Las novedades de Familia Torres para este invierno 2020 2/3: Purgatori 2016

Las novedades de Familia Torres para este invierno 2020 2/3: Purgatori 2016

Continuamos hoy con las novedades de la Familia Torres que iniciamos ayer con  Fransola  2018, y le hablamos hoy de un vino tinto igualmente interesante: Purgatori 2016.

Acogido a la D.O. Costers de Segre, se ha elaborado con cariñena, garnacha y syrah, realizándose la fermentación alcohólica en depósitos de cemento y de acero inoxidable y la fermentación maloláctica al 100% en barrica de roble. habiendo sido criado igualmente en barricas (40 % de roble nueve de Nevers) durante unos 15 a 18 meses. Fue embotellado en julio de 2018 y alcanza un grado alcohólico de 14,5% vol. Conservado en buenas condiciones mantendrá su potencial dentro de los próximos 10 años. Su PVP aproximado en tienda es de 30 €.

De atractivo color cereza oscuro y bien cubierto, despliega un aroma intenso y floral (violetas) y frutal (cassis) sobre un fondo de matorral mediterráneo (tomillo), al que se unen notas ahumadas y especiadas (cacao). En boca es intenso, pleno, con un tanino aterciopelado, maduro y elegante. En suma un gran vino, con sabrosa materia carnal, y un toque mineral (grafito) que es característico de su terruño.

Hablando sobre su historia, podemos comentar que en 1770, la abadía de Montserrat ordenó la construcción de la finca L’Aranyó, un lugar inhóspito y lejos del monasterio, en esta zona conocida por su clima extremo y sus duras condiciones. Allí se enviaba a los frailes desobedientes, que purgaban su penitencia labrando esta tierra. Descubrieron allí un terroir con buen potencial para elaborar un vino
superior. Según la leyenda, los grandes barriles desaparecían misteriosamente. Algunos decían que los ángeles los llevaban a las alturas.

La finca de donde procede la uva es de 200 ha, de las cuáles 50 ha se destinan a Purgatori. Se trata de unos suelos muy profundos, bien drenados y de textura moderadamente fina, donde dominan los limos. En superficie, no pedregosos, sin gravas y de color pardo amarillento oscuro. Estos suelos tienen un contenido en materia orgánica bajo y un contenido en carbonato cálcico muy alto.

En cuanto a la añada cabe destacar que tras un invierno bastante suave, se inició el ciclo vegetativo con cierta normalidad, con temperaturas más cálidas durante la primavera. Durante el verano las temperaturas también fueron suaves, sin llegar a superar los 35 °C. Las lluvias del invierno y la primavera favorecieron el buen equilibrio de las plantas. La falta de precipitaciones durante el verano y la vendimia mermaron la producción pero proporcionaron una mayor calidad. Esta escasez de lluvias durante septiembre y octubre, combinada con unas temperaturas más frescas, benefició la lenta maduración de las variedades tardías.

mañana finalizamos esta serie con otro vino igualmente interesante, el Vinyarets 2018.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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