Stéphane Foenkinos, codirector y coguionista de Algo Celosa

«‘Algo celosa’ parte de una frase de una amiga: ahora, cuando cojo el metro con mi hija, la miran a ella; a mí ya no»

"WOODY ALLEN ERA ESTUPENDO CON TODO EL EQUIPO. YO NO SOY NADIE PARA JUZGAR A ALGUIEN QUE NO HA SIDO CONDENADO"

"'Algo celosa' parte de una frase de una amiga: ahora, cuando cojo el metro con mi hija, la miran a ella; a mí ya no"
Algo celosa. PD

Tras su paso por el Barcelona Film Festival, el director y guionista francés Stéphane Foenkinos (que dirige y escribe a medias con su hermano David), llega hoy a la cartelera española con Algo Celosa, una comedia protagonizada por Karin Viard sobre la crisis de la mujer en la premenopausia.

En el Instituto Francés de Madrid, Stéphane Foenkinos demuestra sentido del humor irradiando simpatía. Habla de su nueva película, Algo Celosa, y también comenta el escándalo de Woody Allen, para quien ha trabajado como director de casting en tres largometrajes.

El guionista y realizador francés, responsable junto a su hermano David de la exitosa La delicadeza – filme nominado a los Premios Cesar 2012 como Mejor Ópera Prima-, estrena hoy Algo Celosa. Esta comedia protagonizada por la francesa Karin Viard retrata la situación de una mujer que ronda los 50, profesora, divorciada, con una hija adolescente, y que, de repente, más que celosa, se vuelve envidiosa, quisquillosa y sencillamente insoportable. En realidad lo que sufre es una crisis hormonal tremenda: la premenopausia.

Felicidades. Recientemente presentó Algo Celosa en el Barcelona Film Festival.

Sí, muchas gracias. Fue estupendo. Los festivales tienen un público maravilloso. En España ya tuvimos mucha suerte con La delicadeza (protagonizada por Audrey Tautou) y espero que esta vez vaya igual de bien. Mi hermano aquí es muy querido como escritor (es autor de la novela La biblioteca de los libros rechazados), así que España es un país muy importante para nosotros.

El guion de Algo Celosa lo han escrito entre ambos. ¿Cómo es para un hombre escribir lo que siente una mujer, lo que le ocurre, cuando está premenopáusica? Aparece muy bien reflejado. La crisis vital…

Creo que cuando escribes una historia lo importante es proyectarte a ti mismo. En todas partes. Así, puedes llegar a ser una chica de 18 años, una señora de 85, un veinteañero o Nathalie, el personaje de Karin Viard, que está en un estado de crisis. Es estupendo, porque entras en la vida de todo el mundo. Mi hermano hace eso en sus libros. Tiene protagonistas femeninos o masculinos. Y yo escribo muchas series de televisión y me encanta ser un niño o un abuelo. También creo que nos fascina el tema de los celos entre madre e hija, que no es muy común. Esto es lo que nos llevó al principio a la historia, y disfrutamos retratando a mujeres. Por eso queríamos hacerla.

¿Se fijó en alguien en concreto? ¿En alguna amiga?

No específicamente. La protagonista es una mezcla de, sí, algunas amigas, pero también leímos mucho y hablamos con muchas mujeres. Recuerdo que un día una amiga me dijo una frase que me impactó: “Ahora, cuando cojo el metro con mi hija, la miran a ella; a mí ya no”. Creo que ese fue el gatillo para la historia. La protagonista es una mujer guapa, pero tiene un veneno en su mente y cuando la gente intenta ser amable con ella, ella no lo ve. Si uno quiere ver las cosas oscuras, las ve oscuras. Y eso es lo que le pasa a la protagonista.

¿Karin Viard añadió cosecha propia? Porque en la vida real debe estar en esa fase…

Sí, claro (sonríe). Y lo increíble de Karin es que leyó el guion en 24 horas, y cuando nos llamó, nos dijo: “Yo soy celosa. Esa soy yo” (ríe). Y no tuvo reservas en cuanto al proyecto, lo cual fue muy valiente por su parte, ya que el personaje no produce empatía. Pero dijo: “Hacedlo. Y si queréis añadir más caña, fenomenal”.

¿Y ella añadió algo? Muy poco. Fue muy respetuosa con el guion. Pero hicimos muchas lecturas previas, y cada vez que aportaba alguna cosa, siempre tenía razón.

O envidiosa.

O Insoportable, simplemente. Porque se convierte en insoportable.

(Ríe). Pero si titulas una película “Insoportable”, “Deprimida” o “Premenopáusica” no funciona muy bien. Así que también fue una decisión de marketing. Y lo interesante es que no había películas tituladas Celosa, o Celoso… Algunos nos advertían: “Confundiréis a la gente, porque celosa se asocia al amor romántico, a los hombres…” Sin embargo, gracias al tráiler y al boca a boca que generamos, la gente comprendió que se trataba de algo más. “Envidiosa” no te sugiere que se trate de una comedia.

¿Cómo escribieron el guion? ¿Juntos en una habitación, cada uno determinadas escenas?

Hicimos como un partido de ping-pong. Hablamos mucho, tomábamos notas, y, luego, cada uno por su cuenta escribía. Mi hermano me mandaba varias secuencias, yo le contestaba añadiendo cosas. O me decía: “Esta parte de los médicos y del yoga es más tu terreno. Escríbelo” (Ríe). Y yo le decía: “Y tú, las bromas del jefe”.

¿Es peligroso trabajar con su propio hermano? Por las peleas…

¡Al contrario! No tenemos ego. Él es una estrella. Y yo soy el mayor. Nacimos el mismo día con seis años de diferencia. El 27 de octubre. Yo tengo 49 y él, 43.

Qué curioso. ¿Y cómo empezaron a trabajar juntos?

Fue una casualidad. Aunque creo que en algún punto de nuestra vida lo habríamos hecho. Fue gracias al director Jacques Doillon- que el 24 de agosto estrenará en España la película sobre el escultor Rodin, presentada a concurso el año pasado en el Festival de Cannes-. Jacques es como mi padre y es mi mentor. Yo hacía de director de casting en sus películas, y así es como empecé. He sido director de casting durante 25 años. Y a los tres o cuatro años de trabajar con él, un día me dijo: “Tengo un guion, pero no me gusta mucho. Habría que reescribirlo. ¿Por qué no le echas un vistazo con tu hermano?”

¿Y por qué dijo: “con tu hermano”?

Porque sabía que mi hermano David había publicado un libro por aquel entonces, y Jacques ni siquiera lo había leído, pero lo hizo por instinto. En cierta forma, es nuestro padrino.

Usted trabajó como director de casting para Woody Allen en Midnight in Paris, Magia a la luz de la luna y Café Society. ¿Qué opina de todo el escándalo? (La hija adoptiva de Woody Allen acusó en 2014 a su padre de haber abusado sexualmente de ella cuando esta tenía siete años, algo que Allen siempre negó y por lo que nunca fue condenado. Además, Moses Farrow, también hijo adoptivo de Allen y de Mia Farrow, ha defendido al cineasta en un escrito publicado en su blog).

Yo hice tres películas con él y siempre le he admirado. Para mí fue un sueño. Yo no le juzgo. No encontraron pruebas. Es muy difícil, porque, por supuesto, si dices esto parece que no sientes empatía por las víctimas, si es que las hay. Pero por lo que yo vi, y yo solo era un técnico, un colaborador, Woody Allen era estupendo con todo el mundo, con los actores, y a todos nos caía bien. Para mí es muy difícil decir algo.

¿Y volvería a trabajar con él?

Si me lo pidiera, por supuesto que me lo plantearía. Yo no soy nadie para juzgar a alguien que no ha sido condenado. Y si aparecieran pruebas, por supuesto que reconsideraría mi opinión.

Autor

José Pablo González

Licenciado en periodismo en 2010. Canterano del diario ABC, actualmente es redactor de política, portadista y responsable del área audiovisual de Periodista Digital.

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