El sangrado de la nariz o también denominado epistaxis es una hemorragia muy frecuente en niños.
No hay motivo de preocupación si los más pequeños sufren sangrados por la nariz al darse un golpe.
Este sangrado se debe a que sus capilares nasales son más sensibles y frágiles.
Hay que acudir al médico si el sangrado es abundante y constante (una vez al mes) y, además, suele tener moratones en zonas del cuerpo que no son comunes o tiene otros sangrados como puede ser en las encías o a la hora de orinar.
En ese caso, se realizará una analítica para descartar problemas de coagulación.
Aquí tienes algunas de las causas más comunes:
1. Clima seco o aire seco
- El aire seco, ya sea por el clima o el uso de calefacción, puede resecar las membranas nasales, lo que hace que se irriten y se agrieten, provocando sangrado.
2. Resfriados, alergias o infecciones
- Las infecciones respiratorias, resfriados y alergias causan inflamación e irritación en la mucosa nasal, y el estornudo o sonarse la nariz constantemente aumenta la probabilidad de romper algún vaso sanguíneo.
3. Trauma o lesiones en la nariz
- Golpes en la nariz, hurgarse o sonarse con demasiada fuerza pueden dañar los vasos sanguíneos y desencadenar un sangrado.
4. Presión arterial alta
- La hipertensión puede hacer que los vasos sanguíneos se vuelvan más susceptibles al daño, aumentando la probabilidad de sangrado.
5. Medicamentos anticoagulantes o ciertos medicamentos
- Algunos medicamentos, como los anticoagulantes (por ejemplo, aspirina o warfarina), hacen que la sangre tarde más en coagularse, y un pequeño sangrado puede convertirse en algo más prolongado.
6. Deficiencia de vitaminas
- La falta de ciertas vitaminas, como la vitamina C (que ayuda a fortalecer los vasos sanguíneos) o la vitamina K (que participa en la coagulación de la sangre), puede aumentar la frecuencia de sangrados.
7. Problemas de coagulación sanguínea
- Algunas personas tienen trastornos en la coagulación sanguínea, como la hemofilia, que pueden hacer que los episodios de epistaxis sean más frecuentes y difíciles de controlar.
