Se trata de un monovarietal de chardonnay dotado de una marcada personalidad, resultado de la búsqueda de la máxima expresión y autenticidad del terruño y de la uva. Y es que desde El Bonillo (Albacete), Bodegas Carrascas presenta la nueva añada de Y Solo Cuando el Río Calla 2021, su monovarietal de chardonnay. Nos cuentan que en el corazón de la meseta castellana, una voz silenciosa emerge con fuerza entre los vinos blancos españoles. Se trata, claro, de Y Solo Cuando el Río Calla, de Bodegas Carrascas, una referencia singular que reinterpreta la chardonnay al estilo borgoñón, posicionándose como un blanco de guarda con alma gastronómica. El Bonillo (Albacete) da vida a esta etiqueta ya reconocida por las principales guías y certámenes internacionales. Y es que cuando el río calla, habla el vino…
Este chardonnay de la cosecha del 2021 parte de una vendimia manual en el momento óptimo de maduración. Se elabora como los grandes blancos de Borgoña: fermentado directamente en barricas nuevas de roble francés y criado sobre sus lías durante más de nueve meses. Esta técnica aporta complejidad, volumen y longevidad, convirtiendo al vino en una opción sofisticada, muy adecuada tanto para alta cocina como para paladares en busca de nuevas expresiones de la variedad. Alcanza finalmente un grado alcohólico de 14,5 %/Vol. 
Con apenas 4650 botellas producidas, Y Solo Cuando el Río Calla habla con la calma de lo auténtico. En su cata, despliega a la vista un color amarillo pajizo con reflejos dorados. En nariz combina notas cítricas, manzana verde, melón y recuerdos de panadería sobre fondo de maderas nobles. En boca es untuoso, de buena acidez, con notas de pomelo, fruta madura y un final largo con sutiles tostados. De venta en tiendas especializadas, su PVP recomendado es de 22,95 €.
Bodegas Carrascas es un proyecto que nació en 2004 en el seno de la familia Payá. Su objetivo es elaborar y comercializar vinos exclusivos y con alma, con una clara vocación de excelencia. La primera cosecha salió al mercado en 2012 con la finalidad de sorprender por su perfil de vinos excepcionales. Además, en sus viñedos, situados a 1000 metros de altitud, conviven las variedades blancas viognier y chardonnay, con las tintas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah. Las cepas hunden sus raíces en un suelo arcillo-calcáreo y crecen cultivadas en espaldera, donde reciben más directamente los rayos del sol, que favorecen la maduración, la sanidad y una mejor calidad de la uva.
Junto a este lanzamiento, Bodegas Carrascas mantiene su nueva imagen que se basa en el concepto de que cada botella encierra el alma del entorno que le rodea; cada vino, un verso; y la bodega, un poema hecho de las historias que contemplan sus viñas. El resultado es un conjunto de versos con el nombre de cada vino, que funcionan solos, aunque unidos, en cualquier orden, originan una auténtica poesía. Historias que juntas crean más historias. Cada verso es un vino y el poema es la bodega. Además, cada uno transmite una personalidad distinta que puede representar a los distintos vinos con los que cuenta Carrascas. Estos vinos son: La torpe avutarda descansa, El tomillo y el viento bailan, Al cobijo de una gran sabina, Y solo cuando el río calla, Una sombra de ciervo avanza y Mientras cubre la luz tardía.

