LOS ENREDOS DEL VATICANO

España está mucho mejor de que lo que dice este Papa, que no condena la tortura en la Venezuela chavista

España está mucho mejor de que lo que dice este Papa, que no condena la tortura en la Venezuela chavista
El Papa Francisco con Evole, en LaSextaTV. EP

La primera en la frente (¡Manda huevos!: El Papa Francisco dice que viajará a España ‘cuando haya paz’).

La segunda en el pecho (El Papa Francisco ‘bendice’ el Islam y no tiene una palabra en Marruecos para los cristianos perseguidos en tierras islámicas).

Y la tercera, una buena patada en esta ocasión, nos la ha dado el Papa Francisco a los españoles este domingo, a traves de LaSextaTV (¿Por qué el Papa Francisco da una entrevista a Jordi Évole que sirve en España como arma contra la derecha? )

Hay que ser muy meapilas y tener tragaderas como puertas para limitarse a calificar de ‘enigmáticas’ las insultantes declaraciones que el Papa Freancisco hizo sobre España en el vuelo Roma-Rabat.

Preguntado por una periodista española sobre cuándo visitará nuestro país, Francisco respondió que «cuando haya paz» (Alfonso Ussía incendia la COPE por el trato piadoso hacia el fallecido monseñor Setién, el amigo de los etarras).

Lo cierto es que el cabeza de la Iglesia ya ha viajado a potencias cristianas como Emiratos Árabes, Corea del Sur, Turquía, Sri Lanka, Birmania y este fin de semana, a Marruecos. También ha estado en las vecinas Francia y Portugal. Y en Irlanda, Polonia, Grecia, Suecia, Rumanía, Bulgaria…

Pero España, país que guste o no convirtió el catolicismo en religión universal, nunca acaba de encontrar hueco en la agenda (¡Con la Iglesia hemos topado!: Mitin de Torra en un monasterio con la abadesa aplaudiendo a rabiar).

Como escribe Luis Ventoso este 1 de abril en su columna de ‘ABC’, en general, y tal y como se volvió a percibir anoche en una singular entrevista televisiva, el tono hacia España suele ser de reconvención.

«Y bien está, pues ciertamente podemos mejorar en muchos aspectos. Sin embargo, tal vez al Papa no le estén facilitando una fotografía bien enfocada de lo que hoy es España».

El país que no encuentra la paz resulta que es uno de los más seguros del mundo, con una tasa de delitos que está 17 puntos por debajo de la media de la UE. En cuanto a homicidios y asesinatos, han caído un 30% respecto a hace tres décadas (El obispo emérito de San Sebastián se olvida del miserable Setién: «La condena de la Iglesia a ETA fue excesivamente escueta» ).

Hoy la cifra media es de 0,7 muertes violentas por cien mil habitantes. En el oasis de Maduro son 57 muertos; en México, 16,3; en Rusia, 11; en Argentina, 6,5.

«Otro reproche que se le suele hacer a España -y a toda la UE- es su dureza de corazón ante la ola de inmigrantes y refugiados. Todo es mejorable, pero jamás se reconoce el esfuerzo que en los últimos años ha hecho nuestro país».

En España, un Estado medio de 46,5 millones de habitantes, viven 769.000 marroquíes registrados, 673.000 rumanos y una gran comunidad latinoamericana.

En la actualidad hay dos millones de musulmanes. Los casos de acoso y violencia contra el extranjero son muy bajos en relación a otras naciones y la integración, bastante ejemplar (y quien no lo crea que se dé una vuelta por el Molenbeek bruselense, el Este de Londres o los suburbios de París).

Existen más ejemplos de la buena entraña moral del pueblo español, líder mundial en donación y trasplante de órganos. Cuando en 2011 se registró el pavoroso terremoto de Haití, España fue el tercer país en donaciones (‘El Puma’ despotrica contra el tirano Maduro y el ‘pringoso’ Papa Francisco).

Cuando en 2015 tembló Nepal, los que más dinero enviamos en las primeras 24 horas fuimos nosotros. Según las encuestas de Eurostat, dentro de la UE somos los que más apoyamos la ayuda al desarrollo, junto a alemanes y portugueses.

Por último, el país que no encuentra la paz ha dado un salto de gigante económico respecto a la generación de mis padres; y debe resultar bastante agradable, porque el año pasado recibió 82 millones de turistas, encantados con la cordialidad de la gente, la tranquilidad, el buen humor y el gusto por vivir imperantes.

«Tenemos que mejorar, sí. Pero un poco de simpatía activa también ayuda…»

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