EL PAPEL MÁS IMPORTANTE DE LA OBRA

Si nací es para, amando, haber amado
a quien nacida para mí lo ha sido.
En ti, el amor, esposa, he conocido
cual supe de inicio había llegado.
No oscura sombra, Tierra, sino nido
eres, a quien ama y se siente amado.
Yo en ti, por ti, a ti, de ti, estando al lado,
hermosa hora, ola, onda, oda, rosa, mido.
¡Oh, pasión del amor que en ti ha llegado
a musitar tiempo grato a mi oído,
desbordante fuerza en que arriba, huido,
cuanto quiere vivir enamorado!
Nunca digáis que la Tierra es ni ha sido
Infierno por Satán entronizado,
aunque a veces lo semble, por malvado.
Silba el silbo de Amor, que tú me has dado.
Cierto que, cuando jóvenes,
creemos que el Amor va a ser luna de miel siempre,
mas cuando giran de la edad los goznes
se ve que el arrebato no dura eternamente.
Pero aunque se vea luego que el amor
tiene también sus luces y sus sombras,
el papel del corazón
es con mucho el más importante de la obra.
Porque lo que pétalos de Amor
van aromando en su caída, lentamente, sobre el suelo,
será el aroma de la vida. Será el olor
que levanten de la tierra mojada, cuando lluevan, desde el cielo, las gotas del recuerdo.
Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un instante azul del sentimiento,
escribió alguien con lúcida claridad de pensamiento,
en el que el único problema es el “mientras”:
“Hoy”. Quizá mañana no sea como ayer fuera.
Pero siempre, al final, en el balance
de la vida, el mejor contenido e idioma
del tiempo por el que hiciste el viaje
es el Amor, el gran y mejor argumento de la obra.
Del libro “Donde el Mundo se llama Guadalajara” (2015)