La Suerte de Arrayán, dos grandes vinos que interpretan un paisaje inédito

La Suerte de Arrayán, dos grandes vinos que interpretan un paisaje inédito

Innovación, evolución e incorporación de nuevos conceptos vinícolas en pos de la más fiel interpretación del paisaje son los rasgos que mejor identifican los criterios que han determinado la trayectoria de Bodegas Arrayán. Veinticinco años de vida que han supuesto una evolución importante en sus diferentes gamas de vinos, familias que se presentan estos días con una nueva imagen y con una diferenciación clara dependiendo de los paisajes y los suelos de donde proceden.

Méntrida es una de las dos zonas vinícolas en las que Arrayán muestra todo su potencial, con unos vinos personales, singulares y auténticos. Estos días se acaba de presentar la familia de La Suerte de Arrayán, dos vinos de pueblo, elaborados con albillo real y garnacha respectivamente, y que proceden de un entorno único, La Suerte de Arrayán Albillo Real y La Suerte de Arrayán Garnacha.

Hablemos primero de La Suerte de Arrayán Albillo Real. De entrada hay que conocer que uno de los objetivos de Bodegas Arrayán es la recuperación de viñedos singulares de su entorno, que por su bajo rendimiento estaban condenados a su desaparición. Con este propósito, ha conseguido recuperar dos hectáreas de viñedo de albillo real en el término de Almorox (Toledo) a unos 600 metros de altitud, que fueron plantadas en 1942 sobre suelo arenoso de origen granítico.

Pues bien, la albillo real es una variedad de porte rastrero muy temprana, de alto contenido en azúcar, con la piel muy dorada y de hollejo fino. Es poco vigorosa, escasamente productiva y de brotación precoz. Posee una larga tradición como uva de mesa por su concentración de sabor, a pesar de su pequeño tamaño. Actualmente se elaboran pocos vinos con esta variedad, uno de ellos es La Suerte de Arrayán Albillo Real.

La Suerte de Arrayán Garnacha por su parte es un vino que lleva a los caminos del monte bajo, con sus retamas y matorrales balsámicos. Con notas de flores y frutos cítricos, es sabroso, fresco y adelanta sensaciones de finura. Muy cerca de allí, se encuentra El Real de San Vicente, a una altitud de 750 metros en las laderas toledanas de la Sierra de Gredos. Es aquí donde están las viñas de garnacha con las que Bodegas Arrayán elabora La Suerte de Arrayán Garnacha. Unas viñas que datan de mediados del siglo XX.

La combinación de altitud, suelo de granito y edad de las cepas le aporta una personalidad única, dotándole de una finura y un frescor que lo diferencia de garnachas de otras zonas. La Suerte de Arrayán Garnacha es uno de los vinos más representativos de Arrayán. Un brillante exponente de las mejores virtudes de estas tierras que cabalgan entre granitos y pizarras, y que toman de la geología antigua un nervio vibrante, penetrante y vivo.

Ambos vinos se lanzan en una edición limitada en un pack especial de La Suerte de Arrayán con las dos botellas, siendo l PVP del pack de 50 euros.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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