La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Una peregrinación en imágenes

Como ya conocen mis amigos, mi ineptitud a la hora de colgar fotos propias en el blog es total. De ahí que estos días haya ido intercalando algunas de las que hice en Tierra Santa con imágenes de Google. Aunque, gracias a Mari, que las está colgando en su blog, ya voy teniendo algunas de las que más me gustan. Aquí están algunas de

Y un cuento jerosolomitano

Eloira escrutaba el terreno poco a poco, aferrándose a una realidad que desconocía. Ciega desde los diez años, cumplía el sueño de su vida peregrinando hasta Jerusalén. Y los sueños se cumplen a la edad exacta: los 40 años. A Inés, su hermana mayor, se le encogió el alma cuando la dejó sola en la sexta estación de la Vía Dolorosa,

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo IX: Amén

Ciertamente, no morí en la oscuridad de Getsemaní. De hecho, esa noche de 5 de agosto la terminamos unos cuantos en busca de una cachimba. No hubo tal, pero sí puritos de la victoria. Y definitiva quema de todas las naves al albur de unas cervezas. Pero tocaba madrugar. A primera hora de la mañana nos retaba una magna aventura: el desierto

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo VIII: Ante el sepulcro que se iluminó de vida

Ese mismo 5 de agosto siguió la ruta de 54 peregrinos que coronamos nuestro ascenso a los cielos. De Jerusalén al Cielo. En la anterior crónica dejamos a Jesús en el momento de su prendimiento. ¿Dejamos? ¡No, allí, junto a Él permanecimos! No sería hasta esa tarde cuando en la parte antigua de la urbe, en la llamada ciudad de David,

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo VII: Junto al que llora lágrimas de sangre

Los amaneceres marcan inicios. Y nosotros fuimos al comienzo de una historia. En todo Domingo de Ramos en Jerusalén, la procesión sale desde el lugar en el que Jesús se subió a la borriquilla para entrar triunfalmente donde luego sería ofrecido en holocausto. Allí nos encontramos con su iglesia conmemorativa cubierta con una alambrada.

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo VI: Jerusalén, siguiendo la Cruz entre la basura

Vuelvo a ese 4 de agosto en Jerusalén. Contigo, Jesús, en la cárcel donde lloras. Para ti, esa noche comenzó en el Cenáculo. Y allí nos dirigimos 54 peregrinos tras tus huellas. Contigo, Jesús. ¿Se puede mostrar lo que se siente al subir una segunda planta, tal y como detalla el Evangelio, y estar en la sala en la que tuvo lugar la

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo V: Jesús, tienes miedo. Estoy contigo

El sol nos saludó y dijimos adiós a Belén. Adiós al punto marcado con una estrella como alfa de la fe, adiós al minarete de la mezquita de enfrente, adiós a nuestros inolvidables amigos de la parroquia árabe católica, adiós a los jerifaltes de Al Fatah. Camino de Jerusalén, oh Jerusalén, al fin Jerusalén, pasamos el control policial

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo IV: Villancicos con eco a letanía en Belén

Con el amanecer se marcó un punto de inflexión en nuestra peregrinación. Atrás quedaba el Mar de Galilea. Nos dirigíamos a la esencia del Dios del Amor: Belén (nacimiento) y Jerusalén (pasión, muerte y resurrección). La paz y el sosiego de Tiberíades y Cafarnaúm darían paso a la aceleración de las pulsaciones. Aunque con escala

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo III: Un día con Pedro

Si el día anterior estuvo dedicado preferentemente a María y, por extensión, a la Sagrada Familia, éste fue protagonizado por la búsqueda de Pedro, la roca sobre la que se edificó la Iglesia. Fue, para mí, uno de los más emotivos. Desde el principio hasta el final. La mañana comenzó con un paseo en barca en el que cruzamos el Mar

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo II: Tras el ‘Sí’ de la niña y las huellas del obrero

¡Qué bello es amanecer ante el Mar de Galilea! Estar tumbado y ver cómo los rayos del sol relucen sobre el enorme ventanal; levantarte y asombrarte ante la inmensidad del lago receptor del poder celeste; todo en calma, en paz, en silencio. Saber que estás en Israel, y encima es Sabbath, el día sagrado de los judíos. Ya la noche anterior,

Diario de un peregrino en Tierra Santa. Capítulo I: Ahí está, ahí está, es Israel

Una vez regresado a casa, tras la preceptiva sesión de siesta, jamón, tortilla, chuletas y Joaquín Sabina, quiero comenzar aquí lo que no es sino una oración: Tierra Santa, mezcla de sabores, olores, imágenes, sonidos y emociones a flor de piel, pasa rápido, muy rápido. La intensidad de cada parada fugaz –la gruta de la Natividad,

Tierra Santa: fe, fe, fe…

Ya ha pasado la medianoche en Jerusal'en. Escribo desde una sala de ordenadores de un hotel instalado en el barrio 'arabe. Ten'ia claro que iba a escribir sobre el que est'a siendo el viaje de mi vida al llegar a casa, dentro de tres d'ias. Pero no he podido resistir la tentaci'on de gritar ya mi descubrimiento. Emocionado, pues vengo de

¡Al fin sabré cómo lates, oh Jerusalén!

Hace un año, por estas fechas, escribí un artículo titulado ‘¿Cómo latirás, oh Jerusalén?’. Entonces escribí esto: “Cada vez que evoco el nombre de Jerusalén equivale a llamar al sueño que algún día he de cumplir. Necesito andar por sus calles, acariciando sus recovecos, siguiendo los pasos de mi Maestro. Allí comió, allí

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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