Fortunata y flojucho

Fortunata y flojucho

Proclaman que es ‘una historia de jóvenes, para jóvenes, porque Galdós no fue siempre ese señor mayor con bigote’ y con eso lo dicen todo. Un manipulado de la novela ‘Fortunata y Jacinta’ con gansadas y numeritos de rap, un Galdós de chiste y lloro, una puesta en escena mediocre y una producción fallida.

Como complemento didáctico en el salón de actos del instituto, podría pasar si no fuera por sus sesgos progrechuzos. ‘Lo que queremos es darle una vuelta para que este público juvenil lo deje de identificar con un señor viejo con bigote que huele a meados’: solo por esta frase, la autora merece nuestra sincero rechazo. Los fastos del bicentenario van a conseguir que se nos atragante el escritor al que admiramos.

Toda la originalidad de este encargo de la Comunidad de Madrid consiste en que una estudianta de hoy y un petimetre de ropero disfrazado de Galdós se van al pasado a ver la novela en vivo y en directo; y se cabrean, cachondean, sufren y hasta lagrimean con este melodrama decimonónico que la corrección política dicta que es lo mejor del siglo XIX y está a la altura de El Quijote. Y no y no. Porque esta y casi toda la novela clásica del XIX resulta hoy intragable no solo a los jóvenes, y solo puede uno acercarse a ella para aprender, para dilucidar, para analizar y nunca como si fuera un divertimento. Porque ni lo es ni lo puede ser por más que la jóvena Nadia ‘flipe’ con el dramazo de estos personajes del pasado.

Lalila Ripoll comete a nuestro juicio el mismo abuso premeditado que todos los que se empeñan en deconstruir lo asentado en versiones almibaradas y populacheras que diviertan a los jóvenes. Podrán llenar con hábiles promociones hacia los centros de enseñanza, pero esta pieza empaqueta erróneamente la novela original y convierte a su autor en un descerebrado. Si eso es acceder a Galdós pues que venga Galdós a ver qué opina.

Según el erróneo criterio más asentado, una obra para jóvenes debe tener mucho ruido y pocas nueces. Y esta versión está repleta de griterío rimado a ritmo de rap, de hip-hop y de raguetón, de bailes discotequeros y de vídeos impactantes a todo lo cual se apuesta a fondo, dejando la escenografía en simple accesorio mejorado con la iluminación y el vestuario.

El juvenil elenco profesional conforma una interpretación irregular, apoyado en un uso intensivo de dejes y acentos regionales, que atractivo de inicio se convierte en excesivo y confuso conforme avanza una pieza que dura dos horas y le sobra media. Benito más que canario habla cubano, Maxi parece mexicano y Fortunata una mezcla madrileño-andaluz desconcertante. Más allá de las voces, las tres protagonistas femeninas – Eva Caballero, Yolanda Fernández y Cristina Bertol- controlan la exhuberancia de Fortunata, la picardía de Mauricia y la distinción de Jacinta en registros notables, un poco altisonantes en las dos primeras. Nadia es un personaje tan artificial que ni Zhila Azadeh ni nadie podría darlo envergadura. El reparto masculino nos pareció moverse a un nivel inferior, sobre todo el Benito imposible de Juan Carlos Pertura, algo mejor el Juanito de Jorge Yumar y quizás el más convincente, el Maxi de Julio Montañana.

En definitiva, este Fortunata y Benito es un espectáculo convencional, de flojas facturas, que puede resultar y resulta con públicos jóvenes e inexpertos al precio de no comunicarles nada valioso más allá de vano entretenimiento algo aburrido, ningún valor añadido que fortalezca sus personalidades en ciernes, y por al contrario cierto material de contrabando politizado y algunos prejuicios anticlericales y antimonárquicos sumamente reaccionarios.

LaJoven, anteriormente conocida como La Joven Compañía, es un proyecto teatral que busca crear intérpretes y profesionales artísticos y técnicos a partir de la interrrelación con trabajadores de las artes escénicas en ejercicio, gracias a apoyarse en una base social y un circuito nuevo, el que forma la comunidad docente, los miles de centros de estudio y los cientos de miles de estudiantes. Esta temporada tiene programadas más de 180 representaciones en 40 ciudades del territorio nacional, y desde que nació hace cinco años, la compañía ha estrenado 16 montajes que han disfrutado cerca de 200.000 espectadores. Por la campaña escolar de Fortunata y Benito van a pasar un total de 8.000 jóvenes,tratándose del sexto montaje que presenta la compañía en los Teatros del Canal. El planteamiento conmiserativo de ONG caritastivba de esta propuesta es inaceptable; la introducción chantajista, deplorable. El nivel artístico puede aún crecer bastante pero sobre todo se necesita más atención al rigor intelectual, al respeto a la verdad, a los valores perennes, al buen ejemplo a transmitir, precisamente por el público al que se dirige.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Dramaturgia: 5
Dirección: 7
Interpretación: 6
Puesta en escena: 6
Música y baile: 6
Producción: 7
Programa de mano: 5
Documentación a los medios: 5

Teatros del Canal – Sala Roja
Fortunata y Benito
7, 8, 14 y 15 de febrero de 2020, a las 20.30 h.
Texto y dirección: Laila Ripoll

Elenco (por orden alfabético)
Nadia – Zhila Azadeh
Jacinta – Cristina Bertol
Fortunata – Eva Caballero
Mauricia – Yolanda Fernández
Maxi – Julio Montañana Hidalgo
Benito – Juan Carlos Pertusa
Juanito – Jorge Yumar

Escenografía: Arturo Martín Burgos
Iluminación: Juanjo Llorens
Videoescena: Álvaro Luna y Elvira Ruiz Zurita
Vestuario, caracterización y utilería: Ana Montes

Ayudantía de dirección y regiduría: Héctor del Saz
Dirección artística de LaJoven: José Luis Arellano García
Presidente Fundación Teatro Joven: David R. Peralto
Dirección de producción: Olga Reguilón Aguado
Coproducción: Fundación Teatro Joven – Comunidad de Madrid

Edad recomendada: a partir de 12 años
Duración: 1h 50min.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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