La historia de Viña Ijalba nace en la viña y se escribe desde la viña. Según nos comentan sus promotores, «escuchamos el mensaje que nos transmite la tierra. Y la tierra nos narra unos vinos honestos. Con la expresividad del tempranillo, graciano, mazuelo, garnacha, maturana y viura, componemos vinos con carácter. Vinos que retratan los infinitos adjetivos de las variedades tradicionales de Rioja. Vinos que abrazan la sensibilidad de nuestras variedades autóctonas minoritarias. La poesía de la vid vuela así a una copa de Viña Ijalba en un trayecto vinícola tan sugerente como el mejor de los viajes literarios».
Con esta voluntad de hacer una gran obra, los vinos de Bodegas Viña Ijalba logran su objetivo, no defraudan y ponen alto el listón de su producción vinícola, que se inició en 1975, cuando Dionisio Ruiz Ijalba realizó la plantación del primer viñedo de la firma en el término municipal de Villamediana de Iregua (cercano a Logroño). Don Dionisio, conocido industrial de La Rioja, tenía como actividad principal la extracción y comercialización de gravas y aglomerados. Como consecuencia de la minería a cielo abierto que practicaba para extracción de esas gravas, quedaban a su paso unos terrenos pobres, con poca profundidad de suelo agrícolamente útil, poco fértiles y con abundantes piedras. En estos terrenos inservibles para cualquier cultivo, es donde Don Dionisio plantó sus viñedos.
Y es cierto que si analizamos la viticultura de calidad en La Rioja, ésta se ha localizado siempre en los terrenos marginales, en aquellos en los que no se podía plantar ningún otro cultivo, terrenos en laderas, de poca profundidad de suelo y poco fértiles, donde las cepas daban una producción pequeña pero de gran calidad. Es evidente que los viñedos de Bodegas Viña Ijalba están situados en unos suelos totalmente similares a los de la tradicional viticultura de calidad de La Rioja, que desgraciadamente por razones económicas y de mecanización se ha ido abandonando.
Y esta bodega, además destaca por una importante novedad que fue el obtener el primer tempranillo blanco en el mundo en 2005, y después de ello, según nos cuentan, en Bodegas Viña Ijalba «nos hemos decidido a sacar nuevamente esta variedad, tras unos años de estudio de la evolución de la parte del viñedo que dedicamos a la misma»…
Y así andan, escribiendo el futuro, que en su opinión se centra en que «el futuro del vino blanco de Rioja se escribe con un regalo de la naturaleza, con el tempranillo blanco. Con una variedad mutada de forma natural a partir del tempranillo tinto con la que se elabora un blanco para aquellos que aman la tipicidad. De color amarillo verdoso, presenta aromas de flores blancas y frutas tropicales, siendo refrescante y equilibrado en el paladar, con buena persistencia. Ijalba Tempranillo Blanco se define por su frescura procedente de una variedad singular de Rioja y, como decíamos este fue el primer vino en el mundo elaborado y comercializado con tempranillo blanco, una variedad singular y genuina de Rioja.
Toda la producción de Viña Ijalba Tempranillo Blanco 2015 procede de un único viñedo: Finca La Plana, en Villamediana de Iregua, La Rioja. Es un vino ecológico ya que el viñedo se cultiva de forma ecológica, sin uso de herbicidas, ni abonos químicos, ni productos fitosanitarios de síntesis. Es un vino floral con notas tropicales, de color amarillo verdoso limpio y brillante. En nariz destacan las frutas almibaradas (plátano, cítricos, frutas tropicales), siendo en boca cargado de notas florales y de frutas cítricas, con buena persistencia. Sírvase a unos 10º C acompañando mariscos y pescados azules.
Para hay más aún, por ejemplo, el aceite ecológico Ijalba, que ha sido elaborado según la normativa comunitaria (CEE 2092/91), a partir de plantaciones situadas en una zona límite para el cultivo del olivo en La Rioja Alta, donde se obtienen menores producciones pero con un mayor perfume.
