¿Sabes por qué es malo aguantar la orina?

¿Sabes por qué es malo aguantar la orina?
Ganas de orinar YT

Para Blanca Madurga, miembro de la Asociación Española de Urología (AEU), la frecuencia que se considera dentro de la normalidad se sitúa entre seis y siete micciones durante el día, y levantarse una vez por la noche a orinar también es considerado algo normal. “Por encima de estas cifras ya hablamos de aumento de la frecuencia y de la nocturia (orinar por la noche). Puede haber variables, por supuesto. Personas que beben una importante cantidad de líquidos -por la falsa creencia de que cuanto más se bebe es mejor- pueden tener una frecuencia elevada, sin padecer ninguna enfermedad vesical (de la vejiga)”, puntualiza, según recoge cd y comparte Paula Dumas para Periodista Digital.

“Aguantar la orina es perjudicial, entre otras razones, porque la orina no es un líquido estéril y el almacenamiento excesivo y prolongado de esta dentro de la vejiga va a favorecer el crecimiento de bacterias y provocar infecciones urinarias de repetición”, señala la experta de la AEU.

Además, añade Ramírez, “al aguantar la orina al máximo, se sobredistiende el reservorio vesical, forzando sus estructuras. Contener las ganas de orinar puede estar marcado en los animales para evitar la creación de rastros que les detecten, y en las personas, cuando las relaciones sociales así lo aconsejen”.

¿Se puede entrenar la vejiga?
El entrenamiento vesical se empieza a realizar en las edades tempranas, tanto en el hombre como en la mujer, durante el aprendizaje de la continencia urinaria (es posterior al fecal) y que debe estar completado para antes de la edad de cinco años. Tal y como afirma la uróloga del Ruber Internacional, el entrenamiento vesical debe incluir también el resto de elementos que constituyen el suelo pélvico.

Al respecto, Madurga dice que no solo se puede entrenar la vejiga, sino que se debe. Y ofrece la siguiente explicación: “La vejiga es un órgano de almacenamiento de la orina rodeada de un músculo y sostenida por muchos ligamentos y otros músculos de soporte. Además, tiene un esfínter que abrimos y cerramos voluntariamente en condiciones normales. La vejiga debe ser ‘educada’ adecuadamente y, como toda educación, se debe empezar desde que somos pequeños y empezamos a tener el control voluntario de esta. En definitiva, desde que nos quitan los pañales. Esto es igual en hombres que en mujeres. Y debemos comenzar por quitar ciertas costumbres o tabúes sobre el acto de la micción”.

Autor

Paula Dumas

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