Posguerra en Nápoles, una broma muy seria

Posguerra en Nápoles, una broma muy seria

Una excelente comedia sin acritud para contar con buen humor las miserias y esperanzas de la posguerra en esa ciudad italiana prima hermana nuestra. Con sobresalientes adaptación y dirección, es una excelente producción con un reparto magnífico. Un dechado de risa sana, una crítica sin aspavientos y con moraleja positiva de las que tanto necesita la situación vigente.

El napolitano Eduardo De Filippo (1900-1984) pasa por ser una gloria del teatro italiano. ‘Napoli milionaria!’ se estrenó en 1945 hacia la mitad del medio siglo prolífico de este autor con cuarenta comedias en su haber. Él mismo la llevó al cine con prontitud y hasta ha dado lugar a una ópera con música de Nino Rota. Se ambienta en el período final de Mussolini, el desembarco aliado y la retirada alemana, pero no se oye un tiro ni hay desolación ni más muerto que uno fingido. Retratar situaciones difíciles sin cargar las tintas es un mérito a destacar frente al tremendismo que por aquí todavía impera. Ver el lado cómico de un régimen que se desmorona y de otro que surge caótico, de una transición en la que impera el cambio de chaqueta, la doble moral y el trapicheo es la forma de sobrevivir, resulta liberador dentro de nuestro gusto patrio por la tragedia y el esperpento. Hay que ser italiano, mejor dicho, un italiano del sur, un napolitano, para poder hacerlo, y hay que vivir en un país como ese, en el que casi nada se toma en serio, para no ser linchado en el intento. Figúrense algo parecido con la posguerra española.

La familia Jovine vive del estraperlo que Amalia ‘doña Ama’ organiza mientras que su marido Genaro ‘don Gená’ se las da de probo y honrado mirando de refilón al despacho de café, el trasiego de paquetes y el doble fondo de la cama matrimonial donde moran pasta, harina y otras vituallas escasas o imposibles en la ciudad. Se critica al régimen fascista bajo cuerda y se sale adelante como se puede: ‘Ha da passà ‘a nuttata’, terminará la nochecita y mejorarán las cosas. Y efectivamente, llegan los americanos y es el momento de hacer negocios fáciles, prestamismo abusivo como doña Ama, venta de neumáticos robados como el hijo Amadeo con el compadre Pepe El Gato, contrabando con la abundancia que aportan los soldados aliados y el sueño de ligar con alguno para salir de pobre como le sucede a la hija María Rosaria. En el tumultuoso cambio de dueños, Nápoles es un tumulto y don Gená desaparece. Y no contamos más, porque nos estamos pasando.

Juan Carlos Plaza-Asperilla ha optado por no traducir el dialecto napolitano en caló o en cheli o en andalú, y ha hecho bien, creemos. Antonio Simón ejerce una dirección competente en la representación, apoyado en una escenografía, iluminación y vestuario que envuelven perfectamente la acción con realismo suavizado, algún toque surrealista como el lecho vertical del velatorio fingido o las nuevas paredes de la vivienda remozada cuando llegan las vacas gordas. Y la misma dirección competente en el terreno actoral dotando al reparto de una autenticidad y viveza expresiva que va más allá del ocurrente texto y del bien tramado argumento para redondear la faena. Es una delicia ver evolucionar, expresarse y comportarse a los once actores y actrices. Así se imprime un ritmo mantenido y un interés sostenible a la pieza que con sus dos horas de duración no cansa en ningún momento.

Elisabet Gelabert está a la altura de ese personaje que es el gozne de la trama, esa Amalia tan real y tan compleja, tan lista bajo una apariencia banal. Roberto Enríquez tiene que cargar con el bobo del marido y con su discurso moral, que no es poca cosa en estos incrédulos tiempos; y lo hace muy bien, con un deje gallego que no es napolitano pero como si lo ‘fusiese’. Raúl Prieto es un excelente Enrique el guapo y consigue un cínico entrañable, un malo de pacotilla y un personaje maldito más que sumar a su cuenta especializada. La cobertura de los papeles secundarios está a la altura de los ‘primarios’. Los hijos del matrimonio están a cargo de Nuria Herrero y Dafnis Balduz; la vecina y su sobrina -Rocío Calvo y Lourdes García- valen y cuentan, aunque a Rocío le costaba arrancar con la resaca del día siguiente al estreno, y Lourdes está genial como Asunción y como Teresa, un doblete lleno de gracia e ingenio: esa sobrina protagoniza las escenas más hilarantes de la pieza. Nos quedan aún méritos que reseñar, el de Fernando Tielve como el jorobado El Ratillas que luego dobla en un doctor muy serio y cariacontecido, y los de José Luis Torrijo como Ricardo, el contable, y Mario Zorrilla como Pepe el gato.

Nada se nos documenta acerca de los dos intermedios musicales tan excelentemente interpretados por Torrijo y Herrero, canciones napolitanas de un repertorio bien extenso que es gloria de la música popular mediterránea. Pero en fin, ‘Nápoles millonaria!’ es una bendición sensible, sentimental y bondadosa que compensa las muchas memorias escoradas, denuncias desorbitadas y reivindicaciones desnortadas que pululan como pandemia de la cultura oficial subvencioonada.

pd.- En la temporada 2015-2016, pudo verse otra obra de De Filippo, ‘Navidad en casa de los Cupiello’ en el María Guerrero (ver nuestra reseña) que, al contrario de esta, nos motivaba este comentario: Una comedia napolitana de 1931 convertida en un esperpento ibérico de 2016. Una pieza muy apropiada para ir al teatro en familia en estas fiestas navideña, pero con una perjudicial adaptación trufada de manifestantes antideshaucios y policías antidisturbios que no vienen a cuento. Floja puesta en escena, irregular interpretación, innecesarias morcillas ambientales en lo que es un simpático vodevil sin trascendencia’.

Calificación del espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 9
Texto, 8
Versión, 8
Dirección, 8
Escenografía, 7
Interpretación, 8
Producción, 8

Teatro Español
¡Nápoles millonaria!
de Eduardo de Filippo
24 Febrero – 28 Marzo 2021
Dirección: Antonio Simón
Traducción y adaptación: Juan Asperilla

Reparto:
Dafnis Balduz como Amadeo, hijo
Rocío Calvo como Adelaida
Roberto Enríquez como Genaro
Óscar de la Fuente como Comisario Ciapa
Lourdes García como Asunción / Teresa
Elisabet Gelabert como Amalia, mujer de Genaro
Nuria Herrero como María Rosaria, hija
Raúl Prieto como Enrique el guapo
Fernando Tielve como Doctor / El Ratillas
José Luis Torrijo como Ricardo, el contable
Mario Zorrilla como Pepe el gato

Equipo técnico artístico:
Diseño de espacio escénico: Paco Azorín
Ayudante de escenografía y atrezzo: Fernando Muratori
Diseño de iluminación: Pedro Yagüe
Auxiliar de iluminación: Kike Chueca
Diseño de vestuario: Ana Llena
Ayudante de vestuario: Tania Tajadura
Diseño de sonido: Lucas Ariel Vallejos
Auxiliar de sonido: Fernando Díaz
Diseño de videoescena: Pedro Chamizo
Movimiento escénico: Luis Romero
Ayudante de dirección: Gerard Iravedra
Residencia de ayudantía de dirección: Marlene Michaelis Breva
Fotografía: Jesús Ugalde
Una producción de Teatro Español.

Precio
De 6 a 22€
Hora
Martes a domingo / 19h
Duración
2 horas.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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