AUTOR DE ‘PRONTO SEREMOS FELICES’ (DESTINO)

Ignacio Vidal-Folch: «En la Praga comunista a partir de las dos de la tarde no trabajaba nadie, era un sistema inviable»

"En Praga conocí a Alfonso Rojo, hicimos unos viajes desaforados, él conducía 20 horas y yo cuatro"

Estamos en una crisis permanente en todos los ámbitos sociales, estamos en una tormenta perfecta. A lo mejor es divertido pero yo todavía no he visto la gracia

El escritor y periodista Ignacio Vidal-Folch acaba de sacar nuevo libro, ‘Pronto seremos felices’ (Destino) y en Periodista Digital cuenta todos los detalles de una obra elegante, ingeniosa tierna y sorprendente.

Un viajante comercial español dedicado al import-export trabaja en el establecimiento de su empresa en los países del Este. Mientras el orden mundial se resquebraja y tras los años convulsos pasados en Praga, en Budapest, Sofía, en Moscú…, años de aprendizaje, de amistad, de amor, vuelve a esas ciudades en las que se reencuentra con algunas de las personas esenciales de su vida, que como él, ya no son las mismas.

El viaje de vuelta a Praga, que oficialmente tiene como objeto una transacción comercial, se convierte en el punto de partida de un asombroso itinerario vital impulsado por el reencuentro con Kamila, su eficiente y fiel colaboradora durante años que desapareció de pronto como si una movediza tierra de oscuros intereses políticos se la hubiera tragado.

La búsqueda de Kamila es sólo el comienzo de otros reencuentros que descubrirán al protagonista quiénes eran realmente las personas con las que convivió, qué había por debajo de lo que no sabían, o no podían contar.

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Esta es una novela sobre la juventud. Muestra cómo la juventud pasa y va dejando su huella. Es una novela de definición de los personajes, de resolución de dudas de quien es uno y de quienes son los demás. Es una meditación de las capacidades, de la mente humana, para la literatura, para la fantasía, para crear relatos que nos salvan de la crudeza de la realidad. El arte, la novela y la escritura mejoran la vida.

En la primera parte de la novela cuento la historia de Kamila que es desechada de la sociedad, es una desgracia. Pero no puedes solo contar la desgracia porque la vida no es así. Lo compensa con la historia de un encuentro en el tren, con una historia equilibrada.

En la novela hay una narración de la destrucción de una vida y por otro lado la construcción de una historia de amor.

En Praga conocí a Alfonso Rojo, hicimos unos viajes desaforados, él conducía 20 horas y yo 4.

Lo que más me fascinaba en aquel mundo (Europa del Este) es el tiempo que se perdía. En Praga a partir de las dos de la tarde no trabajaba nadie, no funcionaba nada, ni los restaurantes. Todos se iban por la tarde a la taberna. No eran solo unas pocas personas, era medio país.

Económicamente no era viable, por eso se cayó el sistema comunista. También por la falta de libertad, la sensación de que te están mintiendo siempre, una censura insoportable.

No me puedo quejar sobre los Países de Europa del Este porque sería una frivolidad terrible. Sobre Praga hay un libro precioso y la nostalgia que sentía de Praga llevó al autor a escribir ese libro. Cuenta una Praga que yo alcancé a ver, una Praga vacía, sin turistas y que para mi era comodísima.

El turismo en Praga es muy difícil de contar. Lo mismo pasa en Barcelona, estamos ahora reformando la Diagonal para que las tiendas puedan tener una mejor prolongación. Praga en ese sentido está perdida, es una ciudad preciosa pero para los vecinos de allí es algo insoportable.

El título ya tiene una entonación irónica, al mismo tiempo estás declarando que eres infeliz. El humor para mí es esencial, siempre está en mis libros. Yo leí mucho a Valle-Inclán que hasta en las tragedias está haciéndote reír de muy buen grado.

Todo está en crisis: la prensa, los lectores de literatura, los suplementos culturales, la literatura sufre una crisis de identidad por todo tipo de intrusismos. Estamos en una crisis permanente en todos los ámbitos sociales, estamos en una tormenta perfecta. A lo mejor es divertido pero yo todavía no he visto la gracia.

Ignacio Vidal-Folch es autor del libro de cuentos ‘Amigos que no he vuelto a ver’ (1997) y de las novelas ‘No se lo digas a nadie’ (1987), ‘La libertad’ (1996) y ‘La cabeza de plástico’ (1999). Sus obras le han valido un puesto entre los escritores más distinguidos de la actualidad. ‘Turistas del ideal’ (Destino, 2005) es el primer volumen de una trilogía, al que ha seguido ‘Contramundo’ (Destino, 2006).

A la espera de la tercera entrega, su último libro publicado es la selección de relatos ‘Noche sobre noche’ (Destino, 2009). Su faceta como topógrafo sentimental se recoge en el volumen Barcelona: ‘Museo secreto’ (2009), una guía literaria de la ciudad donde nació, ya desaparecida bajo aguas pantanosas.

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