El parqué español respira este 3 de mayo de 2012 con dificultad pero consigue sortear los resultados de la subasta de deuda española, en la que el Tesoro ha colocado hace unos momentos 2.516 millones de euros en bonos u obligaciones con fuerte demanda.
Es cierto que la primera reacción del Ibex ha sido bajista, pues se ha alejado de máximos del día. Explica Finanzas que media hora después de la subasta, las aguas vuelven a su cauce y el verde manda en la Plaza de la Lealtad.
Según explica en Serenity Markets el analista José Luís Cárpatos en relación con la subasta, «se cumplen las previsiones: subida de tipos y se coloca más deuda del objetivo inicial y la sospecha sobre el aumento de participación de la banca nacional vuelve a subir, lo que produce un efecto contraproducente en nuestros bancos».
Ahora bien, sostiene este experto, «esta situación no es sostenible porque se asumen muchos más riesgos por ambas partes, bancos por tener deuda nacional que traerá problemas si hay rebajas o reestructuraciones y las subidas de tipos no son asumibles por el estado».
En todo caso, el mercado sigue cogido con alfileres y todas las posibilidades están abiertas, sobre todo porque ahora hay que sortear el otro punto caliente del día, que está en Barcelona donde se celebra la reunión del BCE. De momento, la cautela manda.
La responsabilidad de las subidas dentro del Ibex es para Repsol, Telefónica, Iberdrola y BME, que se anotan alzas de entre el 1% y el 2%. Además, Santander y BBVA ponen de su parte con ganancias que también rondan el 1%.
El Ibex se anda metidos en los mínimos desde que comenzó la crisis y ya no tiene muchas opciones en caso de que las cosas vengan mal dadas.
De perder los actuales niveles, los analistas técnicos hablan de un viaje seguro de cómo mínimo los 6.000 puntos, aunque veremos si todo se queda ahí. Pero para eso le hace falta otro impulso bajista que podría llegar con alguna de las dos citas de hoy.
La principal será la reunión que celebrará el BCE en Barcelona. No se esperan cambios en los tipos de interés pero si en el mensaje que pueda lanzar el presidente de la institución, Mario Draghi. El color de su discurso será muy probablemente el color que finalmente tengan los selectivos del Viejo Continente.
«Hay una gran probabilidad de que Draghi vuelva a ser muy pesimista», apunta el analista de la firma Joseph Capurso del Commonwealth Bank of Australia.
Para José Luís Cárpatos, analista de Serenity Markets, las subidas tienen más que ver con un ajuste al cierre de Estados Unidos. También considera importante ver qué pasa con la postura de Alemania, que de momento se está negando a apoyar cualquier programa de compra de bonos por parte de la institución.
Según comentan en Link Securities, en los últimos días se ha hablado sobre la posibilidad de un nueva subasta de liquidez a bajo coste (LTRO), «algo que, por ahora, descartamos». Tampoco estos expertos ven factible que el BCE, en boca de su presidente Draghi, anuncie nuevas compras de bonos soberanos en los mercados secundarios.
Así las cosas, además de la fuerte sobreventa acumulada y el ajuste al cierre de Nueva York, las bolsas se echan hoy a la boca los buenos resultados que ha presentado el banco francés Societé Generalé, lo que le sirve para anotarse un rebote de casi el 4%. En las plazas europeas, esta inercia alcista deja al CAC con ganancias del 1%, mientras que el DAX se anota otro 1% y el Ftse se conforma con alzas del 0,5%.
En el mercado de deuda, la prima de riesgo español subía y se situaba en los 425,2 puntos básicos unos minutos después de la apertura, con un rendimiento del 5,871%, frente a los 424,8 puntos básicos en los que cerró ayer. Por último, en el mercado de divisas, el euro ganaba posiciones frente al dólar y al comienzo de la jornada de hoy el cambio entre las dos monedas se situaba en 1,3156 unidades.
Tal y como apunta Cárpatos en su video crónica de apertura, con estas condiciones, todo sigue «muy confuso, muy volátil y cualquier cosa es posible durante la sesión». Y un último dato para la reflexión. Se acaba de conocer la confianza de los consumidores españoles, que está literalmente por los suelos y ha arrojado una de las lecturas más bajas desde que se publica el índice.

