Nueve orejas y dos indultos en la última corrida de Maracaibo

Nueve orejas y dos indultos en la última corrida de Maracaibo

Con nueve orejas y dos indultos terminó la Feria de la Chinita en la ciudad occidental venezolana de Maracaibo, que tuvo en su último espectáculo al francés Juan Bautista Jalabert, al español David Fandila «El Fandi» y al venezolano Erick Cortéz como triunfadores.

El galo obtuvo dos orejas simbólicas en su primero toro que fue indultado y cortó dos orejas en su segundo, mientras que «El Fandi» cortó otra oreja en su primero y dos simbólicas del segundo toro al que también le perdonaron la vida.

El venezolano Erick Cortéz se alzó con dos trofeos en esta corrida de cierre.

Se lidiaron seis toros venezolanos, cinco de Rancho Grande y uno del Prado, que dieron espectáculo y divirtieron a esta singular afición.

La plaza registró poco más de media entrada, los tres toreros fueron sacados a hombro por la puerta grande al finalizar la corrida.

Cortéz, palmas y dos orejas.

Jalabert, dos orejas simbólicas y dos orejas en el quinto.

«El Fandi», oreja y dos del que le perdonaron la vida.

Al que abrió plaza no lo quiso ver Cortéz con el percal, dejando que recibiera un puyazo largo y medio par de banderillas.

El diestro realizó a continuación una serie templada con la derecha, dos desplantes, tres naturales y un remate. El toro no daba para más, y lo mató de estocada y tres descabellos.

Tediosa y larga faena a su segundo para la galería, incitándola al indulto que el presidente en justicia no otorgó.

Con verónicas saludó el francés a su primer toro, que mostró buenas hechuras con las manos en las tablas de la barrera en el último tercio para plasmar varias tandas con la derecha y redondos rematados con el molinete.

Prolongó el trasteo con circulares y adornos, el público pedía que le perdonaran la vida y el presidente generoso lo complació. El toro número 89, de nombre Fogonero y de 447 kilos.

Al quinto lo toreó con armoniosa faena con la muleta, lo que fue suficiente para que esta afición que padece de indultitis crónica volviera a pedir el perdón.

Con larga cambiada de rodilla «El Fandi» recibió a su primero, su varilarguero le pegó buena vara y lo dejó listo para el maestro, que adornó los lomos con seis banderillas.

En la boca de riego, con las rodillas en tierra le sacó escalofriantes muletazos que pusieron a trabajar a los músicos, y prolongó la faena con derechazos redondos, circulares y desplante, muy del gusto de la afición local.

Volvieron a pedir otro indulto que esta vez no concedieron y lo premiaron con dos orejas y vuelta al ruedo al toro en el arrastre.

Meció al que cerró plaza en pausadas verónicas que remató con revolera, para luego clavar cuatro pares de garapuyos que adornaron los lomos del toro, entre la algarabía local.

Brindó a los areneros y sentado en el estribo comenzó el último tercio a un toro de bonita lámina al que le hizo largas y variadas faenas con largas series de pasos de todas las marcas.

Los tendidos comenzaron a pedir el indulto y el presidente le perdonó la vida al toro del hombre andino con la divisa de El Prado numero 117 de 480 kilos poniendo fin a la Feria.

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