Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Al Qaida del Magreb Islámico: genealogía de una mentira

Nos mienten. La supuesta organización «Al Qaida del Magreb islámico» o «AQMI» (nueva denominación del «Grupo Islámico Armado») no es un puro fruto del «yihadismo», sino que es un instrumento de los servicios secretos marroquíes. Lo acaba de confirmar el fundador del Grupo Islámico Armado, Abdelhak Layada.

En su momento (18-IV-2005), publiqué un trabajo, titulado «El terrorismo y el islamismo como instrumentos de la política marroquí«. Allí, decía que:

La principal organización terrorista argelina, el Grupo Islámico Armado (GIA), encontró en Marruecos un apoyo decidido. Esto no es una especulación: es algo que ha confesado (eso sí, después de caer en desgracia) el entonces ministro del Interior marroquí, Driss Basri (todopoderoso visir en los últimos veinte años del reinado de Hassán II). De Marruecos llegaban las armas que usaba el GIA, en Marruecos se refugiaban los terroristas del GIA que huían de Argelia tras perpetrar las masacres… y a Marruecos beneficiaban los objetivos del terrorismo del GIA.
De entre esos objetivos había uno general: debilitar a Argelia para así debilitar al principal apoyo del Frente Polisario en aquella época, y otro particular: liquidar a ciertos dirigentes del Frente Polisario. A esta última tarea, tan conveniente para Marruecos, se entregó con notable dedicación el GIA.

Ahora, el fundador del Grupo Islámico Armado, Abdelhak Layada, acaba de hacer unas importantes declaraciones en el diario marroquí Al Massae (25-XII-2008) de las que se ha hecho eco el diario argelino Al Khabar (27-XII-2008) que confirman lo que yo avancé en 2005. Por su interés, reproduzco el artículo.

Layada revela nuevos datos sobre su estancia en Marruecos en 1993:
«El rey Hassán II apoyó al GIA»

El fundador del Grupo Islámico Armado (GIA), Abdelhak Layada, ha revelado que su estancia de 5 meses en Marruecos en 1993 lo fue por invitación de los servicios secretos marroquíes y no para encontrarse allí con los «argelinos afganos». Además mencionó que el rey Hassán II solía apoyar al GIA.

En una entrevisa con Al Massa (diario marroquí), el jueves, Layada descubrió una versión diferente de la ya conocida historia de su estancia en Marruecos. Dijo:
«No había ido a Marruecos a visitar a los argelinos afganos allí, porque ellos ya estaban en Argelia. Al contario, fui a Marruecos tras contactar con responsables de los servicios secretos allí que me dijeron que altos responsables del Palacio Real querían encontrarse conmigo».
Layada, que había sido liberado en marzo de 2006 en el marco de la política de reconciliación nacional, reveló que se reunió con el entonces ministro del Interior, Driss Basri, en Rabat, añadiendo: «Basri me dijo: ‘bienvenido a tu segunda patria».

Además negó que hubiera sido detenido en Marruecos. Añadió: «Entré en el Palacio Real como Emir nacional del GIA. Hablé un cuarto de hora con Hassán II, y no quiero revelar lo que nos dijimos, excepto que me chantajeó con el asunto del Sahara Occidental».

Sin embargo, Layada denegó la versión oficial que sostenía que Khaled Nezzar le había entregado a las autoridades marroquíes. Afirmó: «Lo que Nezzar dijo no es cierto, porque él fue destituido el 25 de julio de 1993, mientras que yo fui entregado a las autoridades argelinas el 2 de agosto de 1993, es decir, 7 días después de su destitución».

El fundador del GIA criticó a los responsables marroquíes y les acusó de traición. Afirmó: «me pregunto por qué Marruecos nos apoyó, si éramos terroristas». Los observadores dijeron que tales declaraciones suscitarán la controversia entre ambos países, porque confirman las acusaciones de Argelia a Marruecos de Estado que apoya el terrorismo proporcionando refugio a los terroristas y haciendo la vista gorda sobre las actividades terroristas en la frontera.

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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