Aprovechar los días

«Si el tiempo es el más precioso de los bienes, la pérdida del tiempo debe ser la mayor de las prodigalidades» (Franldin)
Bernabé Tierno psicólogo y psicopedagogo
Es necesario emplear de manera eficaz cada día que nos regala la vida en cada despertar de nuestra existencia

Administrar nuestro tiempo inteligente es otro hábito fundamental para la eficacia. El tiempo es el bien más valioso que poseemos, la materia prima que hace posible todos los logros, el regalo más extraordinario que recibe todo ser humano de cualquier edad y condición cuando se despierta cada mañana y tiene ante sí todo el día por delante.

Cada día es sólo mío y nadie me lo puede quitar.

Además, el tiempo es un don que se nos ofrece a todos por igual; a pobres y a ricos, a listos y a tontos, a reyes y a plebeyos, con la particularidad de que si malgastamos el tiempo de un día, nadie nos castiga o nos priva del tiempo del día siguiente, que podemos aprovechar por completo, si así lo deseamos.

Otro aspecto interesante del tiempo es que sólo nos es posible gastar las 24 horas de hoy, el momento presente, y aunque queramos no podemos derrochar el mañana, porque todavía no es nuestro.
Es de capital importancia aprender cuanto antes a emplear de manera correcta y eficaz las 24 horas de cada día que nos regala la vida en cada despertar de nuestra existencia, pues de ello depende nada menos que la realización personal, conseguir dar verdadero sentido a nuestra vida, disfrutar con la actividad que ejercemos, ser felices… Cada persona tiene su propia actitud en cuanto a la forma de administrar su tiempo.

El despreocupado no tiene horario ni ocupación fija y vaga de acá para allá sin rumbo. No vaya juzgar a quien elige esta forma de vida, pero no es la actitud más recomendable para el éxito.

En el polo opuesto se encuentra el que es un adicto al trabajo y todo le parece poco. De un trabajo marcha a otro y hasta en el propio hogar no hace sino vivir para su trabajo. Esta actitud supone, más pronto o más tarde, una grave pérdida de la salud, crisis de los valores fundamentales y alejamiento de la vida familiar, en la que no existe apenas comunicación y diálogo ni entre los esposos ni entre padres e hijos.
No es necesario decir que las personas que así obran se labran su propio fracaso personal y familiar y la compensación económica que pueda suponer trabajar las 24 horas del día es una inversión de consecuencias nefastas.

Pero, detengámonos ya en el estudio de las cualidades que distinguen al administrador inteligente y eficaz del tiempo.

Quizás la característica más destacable del que administra su tiempo de forma inteligente es la capacidad de programarse de tal manera que logra el mayor rendimiento posible en menos horas de trabajo. Se trata de multiplicar la eficacia, en primer lugar evitando los obstáculos más frecuentes que impiden conseguir un alto rendimiento y desarrollando aquellas habilidades básicas y herramientas fundamentales como:

• Establecer metas, objetivos y prioridades mediante una planificación eficaz.

• Alcanzar un grado máximo de motivación y tesón para llevar a cabo la tarea emprendida.

• Gestionar el propio trabajo, controlando los resultados y aprovechando en lo posible lo que puedan aportamos las demás personas inteligentes y eficaces que están cerca de nosotros.

Aprovechar el tiempo tal y como veremos en semanas sucesivas nos permitirá llevar a la práctica la conocida teoría del 80/20 o principio de Pareto para la eficacia. Si con el 80 por ciento de nuestro tiempo sólo obtenemos un 20 por ciento de resultados, es que algo falla en la planificación, en la motivación o en la gestión y control del propio trabajo. Por el contrario, si con el 20 por ciento del tiempo y esfuerzo obtenemos un 80 por ciento de estupendos resultados es que estamos aplicando correctamente los principios para la eficacia.

De lo que se trata en esencia es de estar bien pendiente de lo que hago y de los resultados que obtengo y sí veo que paso tanto tiempo en hacer A como en hacer B, pero con el mismo tiempo y esfuerzo, haciendo B, obtengo el doble o el triple de resultados; lo inteligente y correcto sería tomar parte del tiempo de A y emplearlo en B.

Otra cualidad de quien administra bien su tiempo es que sabe guardar momentos para todos los aspectos de su vida, como dejar ratos libres para no hacer nada, para divertirse, leer, estar con la familia, etcétera.

Por el Bernabé Tierno psicólogo y psicopedagogo

Autor

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Mª Rosario Aldaz Donamaría, profesora de cocina y repostería, autora libro escuela de cocina navarra "El Bosquecillo" y abierta a cualquier sugerencia, opinión o comentario.

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