Desastre tercermundista en el Hospital de Guadalajara, por un mosquito
Una historia espeluznante que algún responsable sanitario de Guadalajara debería subsanar, y una lección práctica para dos “doctores” del Hospital de Guadalajara.
No me ocurrió a mí, pero lo sé y he visto pruebas e informes:
Sábado 27 de mayo, a mediodía. Hospital de Universitario de Guadalajara. Una mujer acude a Urgencias porque se le ha metido un mosquito en un oído. Admisión, Triaje y las consabidas horas de espera. La mujer pide que le atiendan ya porque algo está ocurriendo en su oído. Ningún médico la atiende. Cuando va a reclamar algo de atención a la ventanilla de información, le dicen que todo lo que pueden hacer por ella es darle impresos de reclamación para que pierda más tiempo reclamando.
El insecto sigue zumbando, revoloteando y provocando ruido de burbujas en el interior de la enferma. Si el bicho insiste en penetrar hacia el interior de la oreja, puede romper, picar o perforar cualquier cosa. De manera que la paciente reclama algo de presteza en algún integrante del Hospital a dos enfermeras o celadoras que encuentra por allí.
Una de las sanitarias increpa a la enferma porque no tiene que importunar al personal sanitario, máxime cuando ella –la enfermera o celadora ofendida- está hablando por su móvil y la impertinente enferma la está interrumpiendo su esencialísima e imprescindible conversación, en horas de trabajo.
Pasadas dos horas, aparece una doctora y dice: “el oído está bien, yo no veo nada; no obstante voy a llamar a otro compañero médico para que lo vea. Hoy aquí no hay otorrino de urgencias ni disponemos del material adecuado”.
Cuando llega el segundo médico sí observa que, en efecto, hay un mosquito dentro del oído.
Pero ahora empieza lo tercermundista: con unos modales muy desagradables dice a la enferma que se esté quieta mientras él intenta cazar el mosquito al vuelo y que no habiendo instrumental para sacar el insecto del oído, va a utilizar unas pinzas metálicas dentro del pabellón auditivo.
La enferma asegura que el que no se está quieto es el mosquito, sino que nota que, ante el ataque metálico, el bicho se altera y revoluciona más, lo que provoca nuevas exigencias y conminaciones a la paciente, muy poco educadas, del indocto doctor.
La enferma, que conoce por referencia la mala fama del hospital de Guadalajara, no soporta más la impericia del indocto doctor ni su descortés trato personal, y sale corriendo de allí con dirección a Madrid conduciendo su propio coche con un estado de preocupación inenarrable.
Llega al Hospital 12 de Octubre de Madrid y ahí tardan sólo 3 minutos en pasarla a toda prisa a la sala de Otorrinolaringología. Con máxima rapidez una doctora especialista en otorrinolaringología, con alcohol y agua en una jeringa a presión, sacó el insecto inmediatamente liberando el oído de semejante martirio y riesgo de males mayores.
-Conclusiones: 1/ Que alguien le exponga lo anterior a don Emiliano García-Page, que habla continuamente de lo bien que funciona la sanidad en esta región y a los responsables de sanidad de la provincia de Guadalajara y gerentes y cargos del Hospital de Guadalajara.
La realidad es que Kafka sería un aprendiz ante los absurdos que ocurren en el Hospital de Guadalajara, porque este no es un caso aislado de incompetencia, mal y pésimo trato y lenta asistencia en este hospital, sino que habría para para rellenar tomos y más tomos kafkianos sobre el Hospital de Guadalajara, más graves y con peores consecuencias que éste, pero con idéntica sevicia, trato indigno, molicie y impericia que el ahora referido.
2/ Sepan los “doctores” que atendieron a esa paciente con métodos terapéuticos como ¡el uso de una pinza! que la praxis curativa es tan sencilla como utilizar una jeringa con alcohol y agua y ahogar de inmediato al insecto para que no dañe el tímpano. Posteriormente, el mosquito saldrá por sí mismo.
Entre Guadalajara y su hospital y el 12 de octubre de Madrid, hay multitud de kafkas de diferencia, en cuanto a la calidad y buena praxis de los respectivos facultativos.
Así que, señoras y señores lectores, ándense con cuidado, que no siempre la atención sanitaria es una suma de horrores, pero en Guadalajara tiene usted más números para que lo sea.

Guante de la doctora del Hospital 12 de octubre de Madrid, que inmediatamente solucionó el problema del mosquito que en Guadalajara había desencadenado un caos médico, sanitario y burocrático total, señalando lo que era muy fácil de solventar… pero no había formar de solocionar en Guadalajara ni a nadie de su hospital le interesaba preocuparse por el asunto. En Madrid se solucionó de inmediato y fueron los más interesados en que se fotografiara al animal intruso, y se hiciera saber a los «médicos» y personal sanitario de Guadalajara cuál era la fácil solución al problema irresuelto en la capital de la Alcarria.
Juan Pablo Mañueco