El tío Vania espía a una mujer que se mata

Nadie mejor que Chéjov ha intuido el fracaso del hombre culto ante la vida cotidiana

El tío Vania espía a una mujer que se mata
Espía a una mujer que se mata - Teatro Valle Inclán

Quintaesencia del teatro a la eterna usanza, la presencia de esta pieza en la cartelera madrileña es una conmoción sentimental, un estallido de emoción, una exhibición de buen hacer actoral, y un texto y dirección que son lo mejor nunca visto de Daniel Veronese. Un tesoro que se muestra hace tres semanas y que aún podrá verse durante otras tres.

A sus 62 años, el autor, adaptador, versionador, director y a veces actor teatral Daniel Veronese lleva tres décadas en este oficio y no puede quejarse de falta de reconocimiento. Dice que ha trabajado en un centenar de ciudades de tres continentres, pero en lo que a nosotros respecta hay que alegrarse que sea asiduo de nuestros escenarios. Y que con esta tercera reescritura de obras universales de Anton Chéjov haya superado con creces a las anteriores.

Tras ‘Un hombre que se ahoga’ en 2007, versión de ‘Tres hermanas'(ver nuestra rerseña de entonces), que nos pareció una confusa barahunda, y ‘Los hijos se han dormido’, anodina versión de La gaviota, en 2012, (ver nuestra rereña de entonces) esta ‘Espía a una mujer que se mata’ -de título tan inexplicado e inexplicable como las anteriores- resulta de una coherencia, equilibrio y potencia asombrosas. Nos parece que Veronese va sintetizando su oficio, va condensando su saber profesional y vital, va eliminando espectáculo gratuito y trucos de escena, hasta llegar a la médula teatral. Sin duda que la sala y la puesta en escena colaboran a su crepitar sincero y a su autenticidad patente. Sin duda que el elenco hace un trabajo actoral de ovación colectiva, pero sin duda que en el tratamiento de la obra original, tan aventurado como nunca recomendaríamos, en las modificaciones del texto y la trama sin alterar el conjunto, reposa esa alquimia milagrosa sobre la que todo lo demás pivota.

Cuando después de cientos de veladas buenas y malas, -las más, regulares-, uno se conmueve como si fuera el primer día, como si estuviera presenciando aquel primer ‘Esperando a Godot’ con 18 años, es que algo tiene este montaje que le hace importante. Puede que sea impresión personal pero opinamos que les merecerá la pena averiguarlo.

La escenografía es premeditada y alevosamente discreta y modesta, le sobra la mitad del escenario: un cuartito con la puerta a la izquierda y el pasillo al fondo, y con un pequeño ventanuco interior que lo cambia todo. No se oye un sonido ni oscila una luz, no hay el menor recurso audiovisual (lo que entre paréntesis, a veces se agradece en medio de la parafernalia de última moda). Sólo cuatro actrices y tres actores que encarnan los siete personajes que ya usted conoce. Ginés García Millán hace un Tío Vania de llorar de emoción, enorme de humano, apabullante en matices, que se va agrandando hasta su gigantesca presencia final. Le secunda Jorge Bosch en un Astrov magnífico al que sólo el protagonista eclipsa, y Teleguin se funde con la vieja nodrizapor arte de Malena Gutiérrez, que hace uno de los mejores papeles secundarios que podemos recordar, en base a medidos gestos y actitudes que construyen una personalidad deslumbrante. Y quizás por encima de todos, la pequeña gran Sonia de Marina Salas, todo un portento cuando muestra su enamoramiento y todo un mazazo cuando deja caer desplomada su cabeza sobre la mesa en el momento final. Pedro García de las Heras y Natalia Verbeke  están precisos en esa pareja cuya presencia altera la rutina rural, y Susi Sánchez hace una María casi invisible, que se desliza como un espíritu espigado, azul y blanco. El director acierta en su enfoque del conjunto actoral, aunque echemos en falta algún matiz más en la esposa joven y en la matriarca favoritista.

¡Qué pedazo de montaje para qué pedazo de obra, qué clásico bien entendido y mejor contado, qué felicidad la de atisbar los eternos misterios de la vida por una mirilla tan certera! Antón Pávlovich Chéjov murió a los 44 años tras una vida nada placentera. De él diría Kropotkin, el príncipe anarquista: ‘Nadie mejor ha representado el fracaso de la naturaleza humana en la civilización actual, y más especialmente el fracaso del hombre culto ante lo concreto de la vida cotidiana’.

De Veronese, por si viniera al caso, podemos recordarles que como autor presentó en 2010 por estos lares su ‘Del maravilloso mundo de los animales: Los corderos’ (ver nuestra reseña) y que ha dirigido con desigual balance, en 2009 y de forma rutinaria ‘Glengarry Glen Ross’, de David Mamet, (ver nuestra reseña); en 2013 ‘Cena con amigos’, de Donald Margulies (ver nuestra reseña), repuesta en 2015 (ver nuestra reseña), y en 2015 ‘Bajo terapia’, de Matías del Federico, teatro comercial sin complejos y sin aportaciones (ver nuestra reseña).

Mire usted que somos contrarios a las versiones abusivas de los clásicos, al enmendarlos la plana en texto, trama y personajes, a las ‘actualizaciones’ caprichosas y tendenciosas, en fin, a meter la cuchara en el guiso típico de forma inopinada. Pero Veronese ha entrado a saco sin alterar sabor ni textura, moviendo piezas para ecajarlas mejor. Creemos que Chéjov protestaría a voces pero asentiría en su fuero interno. Y creemos que Veronese no ha escrito otra obra a partir de, sino que partiendo de, ha escrito la misma obra de similar manera.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 9
Versión, 9
Dirección, 9
Interpretación, 9
Escenografía, 7
Producción, 9
Programa de mano, 7
Documentación para los medios, 6

 
CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
ESPÍA A UNA MUJER QUE SE MATA
Teatro Valle-Inclán / Sala Francisco Nieva
A partir de Tío Vania de Anton Chéjov
Texto y dirección Daniel Veronese
Del 27 de octubre al 10 de diciembre de 2017  
 
Reparto 
Astrov Jorge Bosch 
Serebriakov Pedro García de las Heras
Tío Vania Ginés García Millán
Teleguin Malena Gutiérrez 
Sonia Marina Salas 
María  Susi Sánchez 
Elena Natalia Verbeke 

Espacio escénico  – Daniel Veronese
Ayudante de dirección  Adriana Roffi
Diseño de cartel    Javier Jaén
Producción – Centro Dramático Nacional

De martes a sábados, a las 19 h. Domingos, a las 18 h.
Encuentro con el equipo artístico de la obra  Martes 21 de noviembre
Pza. de Lavapiés, s/n 28012 Madrid.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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