La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Una peregrinación en imágenes

Como ya conocen mis amigos, mi ineptitud a la hora de colgar fotos propias en el blog es total. De ahí que estos días haya ido intercalando algunas de las que hice en Tierra Santa con imágenes de Google. Aunque, gracias a Mari, que las está colgando en su blog, ya voy teniendo algunas de las que más me gustan. Aquí están algunas de

Y un cuento jerosolomitano

Eloira escrutaba el terreno poco a poco, aferrándose a una realidad que desconocía. Ciega desde los diez años, cumplía el sueño de su vida peregrinando hasta Jerusalén. Y los sueños se cumplen a la edad exacta: los 40 años. A Inés, su hermana mayor, se le encogió el alma cuando la dejó sola en la sexta estación de la Vía Dolorosa,

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo IX: Amén

Ciertamente, no morí en la oscuridad de Getsemaní. De hecho, esa noche de 5 de agosto la terminamos unos cuantos en busca de una cachimba. No hubo tal, pero sí puritos de la victoria. Y definitiva quema de todas las naves al albur de unas cervezas. Pero tocaba madrugar. A primera hora de la mañana nos retaba una magna aventura: el desierto

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo III: Un día con Pedro

Si el día anterior estuvo dedicado preferentemente a María y, por extensión, a la Sagrada Familia, éste fue protagonizado por la búsqueda de Pedro, la roca sobre la que se edificó la Iglesia. Fue, para mí, uno de los más emotivos. Desde el principio hasta el final. La mañana comenzó con un paseo en barca en el que cruzamos el Mar

Tierra Santa: fe, fe, fe…

Ya ha pasado la medianoche en Jerusal'en. Escribo desde una sala de ordenadores de un hotel instalado en el barrio 'arabe. Ten'ia claro que iba a escribir sobre el que est'a siendo el viaje de mi vida al llegar a casa, dentro de tres d'ias. Pero no he podido resistir la tentaci'on de gritar ya mi descubrimiento. Emocionado, pues vengo de

¡Al fin sabré cómo lates, oh Jerusalén!

Hace un año, por estas fechas, escribí un artículo titulado ‘¿Cómo latirás, oh Jerusalén?’. Entonces escribí esto: “Cada vez que evoco el nombre de Jerusalén equivale a llamar al sueño que algún día he de cumplir. Necesito andar por sus calles, acariciando sus recovecos, siguiendo los pasos de mi Maestro. Allí comió, allí

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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