MUNDO INSÓLITO

La turista se pone a hacer la tonta junto a un lobo marino y casi se la meriendan

Lo que te puede pasar si no tienes mucha cabeza y te pones a hacer el bobo con un bicho que, además, está en peligro de extinción.

El animal descansaba en una playa de la península de Otago, en la ciudad neozelandesa de Dunedin, cuando la mujer se acercó.

Empezó a molestarlo bailando y agitando los brazos durante unos 20 segundos, parada a pocos metros del lobo marino.

Finalmente, el animal no aguantó y se abalanzó sobre la mujer, que huyó rápidamente.

El video fue filmado por la residente local Glynis Corson, quien caminaba con su familia a unos 80 metros de distancia.

La mujer subió la grabación a Internet como advertencia pública: «Los turistas que vienen a Nueva Zelanda deben respetar su vida silvestre y tener una mente sana al caminar por las playas».

EL LOBO MARINO

Los lobos marinos pueden vivir dentro y fuera del agua porque son mamíferos acuáticos igual que el elefante marino, la foca y la morsa, que son sus parientes.

A todos ellos se les llama pinnípedos, pues tienen cuatro patas transformadas en aletas. Se cree que hace millones de años vivieron en la tierra, hasta que un día no hubo suficiente alimento y entraron al mar a buscarlo.

Poco a poco, su organismo se adaptó al ambiente marino. Su aparato respiratorio se modificó para que pudieran mantener la nariz cerrada dentro del agua y evitar así que les entrase líquido a los pulmones.

Además, los dedos de sus patas se unieron y se convirtieron en aletas. Gracias a esas adaptaciones, los lobos marinos pueden permanecer casi diez minutos bajo el agua; para ello, se impulsan con las dos aletas que tienen a los lados de su cuerpo y orientan su nado juntando las aletas traseras.

Para moverse en la tierra o andar sobre la rocas, apoyan su peso en las aletas delanteras y meten las traseras bajo su cuerpo, acomodadas hacia el frente. Al moverlas al mismo tiempo avanzan dando pequeños saltos.

Su hocico es alargado y posee bigotes, así como filosos colmillos. Tienen orejas cortas a los lados de la cabeza y una nariz parecida a la de los perros, incluso se comunican con un sonido similar a los ladridos.

Tienen piel resistente cubierta de pelo, que conserva el calor de su cuerpo dentro del agua, pues ésta es más fría que la tierra. Al salir a la superficie deben mantener el pelo húmedo, pues si llegara a secárseles por completo, acumularían demasiado calor y podrían morir.

Cuando son adultos, los machos se distinguen por una protuberancia o chipote en la cabeza, que se cubre con pelo delgado e incluso con canas al llegar a viejos. Pueden medir hasta dos metros y medio de largo, su color es gris oscuro y pesan unos cuatrocientos kilos.

Las hembras miden dos metros y pesan cerca de doscientos kilos. Son de color café y tienen la cabeza delgada. Existe un mayor número de hembras que de machos, porque ellas sobreviven con facilidad y pueden vivir por más tiempo.

Los lobos marinos son animales carnívoros que se alimentan de peces, pulpos y calamares. A pesar de las diferencias de tamaño y peso entre hembras y machos, ambos consumen más o menos ocho kilos de alimento cada vez que comen.

Prefieren buscar peces y moluscos en la noche pues éstos se acercan a la superficie del agua y es más fácil atraparlos. En cambio, si hay poco alimento cerca se sumergen hasta trescientos metros para encontrar comida.

Hay algo extraño en la dieta de los lobos marinos: piedras. En sus estómagos se han encontrado cerca de cien piedras pequeñas; aunque se desconoce por qué se las comen, se cree que lo hacen para sentirse llenos cuando dejan de alimentarse un tiempo o para pesar más y sumergirse con mayor facilidad en el agua.

 

 

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