«Muéstrame el camino hacia el próximo whiskey bar y no preguntes por qué”, cantó en su día Jim Morrison, el famoso cantante de The Doors, en la Canción de Alabama, compuesta mucho antes por el dramaturgo Bertolt Brecht y el músico Kurt Weill, canción que ha tenido innumerables versiones a lo largo de la historia, entre las que no faltan las voces españolas de, por ejemplo, Ana Belén, Miguel Ríos o Javier Gurruchaga . Todos ellos han cantado a la luna de Alabama, como lo hiciera en su día Lotte Lenya, esposa del compositor, Kurt Weill.
La popularidad de la canción se ha mantenido a lo largo de ocho décadas, ya que es original de la ópera Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny (fechada en 1927-1929), que escondía una severa crítica del capitalismo poco antes de la gran depresión y de la ascensión de Hitler al poder y que en la versión de Mario Gas fue estrenada ayer en las Naves del Teatro Español.
Cogorza en el bar local. Una crítica mucho menos mordaz a la locura del capitalismo actual, aunque divertida y entretenida, se encuentra en la película de Andy Tennant Sweet Home Alabama, comedia romántica protagonizada por una espléndida Reese Witherspoon, que fue todo un récord de taquilla en los Estados Unidos. La joven actriz interpreta a Melanie, una diseñadora de moda en lo más alto de su carrera que vive su esplendor en la ciudad de Nueva York, aunque debe encaminar sus pasos temporalmente a la pequeña población de Alabama donde se crió para solicitar el divorcio a su primer marido, quien no parece estar por la labor.
En este periplo por Pigeon Creek, el pueblo de sus orígenes, podemos ver continuas referencias a la bebida, especialmente por la profusión de cervezas, vino o champán, que se van sucediendo por la pantalla. Y por supuesto, también por los cócteles, como el Dry Martini que la chica pide en la barra del bar local y que acaba siendo ingerido por su primer marido, lo que no es óbice, sino más bien acicate, para que Melanie y su amigo de la infancia Bobby (un gay todavía dentro del armario, otra clara diferencia entre Pigeon Creek y Nueva York) beban hasta coger una monumental cogorza, en una escena en la que las mesas están continuamente cubiertas de vasos de shooter de Alabama Slammer continuamente vaciados, motivo más que oportuno para repescar aquí este cóctel, muy popular en el mundo anglosajón.
Lógicamente, el exceso de cócteles llevará a nuestra protagonista a decir cosas que no hubiera querido y a tener que sufrir a la mañana siguiente una resaca tan monumental como la cogorza de la noche anterior. Sin caer en el error del abuso del alcohol, acompañemos a Melanie en su vuelta a los orígenes, y aprendamos a disfrutar de combinaciones que, aunque populares al otro lado del charco, aquí no son usualmente tan accesibles como debieran.
¿CÓMO SE HACE EL ALABAMA SLAMMER?
· Alabama Slammer: en un vaso alto con hielo servir dos partes de Amaretto, dos partes de sloe gin (licor inglés, elaborado con endrinas salvajes y ginebra y envejecido en botas de roble) y una parte de Southern Comfort (licor elaborado a partir de whiskey, melocotones, hierbas y naranjas, original de Nueva Orleans). Revolver bien y añadir al final un chorrito de zumo de limón recién exprimido.
· New York Slammer: en coctelera con hielo troceado, verter a partes iguales sloe gin, whisky, licor Galliano, triple seco y zumo de naranja. Agitar, colar y servir en vaso alto con hielo. Adornar con una rodaja de naranja y una guinda roja.
· Alabama Slammer (variante): en coctelera con hielo, verter un tercio de whiskey, un tercio de Cointreau y un tercio de zumo de naranja. Agitar, colar, y servir en copa de cóctel o en vaso bajo con un poco de hielo, adornando con una rodaja de naranja.
· Alabama Slammer (shooter): en vaso de chupito (mejor un poco alto) poner una copita de Southern Comfort y completar con soda. Golpear contra la mesa protegiendo el vaso con una servilleta y beber de un trago. Puede variar el contenido de alcohol, e incluso poner la mezcla del Alabama Slammer original.
MÁS SOBRE LOS INGREDIENTES DEL ALABAMA SLAMMER.
· Southern Comfort: es uno de los pocos licores originarios de América y, seguramente, el más antiguo. Se trata de una combinación de melocotones y Bourbon y se considera que fue inventado en New Orleans o en St. Louis, Missouri, donde se producen actualmente. Además del aroma del melocotón, tiene un ligero sabor a naranja y hierbas, lo que lo hace un licor relativamente fuerte de sabor a pesar de su ligero dulzor. Podría muy bien ser un whisky muy aromatizado, adecuado para beberlo como trago largo refrescante en las cálidas tardes, si bien algunos bebedores lo prefieren como bebida de sobremesa, teniendo mucha aplicación en la coctelería debido a su versatilidad y su riqueza aromática. Suele tener casi 50% de alcohol. Hay quien lo considera una versión americana del Drambuie, el conocido licor de whisky.
· Sloe Gin: en Gran Bretaña, existen distintos licores de frutas, como el ginger whisky (licor de whisky y jengibre), el whisky mead (licor de whisky con hidromiel), o el raspberry brandy (aguardiente de frambuesa). Sobre ellos sobresale el sloe gin, que es un licor dulce o cordial obtenido de la maceración de endrina en ginebra). Nuestro pacharán es distinto, aunque se podría considerar que son primos. El árbol del que se obtienen los frutos es el endrino (en inglés, blackthorn), muy relacionado con la tradición celta y las prácticas mágicas. Sus frutos (denominados sloes o slaes), cuando están maduros se vuelven tolerables al gusto, y producen tras su maceración en ginebra este licor fuerte aunque suavemente dulce conocido como ‘sloe gin’.
