Las nubes de Venus parecían ofrecer una oportunidad para encontrar vida en el espacio, pero los científicos han descartado esta posibilidad.
La actividad del agua dentro de las nubes de Venus está bastante por debajo del rango de habitabilidad de los organismos extremófilos terrestres, lo que limita enormemente la posibilidad de vida.
Es la conclusión principal de un estudio que incluye al ‘gemelo de la Tierra’ y otros planetas del Sistema Solar, a partir de observaciones de temperatura y abundancia de vapor de agua, como una medida de su habitabilidad.
La reciente detección de fosfina en la atmósfera del planeta ha reavivado el interés científico en la posibilidad de vida en las nubes de Venus.
Sin embargo, este tipo de análisis suelen olvidar el papel de la actividad acuosa, que es una medida de la disponibilidad relativa de agua en los estudios de habitabilidad. Los microorganismos necesitan la presencia de agua, en una forma disponible, para crecer y llevar a cabo sus funciones metabólicas.
El valor obtenido de la actividad acuosa de las gotitas de ácido sulfúrico, que constituyen la mayor parte de las nubes de Venus, es de =0,004, dos órdenes de magnitud por debajo del límite de 0,585 para los extremófilos conocidos.
«El estudio demuestra que hay tanto ácido sulfúrico en las nubes que el agua se desplaza y la actividad acuosa es demasiado baja para que pueda existir vida, al menos tal como la que conocemos. En otras palabras, las nubes de Venus no son habitables», explica María Paz Zorzano, investigadora del CAB (Centro de Astrobiología CSIC-INTA).
El estudio se ha extendido a otros planetas, como Marte, donde la formación de hielo de agua impone una actividad acuosa de =0,537, ligeramente por debajo del rango habitable. O las nubes de Júpiter, donde las condiciones son biológicamente permisivas (>0,585) aunque otros factores, como su composición, pueden jugar un papel importante en la limitación de su habitabilidad.
Como comparación, las condiciones presentes en la troposfera de la Tierra son, en general, biológicamente permisivas mientras que, por encima de la estratosfera media, la atmósfera se vuelve demasiado seca para la vida.
El enfoque utilizado en el presente estudio tiene una gran importancia de cara al futuro, pues también se puede aplicar a la habitabilidad de los planetas extrasolares.
