frei Montalva, Presidente este último que inició la nacionalización del cobre, exigió asamblea constituyente en 1980 y fue asesinado en una clínica privada por orden de la dictadura en 1982, según las investigaciones realizadas. Frei Ruiz-Tagle, en cambio, continúa la política de privatización de recursos naturales iniciada por la dictadura, especialmente la del agua, y, en 2022, anuncia su rechazo a la propuesta de nueva Constitución de la Convención Constitucional.

1998

En cumplimiento de la normativa constitucional vigente, Augusto Pinochet deja la comandancia en jefe del Ejército y asume como primer senador vitalicio de la historia de Chile. Meses después es detenido en Londres por genocidio y otros crímenes durante su régimen, pero el gobierno de Frei Ruiz-Tagle logra su repatriación por “razones humanitarias”.

2005

El Presidente Ricardo Lagos -socialista, como Allende-, quien ha impulsado proyectos como la privatización de las carreteras, promulga nuevas reformas constitucionales aprobadas por el Congreso, entre ellas, la eliminación de los senadores designados. Firma la Constitución reformada y declara que es “por fin, democrática”. Termina su período aplaudido por el gran empresariado.

Michelle Bachelet, ex ministra de Defensa de Lagos y, como tal, reconocida por su imagen con casco y arriba de un tanque Mowag del Ejército, gana las elecciones presidenciales y se convierte en la primera mujer Presidenta de la República de Chile. Su realización más visible es un aporte del Estado a las pensiones de responsabilidad del sistema privado (AFP), que administra el equivalente a más de dos tercios del PIB.

2013

Bachelet –apoyada ahora también por el Partido Comunista- gana las elecciones presidenciales con más del 60 por ciento de los votos en segunda vuelta y asume un nuevo período, caracterizado especialmente por “encuentros locales autoconvocados” para una nueva Constitución, cuyos resultados terminan en un proyecto de ley más remitido al Congreso.

2019

Se produce el estallido social, cuya principal exigencia de una nueva Constitución vía asamblea constituyente presiona a la “clase” política, conformada, además de la derecha pinochetista y la ex Concertación, por el nuevo referente de izquierda Frente Amplio. Un año después, en medio de la pandemia de Covid19, la ciudadanía concede una abrumadora mayoría (78%-79%) a las opciones por una nueva Constitución y un órgano redactor ciento por ciento elegido.

2021

Llamada a elegir convencionales constituyentes, la ciudadanía prefiere a una contundente mayoría de independientes no ligados a partidos políticos, los que, al año siguiente, logran una propuesta de nueva Constitución con numerosos y detallados derechos humanos, sociales, indígenas y ambientales, así como nuevos sistemas político, regional y judicial. La ex Concertación se divide y su sector conservador se suma al rechazo anticipado de la derecha, la que ha recurrido a una campaña de desinformación a través del sistema mediático afín y consigue su objetivo.

2023

En el año del cincuentenario, quienes opinan que los militares “tenían razón en dar el golpe de estado de 1973” se han empinado a 36 puntos porcentuales en los últimos diez años, según una encuesta del Barómetro de la Política Cerc-Mori, mientras aquellos que estiman que “nunca hay razón” para eso se han derrumbado a 41 puntos.

El nuevo Partido Republicano, pinochetista y partidario de la actual Constitución, arrasa en la elección de nuevos redactores y domina en el nuevo órgano constituyente con más de dos quintos del mismo, lo que le concede un exclusivo poder de veto.

La ex Concertación pierde nuevamente, pero continúa en pie, ya que su “medida de lo posible” sigue gustando a los herederos de la dictadura.

J.F.S.

Diversas fuentes

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación impresos, radiales, televisivos y digitales en Chile. Ciberactivista independiente. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005), "Idolos de blanco" (2011) y "Forjadores de la Odontología chilena" (inédito). Desde 2005 en la blogosfera de PD.

Julio Frank Salgado

Periodista y bloguero chileno. Reportero y editor en medios de comunicación impresos, radiales, televisivos y digitales en Chile. Ciberactivista independiente. Autor de "Médicos en la Historia de Chile" (2005), "Idolos de blanco" (2011) y "Forjadores de la Odontología chilena" (inédito). Desde 2005 en la blogosfera de PD.

Lo más leído