¿Saben qué año fue ese? Pues resulta que el año 1989 fue todo un hito en la historia mundial y se conoce como el “Año de los Milagros”. Sí, por la áída del muro y todo eso, pero para la Maison Krug también fue un año muy especial, pues durante la vendimia de 1989 se seleccionaron las uvas de lo que, más de veinte años más, es decir, ahora, se convertiría en su Collection 1989.
Krug Collection es la expresión más perfecta, según declara la casa, de la longevidad legendaria de los champagnes Krug, longevidad que sin duda yo mismo me permito corroborar. Estos champanes, únicos y excepcionales, son las últimas botellas de una añada excepcional que ha emprendido progresivamente una nueva fase de su
desarrollo. Aunque cada Krug Collection es exclusivo, reflejo de la personalidad propia de la añada y del estadio alcanzado durante su maduración, todos tienen en común esa alianza excepcional y tan característica de frescor y plenitud, de inspiración y madurez.
Krug Collection 1989 forma parte de la única trilogía de la historia de la casa: 1988, 1989 y 1990. El año 1989 se caracterizó por un clima cálido y seco, en que las vides se mostraron relativamente precoces ofreciendo una vendimia de preciosa madurez, la primera de Olivier Krug, vinos completos y cálidos desde las primeras degustaciones.
Debido a sus extraordinarias características, Krug decidió presentar esta añada antes del Krug Collection 1988. Hoy, tras un envejecimiento de más de veinte años en bodega, Krug Collection 1989 se distingue por una nariz de gran complejidad: sotobosque, bouquet pimentado, pastas de frutas, o bien, cáscaras de naranja confitadas y notas de pan de miel. La boca es sumamente suave y generosa. En suma, Krug Collection 1989 es un vino muy expresivo, cuyos aromas se armonizan magistralmente. La energía y el frescor que se expresan paralelamente ponen de relieve la facultad de Krugpara sorprender y revelar el sello distintivo de un año apasionante.
Se considera que el champagne no mejora una vez transcurrido su periodo “normal” de maduración. Krug es la excepción de la regla y ofrece una longevidad excepcional; en particular para sus añadas que, conservadas en condiciones ideales, continúan su maduración durante años, e incluso décadas, revelando entonces facetas inéditas de su personalidad.
Y volviendo a la longevidad que comentábamos arriba, conviene conocer que el secreto de su longevidad reside en la primera fermentación Krug, realizada exclusivamente en pequeñas barricas de roble. Este método favorece una evolución lenta y prolongada que garantiza a la vez madurez y frescor.
La selección de las parcelas, que pueden ser más pequeñas que un jardín pero inmensas por su carácter, y la orquestación minuciosa de estos vinos en los ensamblajes Krug, contribuyen a este potencial de crianza excepcional.
Tras un periodo de quince a veinte años, comienza en cierta manera una “segunda vida” para los Krug de añada, durante la cual su equilibrio evoluciona a medida que las notas individuales van ganando intensidad. Al final de este periodo, los Krug de añada están listos para formar parte de la familia “Krug Collection”. Las botellas de Krug Collection se enumeran por orden decreciente a medida que se van agotando. Las botellas se conservan en óptimas condiciones, a temperatura constante, en las
bodegas Krug de Reims y son garantizadas por la empresa, gracias a un certificado de
autenticidad firmado por Olivier Krug que se expide si se solicita.
Krug Collection es la expresión más perfecta de la longevidad legendaria de los champagnes Krug. Estos champagnes, únicos y excepcionales, son las últimas botellas de una añada excepcional que ha emprendido progresivamente una nueva fase de su desarrollo. Aunque cada Krug Collection es exclusivo, reflejo de la personalidad propia de la añada y del estadio alcanzado durante su maduración, todos tienen en común esa alianza excepcional y tan característica de frescor y plenitud, de inspiración y madurez.
Bueno, esto lo he dejado para el final para que no se asusten pero deben saber que el PVP recomendado es de 725 € .
