El presidente español, Rodríguez, ha afirmado que la experiencia española de autonomía es una «muy buena experiencia» para trasladar al Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. Una de dos, o el presidente ignora el Derecho Constitucional marroquí o, si lo conoce, está intentando justificar la violación del Derecho Internacional. Su responsabilidad, por negligencia o culpa, es ineludible.
El comunicado conjunto de la IX Reunion de Alto Nivel hispano-marroquí dice en su apartado 25 que
España considera que esta proposición (la de «autonomía» para el Sahara presentada por Marruecos), fruto de esfuerzos serios y creíbles, constituye una contribución positiva en el marco de las negociaciones substanciales para alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que asegure el principio de autodeterminación, en el marco de las resolucions 1754, 1783 y 1813 del Consejo de Seguridad.
Según la transcripción que hace la Moncloa de la rueda de prensa conjunta entre los primeros ministros español y marroquí, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero brindó ayer un apoyo moderado a la propuesta de Rabat de resolver el conflicto del Sáhara Occidental otorgando a la ex colonia española una autonomía, pero bajo la soberanía de Marruecos.
Puedo decir que la experiencia española en estos treinta años de Constitución que acabamos de cumplir sobre lo que ha sido el desarrollo autonómico es una experiencia de éxito. Compatibilizar autogobierno con proyecto común es un equilibrio muy positivo. Eso sirve, lógicamente, para la perspectiva española.
En la perspectiva de lo que plantea como un proyecto en torno a la cuestión, vamos a decir tradicional, del Sahara, he expresado antes y hoy un convencimiento al Primer Ministro marroquí, y es que tiene que haber un acuerdo entre las partes, un acuerdo razonable entre las partes, auspiciado por Naciones Unidas, en donde España siempre va a ser colaborador activo. Y seguramente en un acuerdo entre las partes hay que tener la capacidad de ceder posiciones y de flexibilizar.
Pero, desde luego, la experiencia de España, la experiencia autonómica, es una muy buena experiencia.
Me permito sugerir al presidente Rodríguez la lectura de un artículo que acabo de publicar (perdón por la autocita) en el número 7 de la Revista de Estudios Autonómicos y Federales:
«La propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental de 2007: una antigua propuesta sin credibilidad»
Ahí demuestro que la autonomía en el Sáhara Occidental es imposible. Y lo es porque la propuesta marroquí dice que en el territorio del Sáhara Occidental el rey tiene todos los poderes que le da el artículo 19 de la Constitución marroquí… ¡¡¡que son poderes absolutos!!! En consecuencia, reconocer que el rey tiene el Sahara Occidental los poderes que le da ese artículo 19 es incompatible con cualquier forma de autonomía. Hasta un simpatizante crítico de la causa marroquí, Bernabé López García, lo reconoce en un artículo publicado hoy.
Por eso resulta ridículo el argumento de algunos analistas marroquíes que llegan a comparar la propuesta que Marruecos ha presentado en 2007 de «autonomía» para el Sahara Occidental ¡con la autonomía que tiene el archipiélago de las islas Aaland!. Y es que, para que la «autonomía» del Sahara Occidental fuera comparable con la del archipiélago Aaland… ¡Marruecos tendría que ser comparable a Finlandia! Una comparación así sólo puede calificarse como de insulto a la inteligencia.
