SALUD GLOBAL Y VIAJES INTERNACIONALES

Malaria: síntomas, tratamiento y cómo prevenirla al viajar

La malaria sigue siendo una amenaza para viajeros y residentes en zonas endémicas; conocer sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención es clave para evitar complicaciones

Malaria: síntomas, tratamiento y cómo prevenirla al viajar

El caso reciente de un conocido presentador de televisión estadounidense, ingresado de urgencia tras regresar de África con fiebre alta y escalofríos, ha vuelto a poner el foco en una enfermedad tan antigua como letal: la malaria. Una dolencia que, aunque asociada a regiones tropicales, puede aparecer en cualquier aeropuerto internacional, camuflada tras el cansancio del jet lag. Los expertos insisten: ningún viajero está completamente a salvo, pero sí puede estar bien informado y preparado.

A día de hoy, 29 de agosto de 2025, la malaria sigue afectando a más de 240 millones de personas cada año y provoca más de 600.000 muertes, la mayoría en África subsahariana. Sin embargo, en las últimas décadas han mejorado tanto el diagnóstico como los tratamientos y las estrategias de prevención, facilitando la vida —y los viajes— a millones de personas.

Qué es la malaria y cómo se transmite

La malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad infecciosa causada por parásitos del género Plasmodium, transmitidos a través de la picadura de mosquitos Anopheles. Hay varias especies de Plasmodium, pero la más peligrosa para el ser humano es Plasmodium falciparum, responsable de la mayoría de los casos graves y muertes.

El ciclo vital del parásito es digno de una película de suspense: tras la picadura, los parásitos viajan al hígado, donde se multiplican, y días después invaden los glóbulos rojos, provocando la destrucción de estas células y desencadenando la sintomatología característica.

Síntomas: fiebre, escalofríos y mucho más

Identificar la malaria a tiempo puede salvar vidas. Los síntomas suelen aparecer entre 7 y 15 días después de la picadura infectante, pero pueden variar según la especie y el estado de salud de la persona:

  • Fiebre alta, muchas veces intermitente
  • Escalofríos intensos, sudoración profusa
  • Dolor de cabeza y muscular
  • Fatiga extrema y debilidad
  • Náuseas, vómitos y, en ocasiones, diarrea
  • En casos graves: dificultad respiratoria, convulsiones, anemia severa, ictericia (color amarillento de piel y ojos), confusión mental o coma

Un dato curioso: en algunos casos, los síntomas pueden ser tan leves que se confunden con una gripe fuerte, lo que retrasa el diagnóstico y complica el pronóstico. Por eso, cualquier viajero que regrese de zonas endémicas y presente fiebre debe acudir rápidamente al médico y advertir de su viaje reciente.

Diagnóstico: del microscopio al test rápido

Diagnosticar la malaria requiere identificar el parásito en sangre. Tradicionalmente, el método “estrella” ha sido el frotis sanguíneo: se observa una gota de sangre al microscopio para buscar la presencia de Plasmodium. Esta técnica permite saber la especie y la cantidad de parásitos, información clave para decidir el tratamiento.

Sin embargo, en los últimos años se han popularizado los test rápidos de diagnóstico (RDT), que detectan antígenos del parásito en menos de 20 minutos y resultan especialmente útiles en lugares sin laboratorio avanzado. Aunque no son tan precisos como el frotis, pueden salvar vidas en zonas rurales o ante urgencias.

Checklist de síntomas y diagnóstico para viajeros:

  • ¿Ha viajado recientemente a zona tropical o subtropical?
  • ¿Presenta fiebre alta o escalofríos sin causa aparente?
  • ¿Le han realizado test rápido o frotis sanguíneo?
  • ¿El diagnóstico ha sido confirmado por laboratorio?

Si la respuesta a las tres primeras preguntas es sí, ¡directo al hospital!

Tratamiento: artesunato y ACTs, los nuevos protagonistas

La malaria no es una condena: actualmente existen tratamientos eficaces, aunque la rapidez es fundamental. El artesunato, administrado por vía intravenosa, es el fármaco de elección en los casos graves, ya que elimina el parásito de la sangre de forma rápida y reduce la mortalidad significativamente.

Para los casos leves o moderados, las denominadas terapias combinadas basadas en artemisinina (ACTs) son el estándar recomendado por la OMS. Estas combinaciones (como artemeter-lumefantrina, dihidroartemisina-piperaquina o artesunato-amodiaquina) impiden la resistencia del parásito y mejoran la eficacia.

Otras opciones terapéuticas incluyen la cloroquina (para P. vivax y P. ovale en zonas sin resistencia), la quinina y la primaquina (esta última elimina las formas latentes en el hígado y previene recaídas).

Tabla de tratamientos habituales según la gravedad

GravedadTratamiento principalAlternativas
Malaria graveArtesunato IVQuinina + doxiciclina/clinda
Malaria no graveACTs (ej. artemeter-lumefantrina)Atovacuona-proguanil, mefloquina
Recaídas (vivax/ovale)PrimaquinaTafenoquina (en desarrollo)

Un apunte de interés: en los últimos años se investiga el regreso de viejos conocidos, como el azul de metileno, que podría combinarse con artesunato para potenciar el tratamiento y reducir la transmisión.

Prevención: quimioprofilaxis, repelentes y sentido común

La mejor estrategia es no contagiarse. Para ello, existen dos pilares: la quimioprofilaxis (toma preventiva de fármacos antipalúdicos) y las medidas para evitar picaduras de mosquito.

Quimioprofilaxis para viajeros

Antes de viajar a zonas endémicas, el médico puede recomendar alguno de estos medicamentos preventivos:

  • Atovacuona-proguanil
  • Doxiciclina
  • Mefloquina
  • Cloroquina (solo en regiones sin resistencia)

La elección depende del destino, la duración del viaje, edad, embarazo y antecedentes médicos. Es importante empezar la profilaxis antes del viaje y continuarla después de regresar, según las indicaciones.

Medidas para evitar la picadura del mosquito

  • Usar repelente de insectos con DEET
  • Dormir bajo mosquiteras impregnadas con insecticida
  • Vestir ropa de manga larga, especialmente al amanecer y al anochecer
  • Evitar zonas de aguas estancadas

Un dato para escépticos: los mosquitos Anopheles pueden picar incluso dentro de hoteles de lujo. La prevención nunca está de más.

Una anécdota, varias curiosidades y algún que otro mito

  • El azul de metileno, primer fármaco sintético usado contra la malaria, teñía de azul la orina de los pacientes; esto desconcertó a más de un médico en el siglo XIX.
  • La fiebre “terciana” típica de la malaria (picos de fiebre cada 48 horas) se debe al ciclo sincronizado de multiplicación del parásito en los glóbulos rojos.
  • Existe una vacuna, Mosquirix (RTS,S/AS01), aprobada para niños en África, pero aún no está disponible para viajeros adultos.
  • En algunas zonas rurales, los medicamentos antipalúdicos vendidos en farmacias pueden ser falsificados. Por eso, los expertos aconsejan llevar la medicación desde el país de origen si se viaja a zonas remotas.
  • El término “malaria” viene del italiano “mal aria”, es decir, “mal aire”, porque antiguamente se creía que la enfermedad se debía a los vapores de los pantanos.

Viajar es una aventura, pero conocer los riesgos —y cómo prevenirlos— puede marcar la diferencia entre unas vacaciones inolvidables y un susto tropical. ¡Feliz viaje, y que los mosquitos no sean tus compañeros de ruta!

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