ALERTA POR ALTAS TEMPERATURAS

España vuelve a encender el horno: el anticiclón eleva los termómetros hacia los 40 grados

La AEMET anticipa un aumento generalizado de las temperaturas, con máximas que rondarán los 40 grados en el suroeste peninsular, en un episodio que conecta calor extremo, salud y un clima global cada vez más inestable

España vuelve a encender el horno: el anticiclón eleva los termómetros hacia los 40 grados

El mapa del tiempo se pinta nuevamente de tonos rojos. La AEMET prevé un día marcado por la consolidación de un fuerte anticiclón sobre la Península, que traerá consigo un ambiente extremadamente estable, cielos despejados y un repunte térmico generalizado. Este fenómeno bloqueará la llegada de aire fresco, permitiendo que el calor se acumule como si la península fuera un invernadero con las ventanas cerradas.

Según las previsiones, las temperaturas superarán los 38 grados en varias zonas del cuadrante suroeste, sobre todo en los valles del Guadiana y el Guadalquivir, donde los termómetros se acercarán peligrosamente a esa barrera psicológica de los 40 grados. Badajoz podría alcanzar los 39 ºC, Sevilla rondará los 38 ºC y Córdoba se situará en torno a los 37 ºC. Ciudades como Cáceres, Jaén, Granada, Toledo o Ciudad Real también superarán los 35 ºC.

En contraste, el norte cantábrico jugará en otra liga: localidades como Santander o Donostia verán máximas de apenas 20–21 ºC. Mismo país, casi dos estaciones diferentes.

Anticiclón, calima y noches que no permiten descansar

La situación está marcada por ese sistema anticiclónico robusto que se asienta sobre la Península e impone un clima muy estable. En términos prácticos esto significa:

  • Abundancia de cielos despejados
  • Prácticamente ausencia de lluvias significativas
  • Un sol inclemente acumulado día tras día

A este panorama se añade la posible entrada de calima en el extremo sur y el mar de Alborán, precisamente donde se registrarán algunos de los valores más altos del episodio. El resultado es un cóctel propicio para dos efectos notorios:

  • Noches tropicales (mínimas superiores a 20 ºC) en gran parte del suroeste y la costa mediterránea
  • Peor calidad del aire, lo que incrementa el impacto sobre la salud

La AEMET ha estado advirtiendo desde hace tiempo que el sur peninsular, especialmente Sevilla, Córdoba, Jaén y Badajoz, junto al valle del Ebro, concentran las temperaturas más extremas durante estos episodios. En veranos pasados han sido comunes los registros de entre 42–44 ºC sostenidos durante varios días.

Calor extremo, medio ambiente y salud: la otra cara del verano

El calor intenso no es solo una anécdota estival. Tiene consecuencias directas sobre el medio ambiente y la salud.

En cuanto a la salud pública, estos episodios de calor extremo están relacionados con:

  • Incremento de golpes de calor y deshidratación
  • Agravamiento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias
  • Mayor mortalidad entre personas mayores, bebés y pacientes vulnerables

Las noches tropicales son especialmente riesgosas: el cuerpo no logra recuperarse adecuadamente y se acumula el estrés térmico día tras día. Por ello, los servicios de salud pública recomiendan medidas que pueden parecer consejos de abuela pero son ahora políticas esenciales frente al cambio climático: beber agua con regularidad, evitar actividades físicas intensas durante las horas centrales del día, revisar a personas mayores que vivan solas y buscar lugares frescos cuando más aprieta el calor.

Desde una perspectiva ambiental, estas olas de calor o “episodios cálidos”:

  • Secan rápidamente los suelos incluso después de inviernos lluviosos
  • Aumentan el riesgo de incendios forestales
  • Elevan la evapotranspiración y agravan el estrés hídrico en cultivos y ecosistemas

Curiosamente, el último invierno fue uno de los más lluviosos desde 1961 en España, con una precipitación media del 171 % sobre lo normal. Sin embargo, esa agua extra ahora se incorpora a una atmósfera más cálida y energética. El resultado es más contraste: mayor calor cuando toca calor y tormentas más intensas cuando llegan.

Del horno ibérico al “agujero de calentamiento” en Groenlandia

Este tipo de fenómenos no pueden entenderse solo mirando a España desde una perspectiva local. En el Atlántico Norte sucede algo que preocupa sobremanera a la comunidad científica: una “mancha fría” o “agujero de calentamiento” al sur de Groenlandia, una zona oceánica que se enfría mientras nuestro planeta sigue calentándose en su conjunto.

Diferentes estudios sugieren que esta anomalía podría estar relacionada con el debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), ese gran sistema oceanográfico que transporta calor desde los trópicos hacia latitudes más altas. Si esta “cinta transportadora” comienza a ralentizarse:

  • Menos calor llega a Europa occidental y al Atlántico norte, lo cual podría enfriar regiones como Reino Unido o países nórdicos
  • Se alteran patrones de precipitación en África y Asia y se acelera la subida del nivel del mar en algunas partes de América del Norte

La paradoja es evidente: mientras Europa podría experimentar inviernos más fríos debido al enfriamiento en el Atlántico Norte, España encadena veranos más largos, secos e intensos con picos superiores a 40 ºC cada vez más comunes. El clima no solo no se estabiliza; entra en una fase marcada por más extremos y contrastes.

Anécdotas y curiosidades para lidiar con el termómetro

Para entender mejor esta mezcla entre calor peninsular y Groenlandia profunda, algunas curiosidades científicas ofrecen contexto:

  • No todos los 40 ºC son iguales
    Cuarenta grados en Sevilla con aire seco son más tolerables que 35 ºC en una ciudad costera con alta humedad. La sensación térmica depende tanto del nivel de humedad como de la temperatura.
  • La noche pesa más que el día
    Los estudios sobre mortalidad por calor indican que lo determinante no es solo alcanzar picos máximos sino cuántas noches consecutivas permanecemos por encima de 20–22 ºC. El cuerpo necesita su merecido “respiro” nocturno.
  • El Atlántico actúa como su propio “aire acondicionado”
    La AMOC opera como un gigantesco sistema climatizador a nivel planetario. Su mal funcionamiento podría traducirse en inviernos más fríos al norte… mientras al sur disfrutamos veranos cada vez más extremos.
  • La calima no solo afecta la vista
    Ese polvo procedente del Sahara puede deteriorar la calidad del aire e impactar negativamente las vías respiratorias; paradójicamente también refleja parte de la radiación solar moderando ligeramente el calentamiento superficial.
  • El Mediterráneo se calienta como una bañera
    Recientemente se han registrado anomalías térmicas en las aguas marinas hasta 3–4 ºC por encima de lo habitual durante olas cálidas. Esto influye tanto en las noches tropicales costeras como en la frecuencia e intensidad de tormentas.

Así pues, este jueves casi rozando los 40 grados en España es mucho más que un simple día caluroso; representa una ventana hacia un clima cambiante que avanza rápidamente hacia extremos cada vez mayores. Nos urge mirar tanto al ventilador casero como a las corrientes profundas del Atlántico Norte.

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