RÍO DE PIEDRAS, CON GUADALAJARA
RODANDO COMO UNA DE ELLAS
Guadalajara rueda hasta su río
cual inclinado canto que se tiende
del alto monte al agua a que desciende,
componiendo un país que llamo mío.
No quiero más visión, pues me deslío
de cualquier otra tierra evanescente
por donde fui si acaso fugazmente
y ahora son parajes que extravío.
Hay gente que conozco y otra que amo;
también gente ruin, como en todas partes,
que aviesos usan de sus malas artes.
Mas, habiéndolos siempre por ajenos,
al dios de Arriaca, ibero, le reclamo
que se digne contarme entre los buenos.
Guadalajara rueda hacia su río
como pedregal dulce en caserío.
Inclinado país que llamo mío
al tiempo cualquier otro lo extravío.
Arriaca antigua, pedregal bravío
entre La Alcarria y la Campiña del Henares,
entre Juan Ruiz de Hita y Miguel de Cervantes.
supe que ibas a ser, ciudad y alfoz, ya por siempre el mío
JPM